A todos nos flipan los pepinillos, ¿verdad? Esa sensación ácida que rodea la lengua tras cada bocado solamente se puede calificar como éxtasis organoléptico. Esto mismo pensó una mujer americana —apodada como BT para preservar su intimidad— cuyo caso ha quedado recogido por la literatura científica para la posteridad. La susodicha era fanática de los vídeos sobre retos de comida en YouTube. Y pensó: “¿por qué no hago historia yo también?”. Y vaya que si la hizo. Pero no de la forma que ella esperaba.

BT es una mujer de 33 años de edad que se presentó en urgencias con náuseas, vómitos y un dolor de cabeza de otra dimensión. Para sorpresa de los sanitarios, la culpa fue de una ingente cantidad de pepinillos introducidos por su gaznate pocas horas antes. Concretamente, BT comió un bote entero de 1 galón de pepinillos: el equivalente a 5 kilogramos y medio de alimento vegetal. Sí, no es ninguna broma.

Pocas horas antes del encurtido incidente BT se disponía a grabar un reto de comida, conocido popularmente como “mukbang” . Esta vez eligió como temática los pepinillos, y decidió aventurarse hacia el abismo. Animada por su audiencia, BT tenía que superarse. Notaba que, con cada atentado comestible que cometía, su público iba creciendo más y más. El próximo reto de comida tenía que ser legendario. 

Caso clínico recogido por el canal de YouTube "Chubbyemu".

En su cabeza sonaba espectacular. Si los pepinillos eran alimentos saludables, ¿qué podía salir mal de aquella alocada incursión vegetal? Así lo comentaba ante su audiencia, mientras retransmitía semejante tropelía alimenticia. Por supuesto, tuvo que hacer varias pausas para ir al baño. Sus órganos excretores estaban al límite. Por si fuera poco, al terminar de comer todos los pepinillos también se animó con el líquido sobrante. Es decir, además se bebió el líquido que acompañaba a los pepinillos. Este líquido que normalmente acompaña a las conservas tiene una función conservante y se denomina líquido de gobierno o cobertura: suele estar compuesto por vinagre, aceite, agua, sal y azúcar.

Como podrás imaginar, beberlo no es la más agradable de las experiencias ni por asomo. Sin embargo, BT no cesaba en su afán de poner al límite la salubridad de su organismo. Tras cada trago, el vinagre provocaba la aparición de llagas en su boca. Al finalizar el tarro entero, BT se sintió sumamente hinchada. A los 20 minutos, el caos intestinal comenzó a desatarse. Su estómago estaba totalmente roto, y no pudo despegarse de la taza del váter durante horas. Sentía como sus órganos se estaban licuando y eran expulsados a borbotones.

Curiosamente, en todo este tiempo BT no tuvo la necesidad de beber agua, algo que posteriormente tuvo una enorme importancia en su cuadro clínico. El dolor de su estómago seguía incrementándose tras cada minuto. Y la cabeza no era menos. Esto sobrepasaba notablemente cualquier indigestión puntual provocada por alimentos. Por lo que finalmente llamó a urgencias y fue atendida de inmediato en el hospital más cercano.

El exceso de sal por los pepinillos casi provoca su muerte

Una vez en el hospital, BT tenía dificultades para expresarse. No articulaba palabra, por lo que los médicos tenían severos problemas para entender su explicación acerca de los pepinillos. Aún así, los análisis pertinentes revelaron la verdad: BT se había puesto hasta arriba de encurtidos, y su sangre estaba repleta de sodio. No era de extrañar, pues el tarro de 1 galón de pepinillos contenía al menos 20 gramos de sodio, sin contar el líquido ingerido posteriormente. El líquido de los pepinillos podría contener fácilmente entre 10-15 gramos extra de sodio, sumando cerca de 30 gramos en total. Pero claro, esto es sodio, uno de los elementos químicos que conforman la sal de mesa: cloruro sódico. Si nos referimos a sal auténtica, BT se metió entre pecho y espalda un equivalente a 80 gramos de sal. Una auténtica salvajada salina.

Esta ingesta excesiva de sal a través de los pepinillos supone un auténtico problema: cerca de 40 gramos de sal pueden ser letales, la mitad de lo que consumió BT. Por ello, no es de extrañar que BT estuviera perdiendo la consciencia. ¿Qué diantres le estaba sucediendo a su cerebro? La explicación reside en los mecanismos de equilibrio entre sodio y agua presentes en nuestro organismo. Cuando la cantidad de sodio es tan elevada, el agua tiende a fluir hacia el sodio para equilibrar la concentración del mismo. De esta forma, el agua dentro del organismo de BT estaba desplazándose hacia su estómago e intestinos, motivo por el cual se sentía tan hinchada.

Además, BT perdió durante horas una cantidad de agua brutal durante sus incursiones en la taza del váter. Por lo que la concentración de sodio en su sangre era más elevada de lo normal. Había perdido demasiado líquido que no había quedado repuesto, como comentábamos previamente: su propia sangre estaba dejando sin agua a todos sus órganos, con el propósito de frenar la masacre salina. Adicionalmente, sus músculos también estaban rígidos por la pérdida de agua.

Su cerebro colapsó por completo

Pero la peor parte de la experiencia con los pepinillos se la llevó su cerebro: no dejaba de contraerse por la elevada presencia de sal. Como el agua interna estaba siendo succionada, los vasos sanguíneos de su cerebro podrían desgarrarse. Esto provocaría un sangrado que puede llegar a ocasionar daños cerebrales permanentes. ¿Cómo se puede solucionar un problema de semejante índole? La solución pasa por reponer todo el líquido perdido por el camino, para tratar de diluir el sodio paulatinamente.

comer pepinillos casi termina con su vida

Por desgracia, algo seguía yendo mal. El cerebro tiende a resistir las contracciones para evitar la pérdida de agua, por lo que la recuperación no es inmediata. El problema era, por tanto, que si el equipo médico trataba de rehidratar el organismo de BT, corrían el riesgo de que su cerebro se expandiera para tratar de corregir la salinidad: existía un riesgo real de aplastamiento del cerebro contra las paredes del cráneo. Con el paso de las horas, la presión sanguínea de BT comenzó a caer. Sus riñones dejaron totalmente de funcionar, pero tanto los reflejos como la respuesta de sus pupilas era positiva.

Puede que no fuera demasiado tarde. Y no lo fue. Cuando BT recuperó el conocimiento en el hospital, fue transferida a la unidad de cuidados intensivos antes de ser enviada a casa, donde pudo recuperarse por completo. Al final, esta historia tuvo un final feliz. Sin embargo, recuerda que los retos de comida son sumamente peligrosos. Entrañan prácticas de riesgo para tu salud, y pueden llegar a ser mortales. Mucho ojo con ellos. No trates de hacer esto en casa, por tu salud.