La tecnología, las redes sociales y la guerra se han convertido en compañeros obligados. Mucho antes de la guerra en Ucrania que vivimos actualmente, esta relación estaba destinada a ser prácticamente inquebrantable. El último ejemplo es la decisión de Google de inhabilitar las funciones de tráfico en Google Maps en medio de la invasión de Rusia al país. Ha tomado esta decisión para proteger a la población que vive la invasión de Rusia. Específicamente, la tecnológica ha decidido dejar de mostrar datos como retrasos en el tráfico o la afluencia de una tienda porque algunas personas estaba utilizando esos datos para rastrear los movimientos de militares y civiles.

Es una utilidad de Maps que algunos descubrieron en el contexto de la guerra de Ucrania. De hecho, un experto en Open Source Intelligence (OSINT), la inteligencia de código abierto, explicaba recientemente en Twitter cómo había sido una de las primeras personas en darse cuenta de la invasión por parte de Rusia. "Creo que fuimos las primeras personas en ver la invasión. Y lo vimos en una aplicación de tráfico", dijo a Motherboard el experto Jerry Lewis.

El uso de la información de redes sociales en guerras o conflictos no es nuevo. Es una herramienta vital para investigadores y periodistas y hasta existe hasta el concepto de OSINT. Está más que institucionalizado. Normalmente, la información que se puede sacar de redes sociales -de código abierto- se suele combinar con otras fuentes de información para que sea completamente confiable.

El verdadero trabajo es analizar los datos

Jesús Manuel Pérez Triana, autor de Guerras Posmodernas, explica a Hipertextual que la tecnología tiene un papel fundamental en la obtención de inteligencia y decisiones estratégicas en el campo de batalla. "Siria fue el primer conflicto donde realmente lo vimos todo", señala. Sin embargo, parece que ahora tiene un impacto mayor porque es la primera vez en mucho tiempo que no vivimos una guerra tan cercana. "Esta es la primera guerra en Europa en la que hemos visto este impacto pero el genio de la tecnología salió de la lámpara hace mucho tiempo".

No solamente Google, todos los días se publican miles de tuits, fotografías y todo tipo de publicaciones en redes sociales que sirven como una suerte de servicio de inteligencia por la enorme información que facilitan.

"Los datos son abiertos y toda la información está mezclada. El verdadero trabajo de la inteligencia es buscarlos, ordenarlos, encontrar una coherencia, validarlos, interpretarlos".

Jesús Manuel Pérez Triana

La guerra de Ucrania está también en las redes sociales

Este punto es uno de los más importantes, porque no basta con ver una información que puede proporcionarnos una plataforma como Google. Benjamin Strick, director de información de Centre for Information Resilience dijo a BBC que aunque estos datos son muy útiles no nos dan una imagen completa de lo que está ocurriendo. "A veces eso puede ser un poco arriesgado por una mala interpretación", alerta.

Por eso es necesario que, en el marco de la guerra en Ucrania, se verifiquen los miles de datos disponibles. Estos son, al final, una herramienta más de información aunque una muy importante. De algún modo, se ha democratizado una gran parte de información, que no es únicamente utilizada por los servicios de inteligencia. Del otro lado, tanto periodistas como investigadores pueden utilizarla para sus propios análisis.

Si una persona sabe dónde buscar y qué buscar, es capaz de analizar, también gracias a los algoritmos de inteligencia artificial, una gran cantidad de datos que pueden enseñar la otra cara de la moneda. La guerra ya no es algo que vemos solamente por televisión, ocurre ante los ojos de todos nosotros. Y prácticamente sin filtros.

Desinformación, también en la guerra de Ucrania

Nunca ha sido tan fácil tener información sobre lo que está pasando en el mundo; ahora, en la guerra de Ucrania. Periodistas, usuarios y hasta autoridades publican casi diariamente las últimas noticias. Por un lado, esta es una manera de luchar contra la desinformación. Sobre todo si las personas que lo publican están in situ y muestran "evidencias" sobre el conflicto.

Pero se tiene que escribir esa palabra entre comillas porque, por desgracia, las millones de noticias, fotografías y vídeos que circulan diariamente en las redes sociales también son utilizadas para precisamente todo lo contrario.

Para pocos es una sorpresa, y menos si incluimos las medidas de Rusia para fomentar la desinformación, una estrategia que salió a la luz con todo lujo de detalles en las elecciones de Estados Unidos de 2016. El pasado domingo, Facebook anunció que había conseguido frenar una campaña de noticias falsas procedente de Rusia, así como varios intentos por hackear a militares y periodistas ucranianos.

La información de redes sociales puede ser un gran "espía" en una situación como la guerra de Ucrania para obtener información, aunque a veces sea como encontrar una aguja en un pajar lleno de noticias falsas o sospechosas. Por eso tan importante la labor de organizaciones como Bellingcat, a cargo de Eliot Higgins, para que se verifique y se desacredite la información falsa.

La otra cara de eliminar canales y perfiles

Más allá del acceso a la información y en medio de las campañas de desinformación, las plataformas eliminan diariamente miles de publicaciones. Este punto abre también un debate sobre la eliminación de canales o publicaciones por violar las normas de la plataforma. En el contexto de Open Source Intelligence (OSINT), la eliminación de estas fuentes de información tiene un efecto negativo en la investigación.

Jesús Manuel Pérez Triana pone como ejemplo cuando Telegram eliminó canales vinculados con simpatizantes del Estado Islámico. Por un lado, era una medida necesaria porque suponían un daño para la sociedad y algunas personas se estaban radicalizando a través de estas vías. Sin embargo, algunos analistas lamentaron la decisión porque habían perdido una fuente de información muy valiosa sobre las estrategias del grupo.

Las redes sociales están a favor de Ucrania

Las plataformas digitales están muy presentes en la guerra de Ucrania. La experta en redes sociales María García-Quitana opina que hasta se han posicionado en contra de Rusia y están haciendo todo lo que está en su mano para frenar la invasión. Por ejemplo, el veto por parte de Rusia a páginas rusas y su financiación a través de los anuncios. "Tanto Twitter como Meta han dicho que van a favorecer todo lo que sea lanzar noticias en contra de Rusia y a favor de las comunidades que se están creando para ayudar a la gente en Ucrania. Las redes aquí se han posicionado", apunta a Hipertextual.

También están naciendo todo tipo de iniciativas para ayudar a los ucranianos, como campañas con criptomonedas o páginas para fomentar la ayuda humanitaria. En las redes sociales, todo se convierte en información sobre la guerra en Ucrania que, por una parte, se utiliza para ayudar a las personas afectadas. Por otra, como un arma de inteligencia que puede sacar a la luz información que hasta entonces se guardaba en secreto.