Rara vez se puede ver a un emprendedor, de los de camiseta y sudadera, en un entorno en el que lo común son los trajes de chaqueta y corbatas. Ha sido el caso de Juan de Antonio, CEO y fundador de Cabify, que ha participado en un panel organizado por TTR (Transactional Track Record), en el que la asesoría legal para operaciones de compra-venta de empresas eran la máxima. El fundador de la compañía de movilidad era una rara avis que, sin embargo, puede poner nombre y apellidos a la realidad de un mercado que vive un momento dulce. Al menos en lo que a inversión de startups respecta.

"Cabify va bien", apunta de Antonio ante la inevitable pregunta de cuál es el futuro de la compañía. Era de esperar, el entorno estaba apuntando a la necesidad de las empresas españolas –predominantemente familiares y locales– a salir a cotizar a los mercados públicos. Es una letanía que lleva años sonando en los albores de la empresa de movilidad. Ante cualquier duda, no hay nuevas noticias al respecto. La salida a bolsa ni está, ni se la espera. Ya sea en el Ibex o en bolsas extranjeras, tampoco por la vía de una SPAC que empieza a desinflarse en los mercados internacionales y que no ha terminado de calar en los nacionales. Wallbox, que se estrenaba en 2021 en el NYSE, es una de las pocas locales que ha considerado esta opción.

Sea como fuere, y junto a la negativa de una salida a bolsa, el fundador de Cabify sigue evitando las rondas de financiación. La última de ellas en enero de 2018 bajo una Serie E, que ponía punto y final –de momento– a la carrera por el capital de Cabify.

"En el horizonte tenemos mucho crecimiento. A diferencia de otras compañías de la industria, tenemos recursos propios y no tenemos que acudir a los mercados de capital. De momento hemos alcanzado el volumen de operaciones previo a la pandemia y volvemos a ser rentables".

Juan de Antonio

Esto es un claro mensaje para los nuevos y viejos vecinos de Cabify en España. Uber, el eterno rival de la española, y Bolt, que apunta fuerte. Los primeros no dan cifras locales, pero sus cuentas anuales globales apuntan a un ligero margen de crecimiento que sigue estando soportado por la división de delivery, Uber Eats. Aún así se resiente por el aumento de los costes de explotación, consecuencia de la recién estrenada Ley Rider. En cuanto a los segundos, son unos recién llegados en España y han apostado fuerte tras una ronda de financiación millonaria. De momento con unas comisiones más reducidas que sus colegas veteranos, está conquistando a gran parte de la flota de taxis y muchas VTC.

Precisamente el universo de las VTC es que el más trae de cabeza al sector. Con disputas internas por medio y con una cesión de licencias de operación que amenazaban con caducar, los vientos corren a favor del sector. El Supremo, que había aprobado la limitación de permisos en detrimento de los intereses del taxi, anunciaba hace unos días una revisión de la decisión que podría regar las calles de las codiciadas licencias que ahora deben repartirse entre más compañías. Sobre esto, y el aún pendiente modelo de coche compartido, el fundador apuesta por "un marco regulatorio que acompañe la renovación de las ciudades y los coches compartidos con o sin conductor".

También hay unas líneas para la Ley de Startups desde el prisma de Cabify

Ha sido la niña bonita, junto a la Ley Rider y la Reforma Laboral, del Gobierno de Pedro Sánchez. Con una primera versión que se quedaba corta por todos sus frentes, el texto definitivo sorprendía estando a la altura de las necesidades de un sector que venía pidiendo esta reforma desde hace un par de lustros. No exenta de mejoras, para Juan de Antonio también es una buena noticia que sin embargo sabe amarga. Uno de los puntos claves de la Ley de Startups aplicaba a la mera definición de startup. Para la nueva normativa, Cabify dejó de serlo hace muchos años y muchas rondas. "Habría que intentar incorporar a las scaleups a este ambicioso marco regulatorio para el crecimiento de todo el sector", apunta.

El texto es bueno para un sector que está en plena expansión y que busca estabilizarse para evitar lo que muchos siguen considerando una burbuja.

"La industria actual (la del Venture Capital) viene como consecuencia de la crisis de 2008; esta generó dinero muy barato que premiaba el crecimiento por encima de la rentabilidad. Ahí podemos encontrar a compañías como WeWork. Y llegó la pandemia y nos dimos cuenta de que había que mirar la rentabilidad por encima de todo. Ahora, el sector emprendedor está intentando corregir esos fallos que, pese a todo, se concentran en puntos muy concretos de industria tecnológica".

Juan de Antonio

Con todo, y aún huyendo de las rondas de inversión hasta nuevo aviso, el fundador de Cabify considera que el sector emprendedor e inversor goza de buena salud. Apuntando a un ecosistema en el que las españolas empiecen a comprar en vez de ser compradas. Una clara referencia a la compra de la década: Glovo.