Durante buena parte de la película La burbuja de Netflix, Judd Apatow se burla del mundo del cine. Lo hace mostrando a su elenco sufrir bajo las órdenes inclementes de dueños de estudios indiferentes, directores neuróticos y las exigencias de set inclemente. Pero lo que podría haber resultado una sátira efectiva, o al menos un guion cargado de humor negro, termina por ser una simple caricatura. Eso, a pesar de su elenco de estrellas, de sus interesantes cameos e incluso la historia sobre la retorcida visión de la fama que muestra. Pero la película de Netflix no tiene los suficientes recursos para mantener el tono y la forma más allá de su aparatoso, extraño y confuso primer tramo. 

Por supuesto, Apatow sabe cómo hacer reír y lo logra algunas veces. La historia sobre cómo el elenco de la saga ficticia Cliff Beasts es en sí misma un recorrido por la célebre serie b de Hollywood. Mucho más, cuando el argumento narra el intento de filmar la parte seis de la franquicia, a pesar de la pandemia. La Burbuja dedica buena parte del tiempo a retratar el desconcierto de los primeros meses de cuarentena mundial. Pero a la vez, la forma en cómo las celebridades del mundo del cine asumieron el hecho del aislamiento. El guion está lleno de chistes retorcidos, críticas veladas y de una mirada retorcida sobre el supuesto precio de la fama.

La combinación resulta efectiva en varias ocasiones, pero la mayoría de las veces, falla. En específico, cuando Apatow aumenta la dosis de humor absurdo en beneficio de hacer más caótica la puesta en escena en medio de la cuarentena. El director y guionista desea que la visión sobre el caos en Hollywood durante una situación imprevisible sea evidente, clara y retorcida. A la vez, que demuestre que el mundo del espectáculo es una caja de refacción de los elementos más absurdos y sin sentido del mundo real. Eso, mientras Leslie Mann David Duchovny, Karen Gillan, Pedro Pascal, Maria Bakalova y Keegan-Michael Key tratan de explotar la extraña dualidad de sus personajes.

Por un lado, se trata de la versión del mundo de la fama de una situación mundial. Y por el otro, una mirada sobre la humanidad — imperfecta, ridícula y siempre confusa — del estrato de la celebridad. Pero Apatow no encuentra el sentido y mucho menos, una forma ingeniosa de narrar la historia sin caer en clichés y lugares comunes. Quizás, el mayor problema de La burbuja. 

Érase una vez, un grupo de actores en un hotel 

La sexta parte de una saga ficticia sospechosamente parecida a las franquicias de ciencia ficción de bajo presupuesto se filma en un hotel inglés. Apatow muestra el escenario con una burlona frialdad que disecciona las dificultades irreales del mundo de Hollywood. Actores confundidos en medio de una situación de considerable gravedad, la percepción del cine como una fachada frágil y barata. Lo hace mientras el mundo en el exterior sufre las primeras consecuencias de la pandemia y se debate entre la incertidumbre. 

Pero en el set de Cliff Beasts solo hay tiempo para preocuparse porque el proyecto vaya adelante. En especial, cuando el tiempo transcurre y Darren (Fred Armisen), un director obsesionado por el triunfo, comienza a presionar. La película de Netflix transcurre por todo tipo de escenarios extravagantes y cada vez más surreales. Y aunque el elemento burlón está en todas partes, es evidente que la intención de Apatow es también, criticar de manera sutil un mundo prefabricado. 

Pero la película carece de la inteligencia y la osadía de Tropic Thunder de Ben Stiller, a la que rinde homenaje casi de manera involuntaria. La burbuja trata de imitar el clima incómodo que sostuvo el sarcasmo esencial del film de Stiller pero no lo logra. Y aunque ambas comparten la premisa de mostrar al cine como un escenario vacío (frente y detrás de la cámara), la Burbuja carece de ritmo. Mucho más, de una medida de lo perverso y lo cruel para analizar a sus personajes. Al final, La Burbuja de Apatow es un recorrido por lugares comunes que tiene sus mayores triunfos cuando recuerda que todo se trata de una broma simple. 

Al final, el gran escape de La Burbuja

Artificial, blanda y excesivamente larga, La burbuja termina por convertirse en un chiste ridículo sin demasiado cohesión. Eso a pesar de los intentos del elenco por mostrar que esa versión del cine — la superficial y simple — es la más común. 

Pero ya sea porque el guion de Apatow tiene un aire simple que no logra superar o su ritmo anticuado, La Burbuja jamás muestra lo más agudo de su premisa. O quizás se trate, que solo es un chiste para reír sin mucho interés. Otro de los tantos fallidos experimentos de Netflix que parecen multiplicarse en su catálogo durante los últimos meses.