En los 83 años que han transcurrido desde su debut, Batman ha protagonizado un sinfín de aventuras. No todas han sido obras maestras del cómic, claro, pero han permitido instalar al Caballero Oscuro como uno de los máximos superhéroes de todos los tiempos. Ahora bien, ninguna es tan escalofriante como An Innocent Guy.

Se trata de una historia breve y prácticamente desconocida, pero es la más perturbadora en el riquísimo recorrido editorial del Cruzado de Gotham. Algunos considerarán esto una blasfemia, en especial al existir títulos impactantes y mucho más reconocidos, pero hay motivos de sobra para darle tamaña consideración.

An Innocent Guy se publicó en marzo de 1996 como parte de la antología Batman: Black and White. Sin embargo, muchos la conocimos varios años más tarde. Específicamente en 2008, cuando se la incluyó en el epílogo de la edición Deluxe de The Killing Joke, con motivo del 20° aniversario del lanzamiento de la novela gráfica de Alan Moore, con los dibujos de Brian Bolland.

De hecho, la historia tiene una conexión directa con la obra publicada en 1988, ya que fue escrita e ilustrada por el propio Bolland. Y el artista aseguró que la utilizó como catarsis; incluso pudo utilizar algunas escenas que le habían quedado en el tintero durante el desarrollo de The Killing Joke.

¿De qué se trata An Innocent Guy?

Antes de continuar, ten en cuenta que desde este punto en adelante el artículo contiene spoilers.

El trabajo de Brian Bolland nos pone frente a la figura de un joven que le habla a una videocámara mientras plantea un tema sombrío y de clara ambigüedad moral. El personaje en cuestión, quien no se identifica bajo un nombre, simplemente explica que se considera una buena persona y que pretende hacer algo terriblemente malo, solo para probar qué se siente.

"El único modo de ser realmente bueno es si has probado ser bueno y has probado ser malo, y ser bueno se siente mejor. ¿Y qué tiene que ser esta única cosa mala? Debe ser algo completamente cruel y horrible, e innecesario, y sin motivo", explica, convencido.

De allí en adelante comienza a contar sus ideas iniciales; desde secuestrar a una niña y dejarla morir de hambre encadenada en un desagüe, hasta asesinar al Papa. Sin embargo, decide perseguir algo que considera más conveniente: matar a Batman.

Mientras el protagonista detalla su plan, los dibujos de Bolland nos permiten seguir las aventuras del Caballero Oscuro hasta el momento en que, sin pensarlo, encuentra su destino final en manos de un enemigo inesperado.

La bala atravesando el cráneo de Batman y su cuerpo tirado en la acera, con un charco de sangre en el que se refleja la silueta del asesino, son las imágenes más abrumadoras que podemos encontrar en un cómic del héroe de DC. "Siempre he sido su más grande fanático, y también soy su principal enemigo", dice este supuesto hombre inocente.

La historia se cierra con el joven detallando sus aspiraciones de cara al futuro y cómo piensa seguir adelante con su vida, sin dejar rastros y sin que nadie sospeche de la atrocidad que ha cometido. "Viviré una vida buena y sin culpas, e iré al cielo cuando muera", asegura.

Batman pierde las riendas de su destino

Lo que hace a An Innocent Guy una propuesta tan escalofriante es que cambia el destino de Batman en un abrir y cerrar de ojos. Aquí la amenaza no son el Joker y Dos Caras; tampoco El Pingüino, ni ningún otro de los villanos de turno que habitualmente asedian a Gotham. Por el contrario, es un ciudadano común, de los tantos a los que el Caballero Oscuro salva cada día.

La premisa de que Batman se enfoque solo en sus tradicionales enemigos y no juzgue el peligro que puede representar un joven tan corriente como cualquiera que camina las calles de la ciudad, pone patas para arriba todo lo que conocemos de las historias de superhéroes. Al fin y al cabo, lo despoja al Hombre Murciélago de las riendas de su destino y lo convierte en la víctima en una historia tan breve como espeluznante.

Y la ambigüedad moral que plantea la temática del cómic de Brian Bolland se convierte rápidamente en una ambigüedad narrativa. ¿Las escenas que describe el joven son solo la idealización de su plan o la materialización de lo que grabó previamente en vídeo? ¿La aterradora postal de Batman caído en un charco de su propia sangre es real? ¿O es una fantasía en la retorcida mente de este hombre inocente? El relato logra que nos quedemos pensando y le demos nuestra propia interpretación a ese final tan peculiar.

Pero si quieren hacerlo aún más espeluznante, Bolland tiene la solución. En el epílogo de la edición Deluxe de The Killing Joke, el artista explica que lo que retrata An Innocent Guy es, en realidad, su visión de lo que sucede justo después de la conclusión de la novela gráfica escrita por Alan Moore; es decir, cuando Batman y el Joker se quedan riendo bajo la lluvia en el parque de atracciones.

Como dije al comienzo, An Innocent Guy es una historia atrapante. Es breve, pero efectiva, y pone a Batman en un contexto de fragilidad nunca antes visto. Al punto tal que el gran héroe de Gotham no tiene la posibilidad de decir siquiera una palabra que lo libre de su fatídico destino.