La NASA lleva tiempo buscando alternativas viables al lanzamiento de cohetes. Concretamente al alto consumo de combustible que supone cada uno de los lanzamientos y los millones de inversión que se evaporan en apenas unos segundos. En este sentido, uno de esos proyectos consiste en una suerte de tirachinas para lanzar naves sin motor al espacio. El proyecto, que fue aprobado el pasado 2021, acaba de pasar su primera prueba con éxito. De la mano de SpinLaunch, la compañía creadora del lanzador de cohetes, NASA está un poco más cerca de ahorrar millones de en combustible para la conquista espacial. Y también de ponerse a lanzar cohetes a diestro y siniestro.

El proyecto de SpinLaunch poco se parece a una pista de lanzamiento convencional. Bien podría asemejarse con una antena gigante o incluso una aspiradora –de las automáticas–. El modelo se basa en un sistema cinético en el que, en términos c simples, lo que se consigue es lanzar objetos al exterior creando una honda gigante. En este caso, el objeto lanzado sería una nave espacial que tendría que alcanzar la velocidad suficiente como para poder prescindir de los motores de propulsión.

El proyecto de tirachinas espacial para la NASA, que lleva en estudio desde 2015, cuenta con un diámetro de 91 metros y alcanzada unas velocidades de casi 8.047 kilómetros por hora. Girando sobre sí misma y funcionando como un disco o frisbie, la nave permanecería anclada a la plataforma hasta alcanzar la velocidad requerida. Luego simplemente saldría volando por un tubo para ocupar su lugar en el espacio. Explicado para profanos, el efecto visual es el de una bomba de confeti estallando en el aire.

¿Esto quiere decir que se podrías prescindir completamente del combustible de lanzamiento? De momento, son realistas y asumen que para alcanzar el punto cero aún queda mucho tiempo, pero apuntan a una reducción de cuatro veces de combustible y un ahorro de 10 veces el coste de un lanzamiento tradicional. Esto sería un éxito para la NASA sin duda alguna, puesto que conseguiría aumentar el volumen de lanzamientos y reducir su coste considerablemente. Un objetivo que la agencia espacial lleva persiguiendo largos años.

¿Un tirachinas para todas las misiones de NASA?

¿Sirve para el lanzamiento de naves de la NASA con humanos? Su fundador, Jonathan Yaney, responde a esta pregunta de una forma simple. "Es un enfoque revolucionario para el lanzamiento de satélites al espacio". Una respuesta que tiene todo el sentido, teniendo en cuenta que el peso de la carga debe ser el menor posible y los riesgos para la carga humana en este tipo de lanzamientos son mayores. Los satélites seleccionados para este tipo de lanzamiento tendrían que estar preparados, por otro lado, para aguantar la velocidad a la que deberán ser sometidos antes del lanzamiento.

Con una prueba exitosa en su sede Nuevo México desde octubre, este tirachinas espacial seguirá probando su método a lo largo de 2022. Está previsto que NASA, y el resto de clientes de la compañía, puedan acceder al sistema a lo largo de 2024 para ponerse en práctica en los siguientes años.

Este modelo, junto al de recuperación de los cohetes de lanzamiento del SpaceX de Elon Musk, supone una revolución en el sector de la conquista espacial de la NASA. Basados en el ahorro de costes y eficiencia, las nuevas empresas del sector espacial, han buscado esta máxima desde hace años. El tirachinas espacial reduce los costes de lanzamiento, al igual que las plataformas marítimas de aterrizaje de Elon Musk, en las que hemos podido ver a cientos de cohetes aterrizar en vertical, alargan la vida útil de equipamientos con millones de dólares en coste y, en palabras de Musk, de despilfarro.