En esto de los robots de limpieza hay todo un mundo. Todas prometen lo mismo: no volver a coger una escoba o una fregona en lo que te resta de vida. La realidad es que, amigos mortales que tienen que autogestionarse la limpieza del hogar, aún quedan muchas décadas para delegar estas tareas en terceros tecnológicos. Pero mientras, y aunque solo sea por mantenimiento, hay opciones viables. Hoy analizamos la Roborock S7 MaxV Ultra, el último modelo de la marca de Xiaomi que estrenaba en el CES de Las Vegas de 2022.

Lo primero de todo respecto al Roborock S7 MaxV Ultra: es caro, muy caro. La enseña china ha tirado la casa por la ventana con este último modelo de robot de limpieza. Casi alcanzando los 1.400 euros de precio, es uno de los más caros del mercado. También es enorme. Roborock ya venía coqueteando con el incremento del tamaño de sus modelos desde el Roborock S7. Era la primera vez que al aparato de limpieza se le añadía una base con más prestaciones. En su primera versión solo con un sistema de aspirado para los residuos de polvo. Ahora, y acompañado con el incremento de precio y tamaño, también para el sistema de fregado. El objetivo: desentenderse de la limpieza y el mantenimiento de nuestro robot de limpieza en nuestro día a día.

¿Logra que nos olvidemos de la limpieza y su seguimiento? Más o menos. La Roborock S7 MaxV Ultra nos ha conquistado en algunos puntos. En otros repite los errores de sus hermanas mayores. Y en algunos nos crea nuevas preocupaciones.

Si algo está bien en un robot aspirador, no se cambia

Roborock tiene un diseño establecido y no lo ha cambiado. Con variaciones en altura y añadidos, el formato de la Roborock S7 MaxV Ultra es igual que el de entregas anteriores. Todo un acierto desde mi punto de vista. Si bien es cierto que su volumen le impide llegar a aspirar en las esquinas y recovecos de la casa, tiene el tamaño perfecto para poder meterse bajo muebles y sofás. Un punto de gran interés para mantener la limpieza en zonas en las que –escoba en mano– probablemente no se tenga una limpieza tan activa.

De nuevo, la Roborock S7 MaxV Ultra se siente más pesada que modelos anteriores. Normal, por otro lado. A más opciones y añadidos a su carcasa, más peso tiene. En este caso, lo más visible es su sistema frontal. Algo que, sin duda, celebramos. El nuevo modelo añade una cámara frontal que complementa al sistema de visionado de su zona superior. Dotado de focos –que se activan en zonas de poca iluminación para susto y sorpresa de todos–, este sistema de Xiaomi busca no chocarse con objetos por el camino. Y funciona en la mayor parte de los casos. Salvo con cortinas y cables extremandamente finos, puede con casi cualquier cosa.

Sensible a mascotas –que no es el caso–, la Roborock S7 MaxV Ultra extrema las precauciones para no dañar a nuestros amigos peludos

Sensible a mascotas –que no es el caso–, la Roborock S7 MaxV Ultra extrema las precauciones para no dañar a nuestros amigos peludos. Pero en nuestro caso, el robot aspirador ha tenido que lidiar con una casa que vive en una remodelación constante, y todo sin chocarse con las cosas que cambian de lugar casi a placer. Herramientas, brochas o lo que sea que esté por medio. Un problema para sus hermanas mayores que esta ha superado con creces.

Por un lado, el sistema de posicionado no ha tenido problemas ante los cambios continuos en el mapa. Donde antes había una cama, ahora hay una planta. Donde la Roborock S7 estaba apunto de claudicar y buscarse una casa más tranquila, la Roborock S7 MaxV Ultra ha lidiado con el cambio. Al "leer" mejor el entorno, no tiene que hacer la prueba de chocarse con el obstáculo para entender dónde está o qué tiene que hacer. Lo cual, para las zonas bajas de los muebles, es todo un detalle.

