Es una pregunta recurrente que suele surgir en verano: ¿se puede conducir con chanclas? Es una pregunta lógica. Tras las horas de playa o piscina, la mayor parte de los conductores no tienen otro calzado a mano. Muchos, incluso, van descalzos para evitar tener que manchar el calzado de arena de la playa. O simplemente piensan que al ser un trayecto corto, tampoco pasa nada por ir a pie descubierto.

Pero, ¿qué dice la DGT sobre las modas de la época estival y su traspaso al coche? Sin que todo sea blanco o negro en esta historia, la realidad es que podrán llegar a sancionarte por conducir en chanclas o descalzo. En esta historia, un punto complicado: el punto de vista del agente que haya dado el alto.

Según dice la normativa, conducir en chanclas no está prohibido. O mejor dicho, no hay ninguna normativa que lo sancione de forma tácita. Sin embargo, para resolver esta cuestión, los agentes suelen agarrarse al artículo 171, que apunta a que la persona tiene que estar capacitada para conductor y que no suponga un peligro para la circulación y el manejo del vehículo. Es decir, si el agente en cuestión llega a la conclusión de que las chanclas pueden entorpecer el manejo de los pedales del coche o reducir la reacción ante un elemento de la vía, esta situación será motivo de multa.

80 euros por "conducir un vehículo sin mantener la propia libertad de movimientos". Eso en el mejor de los casos. La multa puede alcanzar los 200 euros si la infracción es por «conducir sin la diligencia, precaución y no distracción necesaria para evitar todo daño propio o ajeno». O lo que es lo mismo, por conducción temeraria.

¿Por qué es peligroso conducir con chanclas?

Por definición, las chanclas y sus variantes no sujetan bien el pie. Ni para conducir, ni para actividades en las que el pie tenga que estar firme. También pueden salirse o incluso romperse en el momento más inoportuno. En algunos casos, pueden quedarse atascadas detrás del pedal e impedir que maniobremos con precisión. Según la lectura que se haga de la normativa, que no prohíbe de forma tácita conducir con chanclas, se asume que al no estar bien sujetas, estas son peligrosas para el conductor y la vía. También impide que se pueda hacer la presión correcta, lo que resta agilidad en momentos puntuales y necesarios.

Esta lógica afecta a las chanclas, las sandalias y, por supuesto, a conducir descalzo. Para este último punto se sigue la misma lógica que en el caso de las chanclas. Sumándose que la falta de una superficie adherente, puede hacer que se nos escurra el pie del pedal. Es decir, el mejor calzado para conducir es aquel que agarra bien el pie por los laterales y la puntera, con suela adherente y flexible para poder hacer el movimiento necesario.

Con todo, y si prefieres no tener problemas, lo mejor es llevar un calzado adecuado para conducir. Porque sí, llevar chanclas no está prohibido, pero se queda a la lectura del agente que te toque en ese momento. Y sí, lo más seguro es que salgas perdiendo.

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