Amanda Seyfried se ha convertido en la perfecta Elizabeth Holmes en la serie disponible en Star+ y Disney+, The Dropout. No solo logró imitar la forma en que la empresaria se vestía y se comportaba, sino también su peculiar forma de hablar. De hecho, buena parte de las alabanzas que actualmente cosecha por su interpretación se deben a su curioso tono de voz. Un punto alto que lleva la actuación de la actriz a un nivel nuevo y dota a su personaje de una curiosa mezcla de verosimilitud y poder que resulta desconcertante. 

Amanda Seyfried ha comentado durante las últimas semanas que su transformación en Elizabeth Holmes llevó casi dos años de entrenamiento para su papel en The Dropout. No se trató únicamente de entender la forma en que su cuerpo y su expresión corporal debían expresar ideas.

También en la importancia de la voz singular de Holmes, convertido en uno de los puntos más reconocible de su presencia pública durante años. Y una que cambió a lo largo de su carrera en Silicon Valley para adaptarse a un mercado profundamente masculino.

“La gente siempre habla de la voz”, dijo Amanda Seyfried en una entrevista con Los Angeles Times. “Es lo primero que menciona la gente (acerca de Holmes). En segundo lugar, el cuello alto; en tercer lugar, no parpadear. Pero la voz es la número uno. La voz es la base. Si no [lo haces bien], es como si te estuvieras perdiendo toda la cosa".

Para la actriz, lograr la voz de Elizabeth Holmes en The Dropout se trató de un trabajo de método que le llevó meses perfeccionar.

En especial, cuando la voz de Holmes no es naturalmente grave, sino que se trata de lo que parece ser un entrenamiento vocal. De modo que es más que probable que no se tratara solo de su tono profundo, sino también de su modulación. El proceso resultó angustioso y largo para Seyfried, que admitió sentir “ansiedad” por el resultado de un experimento vocal semejante. 

Con una imagen calculada con precisión para causar impacto, Holmes era conocida por su elaborada imagen personal

Con una imagen calculada con precisión para causar impacto, Holmes era conocida por su elaborada imagen personal. La intención de crear la percepción de éxito, seguridad y prosperidad que necesitaba proyectar, Holmes depuró su apariencia poco a poco. Para sus años de mayor éxito llevaba el cabello rubio claro recogido, suéteres negro de cuello alto inspirados en Steve Jobs y zapatos bajos. Pero el punto esencial de esa rara percepción sobre el poder, era su voz. Una voz profunda que solía sorprender a todos a su alrededor y que llegó a ser llamada “afectación”. 

“Nunca me iba a presionar para bajar (de tono) tanto, porque su voz es un montón de cosas a la vez”, explicó a la actriz a Entertainment Weekly con motivo del estreno de The Dropout. “No es solo profundo (…); creo que tuve que imaginarme dónde estaba en mi cuerpo, que es lo que hago cuando canto. Trabajé muy duro con mi entrenador de voz. Mi mayor temor era que no quiero hacer nada que no sea saludable a mis cuerdas vocales, si puedo evitarlo. Por lo que se trató de un trabajo arduo”. 

The Dropout, que cuenta la historia del auge y caída de la ex empresaria Elizabeth Holmes, es una combinación de buenas decisiones. Desde su argumento directo, franco y honesto hasta su elenco. La serie logró captar la extraña dualidad de un fraude que alcanzó los estratos de poder más altos en Silicon Valley. 

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Parte del mérito del éxito, lo tiene la extraordinaria actuación de la actriz Amanda Seyfried, que no solo se ha limitado a interpretar a Holmes. También, ha construido una versión sobre la controvertida figura que desconcierta por su eficacia. Desde la apariencia física hasta su comportamiento.

Seyfried consiguió una visión profunda y verídica sobre Holmes en The Dropout, considerada en la actualidad un enigma. Para la actriz se trató de un recorrido no solo a través de sus puntos oscuros y brillantes. También de una cuidadosa concepción acerca de la forma en que se perciben las figuras poderosas en la actualidad.