Cinco científicos procedentes de Estados Unidos, Inglaterra y Canadá han firmado una carta abierta para la comunidad científica occidental. En ella, se pide que no se castigue a los científicos rusos por el comportamiento de su país en la guerra de Ucrania. Señalan que, si se deja de lado a esos investigadores, todo el planeta sufriría las consecuencias, por interrumpirse los avances científicos y tecnológicos en los que ellos participan.

En la carta, que acaba de publicarse en Science, dejan también clara su repulsa por las actividades de Vladimir Putin. “La guerra brutal y no provocada del presidente ruso Vladimir Putin contra Ucrania merece todo el oprobio que ha recibido alrededor del mundo”. No obstante, consideran un error que sus colegas científicos rusos paguen por las atrocidades de su presidente.

También instan a seguir protegiendo y dando oportunidades a los científicos ucranianos, pero sin que eso suponga sancionar a los investigadores de su país vecino. Por último, se encargan de recordar que muchos científicos rusos han condenado públicamente la invasión a Ucrania. Por eso, no sería justo que sufrieran también las sanciones internacionales a su país. 

Solidaridad con los científicos rusos

La carta que se acaba de publicar la firman John Holdren, de la Universidad de Cambridge, Nina Feodoroff, de la Universidad del Estado De Pensilvania, Neal Lane, de la Universidad de Rice, Nick Talbot, del Laboratorio Sainsbury, y Toby Spribille, de la Universidad de Alberta. 

En ella recuerdan que actualmente hay muchos científicos rusos inmersos en proyectos internacionales. Con motivo de las sanciones internacionales a Rusia, muchos de ellos podrían perder su visado y volver a su país. Esto supondría lógicos inconvenientes para ellos, pero también para el resto de investigadores que trabajan con ellos en otros países.

Los firmantes de la carta recuerdan que muchos científicos rusos han mostrado su repulsa por lo que está pasando en su país

Por eso, solicitan que se reconsidere la opción de incluir a las instituciones y los científicos rusos en las sanciones impuestas como castigo a Putin. Lo cierto es que todo esto contrasta con las decisiones que está tomando una de las instituciones científicas más importantes de Rusia: su agencia espacial.

Desde Roscosmos, su director, Dimitry Rogozin, ha roto voluntariamente su colaboración en un gran número de proyectos internacionales. De momento solo parece mantenerse su papel en la Estación Espacial Internacional. Es cierto que al principio amenazaron con abandonar al astronauta que debe volver a la Tierra el próximo 30 de marzo en una nave Soyuz. No obstante, se desmintió que realmente fuese a hacerse algo así y se aseguró que todo fue una broma.

Sí que han detenido su suministro de motores para cohetes a la NASA, han roto sus lazos con la ESA de cara al lanzamiento de la misión ExoMars. También han retirado los cohetes que se usarían para impulsar una tanda de satélites de OneWeb y han dejado de colaborar con el proyecto Icarus, que utiliza una antena ubicada en el lado ruso de la Agencia Espacial Europea para monitorizar los movimientos de animales en la Tierra. Además, se ha retirado a su personal del Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa.

Estos son también científicos rusos. No obstante, en su caso han sido ellos los que han decidido romper con la colaboración internacional. Lo que pretenden en la carta que se acaba de publicar en Science es que aquellos que condenan lo sucedido en Rusia no paguen por algo con lo que ni siquiera están de acuerdo. En definitiva, se intenta que la ciencia siga su camino y se desvincule de cualquier conflicto bélico. Esos son sus deseos, ahora habrá que  ver cuál es la respuesta.