IONITY pretende afrontar uno de los mayores problemas de la adopción de coches eléctricos: la carga para propietarios sin garaje. Tras superar las 1.000 estaciones en Europa —con mucho retraso— el director de la red europea ha detallado cómo pretenden conseguirlo.

Michael Hajesch ha explicado que el siguiente gran paso del consorcio participado por BMW, Volkswagen, Daimler (Mercedes), Ford y Hyundai será enfocarse en la construcción de puntos de carga dentro de ciudades. "Es la dirección en la que iremos. La demanda está creciendo bastante, especialmente dentro de áreas metropolitanas, ya que muchas personas no tienen su propio espacio de aparcamiento y dejan el coche en la calle".

Una de las grandes ventajas de tener un coche eléctrico es aprovechar todos los tiempos en que el vehículo está aparcado para cargarlo. Es sumamente práctico, sobre todo considerando que, en promedio, los vehículos pasan inmovilizados un 90% de su vida útil. Pero para conseguirlo, hay que tener acceso a un punto de carga y eso, normalmente, se hace en una plaza en un parking privado. Suele estar en el domicilio del propietario o en el trabajo. Además, con mucha diferencia, es la carga más económica.

El reto es encontrar una solución para que los vehículos puedan ser conectados mientras están aparcados en la calle. A velocidades lentas que no causan estrés en la batería —o la red eléctrica— y a precios sumamente económicos. Ese es, aparentemente, el siguiente enfoque de expansión de IONITY.

IONITY debería primero enfocarse en mejorar su experiencia general de uso y bajar precios

Pero, considerando las inversiones multimillonarias que ha recibido IONITY en recientes meses, deberían primero enfocarse en mejorar significativamente su experiencia de uso. El consenso general es que son difíciles de usar, con una app extremadamente complicada, puntos de carga que fallan y precios abusivos: 0,79 € por kWh.

De hecho, en Europa, es la red de carga más cara. Durante 2020 podían presumir de ser la más rápida con potencias máximas de 350 kW. Pero poco a poco la competencia se está acercando e igualando, a precios mucho más económicos.

Michael Hajesch no ha dado demasiados detalles de cómo pretenden afrontar los retos que supone el despliegue de infraestructura de carga lenta para coches aparcados en la calle. Tampoco ha dado tiempos, ni cuáles serán los países europeos donde se iniciarán con este esfuerzo.