Los planes de Elon Musk para ampliar la base de SpaceX en Boca Chica, Texas, se han topado con un nuevo contratiempo. La solicitud de la compañía para expandir sus instalaciones ha sido dada de baja por las autoridades, pues no entregó a tiempo la información que se le requirió sobre el impacto medioambiental del proyecto.

Según recoge CNBC, el pedido del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos a SpaceX data de mayo del año pasado. Sin embargo, la empresa del magnate de origen sudafricano no lo ha cumplido, y el procedimiento para otorgar el permiso que necesita no puede continuar sin los datos en cuestión.

De todas maneras, que le hayan bajado el pulgar a esta solicitud de SpaceX no significa que el trámite le haya sido denegado por completo. La compañía puede volver a pedir el permiso, pero debe iniciar el proceso desde cero y cumplir obligatoriamente con los pedidos de información que realicen las autoridades.

La carta enviada a SpaceX explica que no ha ejecutado el requerimiento de datos, ni tampoco ha presentado un plan de mitigación compensatorio; es decir, cómo la empresa podría afrontar la ampliación de sus instalaciones sin comprometer los recursos naturales. Vale mencionar que el plan de Elon Musk involucra ampliar su actual base aprovechando un terreno de casi 7 hectáreas que incluye humedales y lodazales.

Lo que las autoridades quieren saber es cómo afectará a los humedales la expansión de la base en Boca Chica. También pretenden que SpaceX explique si en la región existen especies amenazadas o en peligro de extinción y si los trabajos impactarán directamente sobre ellas, y si tiene conocimiento sobre si la zona afectada cuenta con propiedades históricas.

SpaceX debe informar el impacto medioambiental de su plan de ampliación en Texas

Seguramente muchos de ustedes se pregunten por qué se ha involucrado el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en esta historia. La respuesta es muy sencilla: porque está a cargo de proteger los humedales y supervisar cualquier desarrollo que se realice sobre ellos. Esto no solo busca salvaguardar la flora y fauna, sino también evitar un impacto negativo sobre la provisión de agua potable.

Aún se desconoce si SpaceX ha respondido a la carta de los especialistas del Ejército estadounidense, o si ya ha presentado una nueva solicitud. Cualquiera que sea el caso, todo hace suponer que los planes de expansión de la empresa no se verán materializados en el corto plazo.

Este no es el primer contratiempo que sufre la empresa de Elon Musk por motivos medioambientales. En diciembre pasado, SpaceX retrasó el primer vuelo orbital de la nave Starship porque la Administración Federal de Aviación necesitaba más tiempo para definir si le otorgaba o no la licencia necesaria, porque aún no se había completado la investigación del impacto que dicha operación tendría sobre el Medio Ambiente.

En principio se dijo que podría haber novedades en febrero, aunque luego se retrasó nuevamente. Ahora se espera que la habilitación pueda estar disponible recién para fines de abril.

Como no podía ser de otra manera, Elon Musk ya se ha mostrado ofuscado por las demoras que han sufrido sus planes en Texas. En febrero, el CEO de SpaceX dijo que no descartaba trasladar sus operaciones al estado de Florida, si las aprobaciones regulatorias seguían provocando contratiempos. Específicamente, mencionó al Centro Espacial Kennedy y a Cabo Cañaveral como hipotéticos nuevos destinos, lo que convertiría a la base de Boca Chica en un centro de investigación y desarrollo.