Un último apunte en cuanto al diseño. He tenido varias Roborock y el color de las mismas siempre ha sido importante. Desde la primera, en negro brillo, juré que nunca volvería a tener una de ese color. Era un cúmulo de polvo del que jamás podía desprenderme. La S7 llegó en blanco, lo que sumado a su base de gran tamaño fue todo un acierto. Ganó puntos en estética y paz mental. La Roborock S7 MaxV Ultra vuelve a ser negra y si le sumamos la estación de vaciado podemos decir que es un bloque enorme negro en una habitación. Pero no ha sido tan grave, el tono mate ha ayudado a reconciliarme con ella. ¿Preferiría que fuese blanca? Sí. ¿Que el tono mate ayuda a que no se note tanto el polvo? Es un punto a favor.

La Roborock S7 MaxV Ultra con una aplicación a juego

Mención especial para la app que controla nuestro robot aspirador. Manteniendo el aspecto de sus anteriores versiones, esta ocasión viene con más opciones. Más versiones de limpieza, selección de presencia de mascotas. Opción de activar la cámara de la aspiradora y poder ver desde el móvil –en caso de obstáculo– a qué se está enfrentando. Por seguridad, si estamos usando esta opción, el color de los led de las aspiradora tornarán a morado.

Sí que nos ha gustado la capacidad del sistema de detectar obstáculos y añadirlos al mapeo. En el primer recorrido de reconocimiento, la Roborock S7 MaxV Ultra detectó con precisión la cama, el sofá, la mesa de comedor y un par de muebles más. Con otros obstáculos de menor tamaño fue capaz de identificar el material con el que estaban hechos, principalmente los textiles. Un dato de interés para, a la hora de fregar, extremar las precauciones para no estropearlos.

Hablemos del famoso fregado sónico de la Roborock S7 MaxV Ultra

La Roborock S7 MaxV Ultra venía un anuncio especial –además de su estación de vaciado–: un sistema de fregado sónico para no tener que usar más la fregona. No tan rápido amigos. Fregar friega, pero no tan bien como nos gustaría. Digamos que está bien para el mantenimiento diario y para que el suelo de la cocina –el más sensible a las manchas– esté siempre presentable.

Uno de los problemas asociados de esta marca era precisamente el sistema de fregado. Con un pequeño tanque dispuesto en la parte trasera del robot de limpieza -el cual había que llenar y vaciar cada día de forma manual–, lo único que hacía era pasar una mopa mojada por la casa. Una guarrada, vamos. El sistema sónico cambia las reglas y añade movimiento al fregado. Es decir, frota el suelo. Un sistema que puede con las manchas sencillas, pero que sigue necesitando del trabajo manual. Pero funciona, ya que al menos el agua que recoge la mopa tiene el color de haber hecho su trabajo.

Pese a todo, la estación de vaciado ha sumado puntos al sistema de fregado. Si antes solo permitía vaciar el polvo, ahora también añade el de agua: rellenado y vaciado. Esto quiere decir que nos permite desligarnos del llenado manual del tanque de forma diaria. Porque no vamos a mentir, daba mucha pereza estar pendiente de mi robot de limpieza para que fregase todos los días. El primer día fregó, el resto pasó al olvido. Además, el Roborock S7 MaxV Ultra permite añadir algún producto de limpieza. Algo que sus anteriores hermanas no permitían ya que los residuos terminaban quedándose en el mecanismo. Al vaciarse todos los días, podemos permitirnos ese lujo y que –al menos– no friegue solo con agua.

Como conclusión: bien por el nuevo sistema de fregado que mejora al de sus anteriores modelos, pero con moderación.

Lo central de la historia: el robot aspirador

El fregado es importante, pero lo central de la Roborock S7 MaxV Ultra es su sistema de aspirado. Y si bien lo primero puede aprobar con un 5 raspado, en lo segundo cumple, y muy bien. Todo en su contexto, lógicamente. Nadie te librará de pasar la mopa de toda la vida para las zonas complicadas o a las que el robot de limpieza no llega, pero cumple con su cometido de mantenimiento.

