Lo cierto es que el director Joseph Kosinski no lo tenía difícil para superar con Top Gun: Maverick (2022) al primer largometraje sobre el Pete Mitchell de Tom Cruise, realizado por el difunto Tony Scott (1986). Con evitar mostrarse tan pueril, ya gana un montón. Sin embargo, como no podía ser de otra forma, conserva el resto de sus ingredientes narrativos y de su espíritu dramático; y repite su decisión de no decir explícitamente la identidad territorial del enemigo al que se enfrentan.

Tal como explica Dhruv Sharma en Screen Rant, “varios detalles en las marcas de aviones y ubicaciones geográficas de esa película revelan que el villano original de Top Gun es una vaga combinación de la Unión Soviética, China y Corea del Norte”. No olvidemos que el Muro de Berlín aún no había caído y, por lo tanto, que el filme se estrenó en el problemático contexto de la Guerra Fría. Y resulta curioso percatarse de que Joseph Kosinski ha llegado durante una agresión bélica de Rusia.

No obstante, pese a que no lo podamos saber con seguridad, “sus desoladas ubicaciones de fondo aéreo y los aviones de combate enemigos de quinta generación sugieren que el enemigo de Maverick en la secuela de Top Gun posiblemente provenga de China, Rusia o Irán”. Los picos montañosos cubiertos de nieve cuadran con cualquiera de los paisajes de estos tres países; pero la intención de “convertirse en una superpotencia nuclear” apunta a los iraníes, y el caza Su-57 ruso, a los otros dos, bien avenidos.

‘Top Gun: Maverick’ también es un negocio

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Paramount

Las razones para esconder a quiénes pertenecen las instalaciones secretas bombardeadas en Top Gun: Maverick por los pilotos estadounidenses en sus Boeing F/A-18 Super Hornet son fáciles de adivinar. Según Dhruv Sharma, “las películas de Hollywood, especialmente los éxitos de taquilla de gran presupuesto como Top Gun, deben evitar generar controversias que envilezcan a las naciones extranjeras, lo que en consecuencia dañaría su taquilla internacional”.

Con el empeño de Tom Cruise para que sus producciones se exhiban para empezar en las salas comerciales de todo el mundo y nunca en plataformas de streaming, no parece ninguna tontería en este sentido. Máxime si, de algún modo, la dictadura de la República Popular China, cuyo enorme mercado cinematográfico es muy jugoso, estuviese vinculada a los antagonistas de Top Gun: Maverick. Aunque quizá el filme ya se encuentre en aprietos por incluir la bandera de Taiwán.