Apple está buscando ir un paso más lejos en la protección del iPhone . Un documento deja entrever que mejoraría la resistencia del móvil en diversas condiciones de presión atmosférica. La Oficina de Patentes de Estados Unidos concedió una patente de dispositivo electrónico con sensor de presión integrado. De acuerdo con la descripción, Apple combinaría un sensor con un diseño de carcasa que blindaría al iPhone en situaciones extremas.

Hasta ahora, el iPhone 13 cuenta con una certificación IP68 que lo protege contra el polvo y le otorga cierta resistencia al agua. Eso significa que si se cae por error a la piscina (o al WC) no habría problema. Apple garantiza una profundidad máxima de 6 metros durante 30 minutos.

¿Qué pasa si vas más lejos y quieres llevarlo al fondo del mar o a la cima del Everest? Según Apple, sellar el dispositivo afectaría los componentes. Un aumento de temperatura del móvil sería lo más evidente, aunque también se afectaría a los sensores de temperatura o transductores de presión. Debido a que el iPhone (o iPad) no están en contacto con el exterior, no se puede tener una medición precisa.

Para resolver el problema la nueva patente sugiere una serie de ajustes.

El dispositivo electrónico portátil incluye una carcasa que define una cavidad con varios componentes dispuestos en su interior. La cavidad se sella para formar un volumen de aire dentro de la cavidad que se ventila al entorno externo a través de un respiradero barométrico acoplado de forma fluida a una primera abertura en la carcasa.

Un sensor (p. ej., un sensor de presión) mide una característica de un segundo volumen de aire dentro de una cámara aislada que se ventila al ambiente externo a través de una segunda abertura en la carcasa. El segundo volumen de aire está aislado del primer volumen de aire dentro de la carcasa del dispositivo electrónico portátil.

Apple contempla múltiples soluciones para blindar el iPhone

El iPhone incluiría un sensor de presión "sellado" por medio de un gel.

Apple mostró múltiples diagramas donde explica que el sensor puede ser un transductor de presión MEMS encerrado en un gel para protegerlo de los líquidos. También se abordan múltiples sensores aislados, o detrás de un sistema de ventilación barométrica para evitar el contacto con los líquidos.

Los sensores se incluyen típicamente dentro de una cavidad de una carcasa para un dispositivo electrónico portátil. La cavidad se puede sellar aplicando un adhesivo alrededor de un perímetro para unir un segundo componente, como un ensamblaje de pantalla o un sustrato de vidrio, a la carcasa, encerrando así la cavidad.

Las descripciones de cada figura dentro de la patente detallan los pros y contras de cada solución. Los ingenieros mencionan que estas pueden implementarse por medio de hardware, software o una combinación de ambas.

La patente deja claro que Apple busca mejorar la protección del iPhone para usarlo en una variedad más amplia de entornos. "Los dispositivos se pueden llevar comúnmente en viajes de montañismo o esquí/trekking donde las temperaturas descienden muy por debajo del punto de congelación. O se pueden llevar comúnmente dentro o cerca del agua", mencionó.

Blindar el iPhone u otro dispositivo móvil para protegerlo de estas condiciones deberá ser una decisión que considere la experiencia de uso. La patente menciona que algunas soluciones funcionan bajo ciertos parámetros, pero afectan el rendimiento del móvil. Antes de cancelar otro puerto para favorecer la protección, Apple deberá poner las cosas en la balanza.