Los planes de Elon Musk para transformar Twitter, cuya compra se acordó el pasado 25 de abril por 44.000 millones de dólares, parecen ir más allá de recortar en personal o lanzar algunas funciones de pago. Según el Wall Street Journal, el magnate habría considerado hacer Twitter pública de nuevo tan solo tres años después de adquirir la compañía.

El citado medio, que menciona a fuentes familiarizadas en el asunto, asegura que Elon Musk se encuentra conversando con fondos de inversión privada para conseguir esos 21.000 millones de dólares que él mismo prometió aportar de su propio bolsillo para la compra de la compañía. Y es que, si bien Musk es actualmente el hombre más rico del mundo, apenas tiene unos 3.000 millones de dólares en efectivo. Se han planteado varias opciones con las que el también CEO de Tesla y SpaceX podría obtener financiación suficiente para pagar esa abismal diferencia. Entre ellas, conseguir coinversores o, incluso, vender acciones de Tesla. No obstante, la opción más viable parece ser la de acudir a fondos de inversión.

Elon Musk, sin embargo, necesita garantizar a los inversores la rentabilidad de la compra. Vender Twitter mediante una oferta pública de acciones como una forma de obtener ingresos en el futuro, parece ser la opción más idónea. El magnate, recordemos, también planteó a los banqueros ganar dinero con Twitter despidiendo a empleados o creando servicios bajo suscripción en la propia plataforma, algo que ayudaría a impulsar los ingresos recurrentes.

¿Tres años es suficiente para hacer que Twitter vuelva a ser pública?

No está claro si tres años es un periodo suficiente para volver a hacer de Twitter pública. Sobre todo, si tenemos en cuenta que una empresa de capital privada puede tardar hasta cinco años en reestructurar una compañía para que esta vuelva a salir a bolsa, según WSJ. Los planes de Elon Musk para Twitter, además, son bastante ambiciosos y van mucho más allá del tan esperado botón para editar tweets.

El magnate se ha comprometido a hacer de la plataforma un lugar donde prime la "libertad de expresión". Principalmente, permitiendo cualquier discurso y ofreciendo una mayor transparencia a la hora de mostrar cómo el algoritmo de la red social filtra el contenido. También planea acabar con los bots implementando un sistema de verificación de cuentas humanas, así como múltiples funciones adicionales para la plataforma y algún que otro cambio corporativo.

Elon Musk, no obstante, no parece haber llegado a un acuerdo con ninguna firma de inversión para obtener esa liquidez que él mismo debe aportar para la compra de la red social. De hecho, y tal y como asegura Reuters, el magnate únicamente podría estar analizando todas las opciones que le permitan cerrar definitivamente la adquisición de Twitter.