La sangre habla. Más o menos. Y es que con una simple analítica de sangre, buscando los marcadores biológicos adecuados, se pueden encontrar muchas enfermedades. Desde un cáncer específico hasta enfermedades crónicas. De hecho, a finales de enero supimos que investigadores españoles habían encontrado una de estas señales para un tipo de cáncer de páncreas. La búsqueda de estos indicadores de enfermedad son esenciales. Pero también se pueden buscar biomarcadores para saber si hay vida en exoplanetas. Es decir, es un concepto amplio, pero vayamos paso a paso.

Los marcadores biológicos, también llamados biomarcadores o marcador molecular, son moléculas que podemos encontrar en la sangre y que son una señal indica que algo está sucediendo en el cuerpo, en ocasiones puede ser malo; pero en otras (como si se busca un embarazo), bueno. No obstante, tal y como señala el National Institutes Health (NIH) de Estados Unidos, estas señales pueden darse también en "otros líquidos y tejidos del cuerpo", y es que no solo la sangre habla. También puede hacerlo la orina, por ejemplo.

Los biomarcadores también pueden indicar infecciones. El ejemplo más claro de esto son los test de antígenos para el coronavirus. Con un hisopado nasal podemos saber si estamos contagiados. En este caso, el biomarcador elegido es la proteína N del virus, como ya explicamos en Hipertextual. Sucede algo similar con las pruebas de embarazo. En estos, se buscan en la orina las primeras hormonas que aparecen con los cambios que sufre el cuerpo cuando se prepara para el desarrollo del embrión.

Biomarcadores de pronóstico y terapéuticos

Pero los indicadores no solo sirven para el diagnóstico, tal y como explicaron en el artículo Biomarcadores y práctica clínica médicos del servicio de medicina interna del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. También se pueden usar para hacer pronósticos de cómo evolucionará la enfermedad y para ver si el tratamiento está funcionando (son conocidos como biomarcadores terapéuticos). En caso de que las moléculas no muestren una mejora de la evolución de la enfermedad, se puede intentar poner otro tratamiento. Y es que a veces cuesta acertar a la primera con los medicamentos; pero para eso están también los marcadores biológicos.

Es importante señalar que cada enfermedad o cambio tiene unos biomarcadores distintos. Incluso entre el cáncer, cada biomarcador es único. Esto es importante porque al hacer la analítica buscando valores específicos se puede saber el cáncer exacto que el paciente tiene. Por ejemplo, en el caso del cáncer de próstata, las moléculas biológicas que ayudan a su diagnóstico precoz son el PSA y el 4K, tal y como se explica en el portal web del Hospital Quirón.

Cada cáncer tiene biomarcadores diferentes que ayudan al diagnóstico precoz de la enfermedad

Por otra parte, también existen biomarcadores genéticos para las enfermedades hereditarias. Estos "pueden ser una secuencia de ADN que causa una enfermedad en concreto o que está relacionada con susceptibilidad a padecerla", explican desde el Hospital Quirón. Por tanto, se suele recomendar tenerlo en cuenta cuando alguno de los padres tenga una enfermedad importante que pueda pasar a su descendencia. Cuanto antes se sepa, antes se puede poner un tratamiento (si lo tiene).

Así debería ser el biomarcador ideal

Lo más importante de los biomarcadores, del tipo que sean, es que deben ser lo menos invasivos posibles. Esto se debe a que no todo el mundo quiere someterse sin motivos sólidos a pruebas desagradables o que necesiten sedación. Por eso, se suele intentar buscar en la sangre, ya que con una simple analítica se puede tener mucha información sobre nuestro organismo. No es un modelo perfecto porque hay muchas personas con miedo a las agujas, pero ya se están poniendo en marcha iniciativas para las personas con esta fobia.

Los marcadores biológicos son esenciales para la detección precoz de ciertas enfermedades. Son muy importantes en cualquier caso, pero en el del cáncer pueden salvar vidas. Y es que, como ya sabemos, cuanto antes se detecten las células tumorales, más probabilidades de que el paciente sobreviva a la enfermedad.

En definitiva, "el biomarcador ideal debe ser específico, sensible, predictivo, rápido y económico, estable in vivo e in vitro, no invasivo, y que tenga suficiente relevancia preclínica y clínica como para modificar las decisiones relativas al proceso patológico en que se aplica", indican los autores del artículo.

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Exoplanetas: buscar vida fuera de la Tierra

Fuera de la medicina también se utiliza la palabra biomarcador; pero con un significado totalmente distinto. Y es que la astrofísica también busca determinadas moléculas cuando miramos a otros planetas. Porque si hay vida ahí fuera, estos organismos habrán modificado la atmósfera de su planeta con ciertos compuestos. A día de hoy no hemos hallado vida, pero no nos rendimos.

Hay que descartar otras causas más allá de la vida para darle sentido a un biomarcador cuando se miran exoplanetas

Encontrar biomarcadores requiere, además, descartar otras causas de los mismos. Es decir, si miramos a través de un telescopio espacial, pongamos que con la misión TESS de la NASA. Al caracterizar la atmósfera de los exoplanetas, se puede ver metano. Sabemos que el metano se produce si hay vida, porque conocemos los procesos biológicos que producen metano. No solo los pedos de las vacas, todo sea dicho.

De hecho, hemos encontrado trazas de metano en Marte; por eso se siguen buscando señales de que haya habido en algún momento vida. Pero hay un problema: ciertos procesos geológicos también pueden producir metano tanto en el planeta vecino como en otros exoplanetas. Por tanto, es importante investigar las fuentes de metano para descartar esto. En Marte, como lo tenemos cerca, es relativamente fácil. Podemos enviar rovers y satélites; además, en un futuro podríamos incluso pisar nosotros el planeta rojo. O, al menos, algunos elegidos. Pero investigar planetas más lejanos se complica. No obstante, seguimos haciéndolo aunque los resultados sean un poco decepcionantes.

Tanto si es en el espacio como en nuestra sangre (u orina, saliva, piel...), los biomarcadores nos ayudan a entender qué está pasando. Claro que dependerá de lo que estés buscando. Pero, en definitiva, son moléculas que nos ayudan a dar con una situación muy específica. Puede ser una enfermedad crónica, un tipo de cáncer e, incluso, vida en un exoplaneta.