Desde que la NASA publicó hace solo unos días las primeras imágenes del James Webb, no podemos evitar hacernos todo tipo de preguntas sobre este telescopio espacial. Una de ellas es interesante: ¿cómo puede almacenar esas fotografías con tanta resolución? ¡Debe tener un disco duro inmenso! Pero lo cierto es que no. De hecho, según se ha dado a conocer recientemente, el sucesor del Hubble cuenta con una unidad de estado sólido (SSD) de 68 GB. Vamos, que cuenta con una capacidad mucho menor que la de la mayoría de los móviles u ordenadores portátiles actuales.

Ahora bien, eso no quiere decir que el James Webb vaya corto de memoria. Simplemente, utiliza lo que necesita, con un margen calculado al milímetro. Ni un gigabyte de más. Si tuviese un disco duro inmenso, sería mucho más complicado mantenerlo a salvo de las inclemencias del espacio. Y si realmente hiciese falta, seguro que la NASA se habría esforzado en conseguirlo. Pero es que no es necesario.

Este Telescopio Espacial está diseñado para enviar datos a la Tierra dos veces al día, durante cuatro horas cada vez. En cada uno de esos envíos libera 28,6 GB de datos. Por lo tanto, cada día se desprende de unos 57 GB de información. Los otros 11 GB de propina también tienen una razón de ser. Pero vayamos por partes.

¿Qué datos almacena el James Webb?

Lógicamente, la mayor parte de la información almacenada por el James Webb procede de imágenes. Ojo, es importante destacar que no fotografía por fotografiar. Son imágenes espectaculares que ya están haciendo las delicias de todos los amantes del espacio, pero no debemos olvidar sus objetivos científicos. Se han realizado con tanta precisión y profundidad que con ellas se pueden responder preguntas que no respondió el Hubble (aunque no son las imágenes más profundas del cosmos, eso no debemos olvidarlo).

Ahora bien, más allá de las imágenes, el James Webb también almacena un 3% de datos de telemetría e ingeniería. Esto debe tenerse encuentra dentro de esas 68 GB de información. Por otro lado, se calcula que tras los 10 años de vida útil del telescopio se podrían haber degradado unas 10 GB del disco duro. Por eso, lleva 11 GB más en total de lo que libera al día.

Y eso que libera es muchísimo, aunque nos pueda parecer que apenas almacena nada. No hay más que ver que el Hubble recogía entre 1 y 2 GB al día. Muchísimo para su época, por supuesto. No obstante, el James Webb multiplica por 30 el mejor de sus escenarios. ¿Pero para qué necesitaría acumularlo?

Aunque pase 10 años tomando fotos, los científicos en la Tierra deben procesarlos prácticamente día a día. Por eso, tiene la capacidad de conectarse con nuestro planeta y lanzar información a una velocidad de 28 Mbps. Para ello le basta con un SSD muy sencillo, más fácil de mantener a salvo de las radiaciones cósmicas o las bajas temperaturas. Está todo optimizado.

En definitiva, el James Webb se diferencia de los seres humanos en que no da ningún valor a almacenar recuerdos. Cada día de trabajo se desprende de todas esas escenas maravillosas que ha visto y vuelve a poner la vista en el presente. En su interior ya no quedan restos de la nebulosa Carina o el quinteto de Stephen. Su memoria solo tiene espacio para todo lo bueno que está por venir. Lo demás se encuentra en manos de los científicos que, como buenos seres humanos, procesan los recuerdos mucho mejor que las máquinas.