Ha sido un anuncio por la puerta de atrás, sin mucho alboroto. La filial de patinetes eléctricos de Ford, Spin, termina su aventura en España. No es un anuncio nuevo, la realidad es que esta decisión fue publicada el pasado 7 de enero a través de un comunicado de Ben Bear, director ejecutivo de la compañía, y de la que se ha hecho eco La información. Según ha podido saber este medio, toda la plantilla de Spin en España ya ha terminado su relación laboral con la tecnológica de patinetes.

Y España no es la única que ha pasado a mejor vida en el historial de la filial de patinetes eléctricos de Ford. Junto a ella, Alemania y Portugal también se suman a la lista, además de siete regiones de Estados Unidos. En total, 21 geografías salen de la lista de Spin.

¿La pauta común de todas estas regiones? La regulación que impera en todas ellas. Según el directivo, son "mercados abiertos" donde los reguladores locales no ponen límite a las empresas de movilidad compartida. Esto, además de afectar al servicio de las plataformas, tiene un efecto absoluto sobre las ganancias de la propia compañía.

En este caso, sería injusto decir que toda la culpa viene de la mano de las administraciones y su regulación. Pese a que el propio Bear pide a los agentes implicados que regulen su industria de una forma definitiva, hay medias verdades en este punto.

Al menos en España, la regulación del patinete corre a cargo de las administraciones locales. Ayuntamientos. Barcelona, con su política negacionista de empresas de patinetes eléctricos, y Madrid, que aún persigue una normativa que limite el número de empresas, son la excepción a un sector que ha ido transformándose durante los últimos meses. Zaragoza, Málaga o Sevilla han optado por la limitación de players: dos o tres competidores que puedan satisfacer las necesidades locales y a la vez hacer rentable su negocio. El modelo que, de hecho, defienden desde Spin. Así bien, pese a que la decisión de la compañía se base en la regulación, también hay una parte de rentabilidad. Spin no ha entrado en las regiones en las que la regulación ha estado a su favor.

Siguiendo el efecto Deliveroo, que ponía a la Ley Rider como excusa para dejar España, Spin sigue más o menos su camino. Al final, Spin llegó tarde a un mercado maduro y saturado. Con una histórica compañía detrás que busca la rentabilidad, los patinetes eléctricos de Ford no supieron encontrar su hueco. Lime, Bird, Tier... Muchas empresas en poco espacio.

Tecnología a cambio de una regulación de patinetes eléctricos, ¿una mala estrategia?

La posición de Spin respecto a la competencia ha sido siempre compleja. También con la regulación. En mayo de 2021, la compañía abría sus instalaciones en Madrid con motivo de su apertura en marzo en la región; venían con 500 patinetes. Su política estaba clara: queremos una regulación exigente y que se cumpla.

Desde entonces han mantenido su posición. Antes de fin de año, Spin presentaba la tecnología que impedía que los patinetes eléctricos circulasen por las aceras, o al menos se frenasen. También una que evitaba que sus unidades fuesen aparcadas en lugares no permitidos. Sin embargo, esta no estaría activa en ninguno de los patinetes que la compañía regentaba en la capital. Y no lo harían hasta un momento muy concreto: cuando hubiese una regulación que obligase al resto de empresas a implantar un mismo sistema. De haberlo implantado, explicaban, estarían en desventaja respecto al resto de compañías.

¿Fue una mala estrategia? Quizá. Bolt también propuso una tecnología que podría ir en su contra: bloquear el patinete si habías bebido a riesgo de que el usuario pudiese migrar a otra de las tantas empresas de la competencia. En su caso, no hubo reparos para implantarlo. Y este, quizá, fue el mayor error de Spin.