Anaergia, una compañía canadiense especializada en soluciones energéticas a través de residuos orgánicos, construirá una planta de energía renovable mediante el uso de biogás fabricado a base de estiércol de vaca en Kasaoka, una ciudad de Japón y, de este modo, generar electricidad capaz de alimentar a 2.200 hogares al año.

La planta, que se fabricará para la compañía Toyo Energy Solution también tiene como objetivo evitar unas 13.500 toneladas de CO2 en emisiones procedentes del estiércol y otros combustibles fósiles; lo que equivaldría a retirar 2.900 coches de combustión de las carreteras al año. Para ello, se utilizará aproximadamente 250 toneladas de estiércol de vaca al día, que se transformara en biogás capaz de alimentar un sistema generador combinado de calor y electricidad (CHP, por sus siglas en inglés). Este, en concreto, podrá producir unos 1,2 megavatios de electricidad renovable, según indica Anaergia en un comunicado.

Andrew Benedek, presidente y CEO de Anaergia, asegura que la planta "no solo ayudará a Japón a reducir las emisiones de metano del estiércol, sino que también reducirá la necesidad de GNL para generar electricidad". Subraya, además, que "Los residuos como el estiércol, los biosólidos de aguas residuales y los restos de alimentos crean dos tercios de todas las emisiones de metano de origen puntual, un gas de efecto invernadero que es 85 veces más potente que el dióxido de carbono", y alega que "detener estas emisiones de metano de los residuos debe ser una táctica central para frenar el calentamiento global".

En España también se está utilizando estiércol de vaca para generar energías renovables

Biogas estiercol vaca

Benedek también ha destacado que espera poder construir más plantas similares en el territorio, con el objetivo de producir más energía renovable y "ayudar a Japón a alcanzar el cero neto" en emisiones de CO2 para 2050.

Curiosamente, no es la primera vez que se utiliza estiércol de vaca para generar energía renovable. En España, los excrementos de más de 2.000 vacas de una granja de Lleida, se están utilizando para abastecer a la red de Gas Natural de España de biometano, un gas generado "a partir de desechos biológicos, cultivos energéticos, lodos de aguas residuales o residuos orgánicos domésticos e industriales", según detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.