La Unión Europea puede estar muy cerca de asestar un golpe sin precedentes a las grandes tecnológicas norteamericanas. Tras años de sanciones y multas que aparentemente no han hecho cosquillas, la nueva Ley de Mercados Digitales (DMA) acordada por el Parlamento y la Comisión Europea puede cambiarlo todo. En pocas palabras, en su efecto más visible, podría obligar a las compañías a ponerse de acuerdo para que un usuario de WhatsApp pueda escribir a uno de Telegram y viceversa.

Europa defiende con ello la interoperabilidad entre distintos proveedores. Se explica mejor con algunos ejemplos. El correo electrónico es un estándar abierto a varios proveedores, empresas o herramientas (Gmail, Outlook, proveedor propio…), al igual que las llamadas telefónicas o los SMS. No lo son así, sin embargo, las aplicaciones de mensajería. ¿Te imaginas solo poder llamar a los teléfonos móviles que tienen contratada la misma compañía que tú? Pues algo así se entiende que pasa desde el lado de Bruselas con las aplicaciones de chat.

La DMA trae además varios posibles cambios más que pueden afectar desde tiendas de aplicaciones a buscadores y webs, pero no entraremos en ellas ahora. Si te interesa, aquí te explicamos todos los efectos posibles de esta nueva regulación aquí.

No hay una fecha clara para su posible aplicación, pero se cree que la norma, acordada por Parlamento y Comisión, podría ser aprobada definitivamente en verano y dar 6 meses a las compañías para adaptarse. La norma, en concreto, se dirige a las grandes empresas que prestan los llamados “servicios de plataforma central” más propensos a prácticas comerciales desleales, según la UE, y que cuentan con una capitalización de mercado de al menos 75 000 millones de euros o un volumen de negocios anual de 7.500 millones.

De este modo, los usuarios europeos de estas plataformas podrían intercambiar mensajes, enviar archivos o hacer videollamadas a través de aplicaciones de cualquiera que sea su aplicación de mensajería hacia otra.

Pero no son todo luces brillantes. Varios expertos, aunque es cierto que sobre todo desde el lado norteamericano, han criticado con fuerza la idea porque sería mucho más complicado, por no decir imposible, cifrar mensajes o combatir el spam.

Entonces… ¿Por qué Europa quiere obligar a esto?

Los otros motivos de Europa: abrir opciones europeas y romper el monopolio de WhatsApp

Hemos puesto el ejemplo de WhatsApp y Telegram, pero a esta tener se podrían sumar Signal, Discord, iMessage, Facebook Messenger, Google Chat… Y, por supuesto, cualquier alternativa Europea que surgiera. De momento, la suiza Teleguard (aunque no es territorio UE) o la alemana o Ginlo Private podrían ser las beneficiadas.

Bruselas lleva años quedándose muy atrasada en la carrera tecnológica frente a Estados Unidos y China, dos países ahora con tiranteces más que palpables por su guerra comercial y que ha acabado dejando al viejo continente en una especie de tierra de nadie.

Durante los últimos años, y para frenar o al menos tener un mayor control de las tecnológicas extranjeras, sus usos de datos y los nulos beneficios que dejan al ser empresas extranjeras, la Unión ha impulsado distintas medidas. Desde el conocido GDPR hasta la famosa ‘Tasa Google’, todavía sin concreción esta última o directamente paralizada.

Todo ello son respuestas por parte de la UE para recuperar parte de su “soberanía tecnológica”, algo que ya parece muy complicado de afrontar, especialmente después de la caída de los otrora gigantes continentales como Nokia. Un desierto de grandes Big-Tech frente a las famosas GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft).

“Queremos encontrar soluciones y empresas europeas en la era digital”, dijo Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión en una conferencia de prensa en febrero del 2021 cuando se presentó una hoja de ruta para la mejora tecnológica de Europa y frenar su dependencia más plagada de intenciones que de medidas concretas. De hecho, muchas de ellas, como que los países de la UE puedan impedir o al menos poner cortapisas a la compra de start-ups europeas por parte de empresas extranjeras, dependen de un análisis legal que se espera que aún dure un año.

Si quiera Spotify, la gran tecnológica europea, tiene tanta cuota de mercado en Estados Unidos como tiene en Europa, debido al mayor peso de alternativas como Apple Music o Tidal.

Y ahí es donde aparece WhatsApp. Mientras en Estados Unidos la cuota de mercado se divide de forma bastante igualitaria entre iMessage, Facebook Messenger y el propio chat de Meta, en Europa WhatsApp es casi una religión. Ese monopolio es en gran medida lo que también preocupa a Europa.

Según una encuesta de BEREC, un centro de estudios sobre telecomunicaciones que respalda a la Comisión Europea, un 74% de los europeos usa WhatsApp como plataforma de comunicación principal.

El caso de España es especialmente determinante. Según la encuesta, en España el 90% de los usuarios usan WhatsApp como principal vía de comunicación, en cabeza y lejos de Alemania (79%), el segundo. Es curiosos sin embargo que en países del este y el norte como Estonia, Lituania, Suecia o República Checa, Messenger lidera frente a WhatsApp. En cualquier caso, también de Meta.

Un motivo más para apostar por la interoperabilidad.

Tras ello hay también un trasfondo evidente en materia de monopolio publicitario. “Sobre todo, la ley evita cualquier forma de sobrerregulación para las pequeñas empresas. Los desarrolladores de aplicaciones obtendrán oportunidades completamente nuevas, las pequeñas empresas tendrán más acceso a datos relevantes para el negocio y el mercado de publicidad en línea será más justo”, explicaba cuando se presentaba la regulación el ponente de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento, el alemán Andreas Schwab.

Todas las dudas que hay sobre la norma

Una de las decisiones es si pueden convivir la versión europea de cada producto con la versión del resto del mundo, algo que parece clave.

Pero además de esto, en cuanto a la seguridad de las comunicaciones, también hay varias dudas, especialmente desde Estados Unidos.

Steven Bellovin, un reputado investigador de seguridad en Internet y profesor de informática en la Universidad de Columbia, explicaba a The Verge que “no habría forma de fusionar diferentes formas de encriptación entre aplicaciones con diferentes características de diseño”. Es decir, que no habría forma de mantener procesos de encriptación distintos.

Ello abriría puertas al spam, el control de desinformaciones o la privacidad, según los expertos que han dado su opinión a medios norteamericanos hasta ahora.