En Sell Your Haunted House, nueva serie de Netflix, lo sobrenatural y lo cotidiano conviven en un mismo espacio. O al menos en una región curiosa que obliga a sus personajes a lidiar como pueden con la idea de lo que se oculta en las sombras de lo corriente. Por supuesto, como todo K-drama que se precie, la noción sobre lo desconocido, lo extraño y lo terrorífico se encuentra dulcificada con un elemento sensible.

Pero en esta ocasión, no se trata de una nota edulcorada. O mucho menos, una reinvención desde la ternura de lo que acecha desde lo tenebroso. La serie explora la convicción que todo lo que somos, sirve a un bien mayor. Uno que puede justificar incluso los lugares más incómodos y temibles que se sostienen sobre la identidad. Y quizás, ese es uno de los mayores atributos de Sell Your Haunted House.

La serie de Netflix también conserva la tradición de toda producción coreana de concatenar a la herencia familiar como un elemento poderoso del contexto. En este caso, se trata de la habilidad de Hong Ji-ah (Jang Na-ra) de ser una figura misteriosa. A mitad de camino entre una exorcista, chamán y un médium, el personaje es a la vez un puente entre dos mundos y un misterio. La combinación entre ambas cosas, hace que Ji-ah, deba lidiar con la sensación constante que es inadecuada.

Sell Your Haunted House, un recorrido a través de lo inusual

Y no solo por el particular negocio que heredó de su madre y que consiste en, por supuesto, lidiar con espíritus y quienes le sobreviven. A la vez, debe hacerlo con idea del dolor. Es este matiz, mucho más profundo y cuidadoso que otras series semejantes, lo que convierte a Sell Your Haunted House en toda una sorpresa. Pero no es el único elemento original que convierte a la historia en una apuesta curiosa en el mundo de las producciones coreanas. 

Porque Ji -Ah debe, además, llevar con mano firme a Daebak Real Estate, la empresa que representa el patrimonio familiar y una herencia. Entre ambas cosas, el personaje lidia con el mundo de lo sobrenatural, pero a la vez con lo mundano. Lo hace con una directa convicción de hacer el bien — o en el mejor de los casos, construir una idea curiosa acerca de la bondad — y además, ganar algo de dinero.

Sell Your Haunted House

Sell Your Haunted House es mucho más que K-drama que utiliza los mejores puntos de producciones semejantes para crear una historia atractiva. También, es una brillante combinación de géneros que explora en la muerte, el duelo, el dolor y lo sobrenatural desde una óptica novedosa. Con su mirada singular acerca de lo terrorífico, la serie es un recorrido por una visión singular sobre lo inexplicable. También, lo que se esconde bajo las dimensiones, extrañas y siempre hermosas, de lo emocional.

Puntuación: 4 de 5.

Pero para Ji -Ah, la idea sobre la responsabilidad moral que tiene con sus clientes sobrepasa cualquier ámbito financiero. Sabe que su negocio no es uno cualquiera y como tal, para ella se trata de una forma de crear un vínculo con algo más profundo. Y es justo por ese motivo que termina por enfrentarse de una u otra forma con Oh In Beom (Jung Yong Hwa) un estafador que utiliza los espíritus en su provecho. 

Érase una vez una exorcista y un embaucador 

Por extraño que parezca, la dinámica entre Ji-Ah y In Beom es el centro real de la historia. A pesar de sus elementos sobrenaturales y sus constantes homenajes al cine de terror, esta es una historia que se basa en las emociones. También, en la forma en la que sus personajes forman un dúo antagónico. Ji-ah necesita de In Beom y su poderosa capacidad psíquica para recorrer espacios más extraños de su inusual ocupación. Pero también, para comprender los entresijos y lugares complicados que se conectan con la percepción acerca del bien y del mal. Sell Your Haunted House, que podría haber tomado lugares menos sutiles y construir la usual relación dispareja entre personajes con objetivos comunes, toma decisiones correctas. Construye entre una mujer de principios y una concepción de lo desconocido, una serie de preguntas y respuestas sin responder. Quizás el punto más alto e interesante del programa.

De hecho, Sell Your Haunted House tiene especial cuidado que su historia atraviese la idea que toda acción engendra una responsabilidad. Y es el punto es tan importante para el argumento, como para dedicar buena parte de sus primeros capítulos en analizar el tema. Más allá de las situaciones que Ji- ah y In Beom atravesarán, la serie se cuestiona, de manera elegante y bien construida, la percepción sobre la connotación de lo moral. Ji — ah haría lo que fuera por llevar a cabo lo correcto y lo que considera honorable. In Beom solo está interesado en ganar dinero y en formas sencillas. Pero poco a poco, ambos personajes comenzarán a tener objetivos en común. 

Sell Your Haunted House

Sell Your Haunted House tiene el buen tino de construir una versión sobre la complicidad que va más allá de construir una dinámica entre personajes opuestos. Para cuando Ji-ah comienza a comprender que In Beom es mucho más que sus argucias y juegos de palabras, la serie encontrará su equilibrio. Uno de interés para comprender el sentido de lo espiritual que conmueve y también, resulta una inteligente mirada sobre los puntos oscuros de lo moral. Sell Your Haunted House no es un argumento sencillo, aunque lo parezca. Ni tampoco, la dinámica entre sus personajes es comprensible de inmediato, aunque la serie sugiere que pueda serlo. 

Entre fantasmas, espíritus y un misterio 

La improbable complicidad entre la ética, seria y directa Ji-ah con el audaz In Beom brinda a Sell Your Haunted House la idea de dos puntos equidistantes en disputa. Pero en realidad, Sell Your Haunted House está más interesada en hacerse preguntas — todas válidas y profundas — acerca de la humanidad. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué el mundo de lo invisible puede influir en la realidad? 

Sell Your Haunted House se toma su tiempo para responder a varias de esas ideas. Pero también, para sostener una bien construida dinámica entre la avaricia, la rectitud espiritual, la búsqueda de la trascendencia y al final, el amor. Una combinación cada vez más singular que encuentra su punto más alto en sus momentos más sinceros. Quizás, la mirada más amable posible a esa extraña región, la mayoría de las veces incomprensible, llamada espiritualidad.