Las alfrombras siempre han sido un problema. Si no tienes ninguna, eso que te llevas. Pero en este caso hay muchas, de pelo largo y blancas –estética antes que funcionalidad–. El combo perfecto para que las manchas se vean desde que entras por la puerta de casa. No voy a mentir que con la S7 he tenido algún problema. Pero la Roborock S7 MaxV Ultra cumple con estas zonas. Adiós pelusas. Con el resto del suelo, ningún asunto pendiente.

Ahora bien, y esto es una petición a Roborock: por favor, hagan algo con el rodillo interno. En sus primeros modelos, Roborock contaba con un cepillo de pelos. El encargado de recoger lo que iba aspirando. Tremendo problema que solucionaron cambiándolo por uno de silicona. ¿Ha mejorado? Un poco, pero no mucho. Si los pelos –los largos imposibles de deshacerse de ellos– se enredaban en el cepillo, ahora se meten dentro del mecanismo. Y el nuevo modelo viene con el mismo problema e incluso peor. A más poder de succión, más pelos recoge y más se quedan enredados. ¿Solución? Limpiar todas las semanas el interior del cepillo. A mano. Asqueroso.

La estación de vaciado, ese monstruo al que le he abierto la puerta de mi casa

¿Es grande? No, es enorme. Sin tapujos. Si lo es, se dice y no pasa nada. Y no pasa nada porque voy a confesar que no me ha supuesto ningún problema. No porque viva en una gran casa, ya que resido en unos 85 metros cuadrados de manual. Sino porque su antecesora venía con la misma carga.

Me explico. La estación de vaciado de la Roborock S7 tenía un aspecto recogido y comedido. Pero ya ocupaba lo suyo. En ancho de la base era exactamente igual al del robot; simplemente era más alta y voluminosa. La base de la Roborock S7 MaxV Ultra es igual de ancha que la anterior. Donde ocupa lugar es hacia arriba y al frente. Lo cual, aunque visualmente hace que sea más grande, no supone un problema operativo. El espacio destinado a su antecesora –y la que iba antes sin base de vaciado– es el mismo que para la nueva. Con lo cual, en mi opinión, es algo más psicológico que real.

Desde el punto de vista operativo, el mantenimiento es fácil. Quizá echamos de menos que el polvo vaya a un tanque en vez de a una bolsa reemplazable. Aunque tardan en llenarse, es un repuesto en el que tendremos que gastar dinero. Los tanques de agua pueden durar casi un mes. Aunque no es algo muy recomendable. Yo prefiero vaciarlos –al menos el de agua sucia– cada 3 o 4 días. Dependiendo del uso. El agua sucia huele mal y, aunque no hemos llegado a este punto, preferiría no estar cerca.

Último punto: es ruidosa. Vaciar y llenar el tanque antes y después de la limpieza tiene su proceso. Y uno bastante escandaloso. Por lo que procura hacerlo en horas en las que no suponga un problema hacer ruido.

¿Merece la pena comprarse la Roborock S7 MaxV Ultra?

La Roborock S7 MaxV Ultra aspira realmente bien y soluciona alguno de los problemas de las anteriores. Si bien es cierto que la estación de vaciado tiene un tamaño considerable, es un asunto con el que podemos lidiar casi sin problema. La precisión y detección de obstáculos son detalles que nos han encantado en este nuevo modelo de la casa.

El fregado sigue siendo la cuenta pendiente de estos aparatos. Y, en el caso de la Roborock S7 MaxV Ultra, el precio es su mayor inconveniente. Uno por que el la mayoría no estaría depuesto a pasar teniendo versiones anteriores de la marca a precios altamente competitivos e igualmente válidos.