Numerosos medios de comunicación se han hecho eco en los últimos días sobre el hallazgo de un nuevo medicamento contra el coronavirus. Se trata de Broncho Vaxom, un fármaco a base de lisados bacterianos que se ha comercializado durante los últimos 60 años para la prevención de infecciones recurrentes de las vías respiratorias.

El hecho de que sea un medicamento que ya está en las farmacias ha generado mucha expectación. Especialmente desde que una de las investigadoras que ha encontrado su utilidad frente al coronavirus, Donata Vercelli, habló sobre ello en una entrevista para la televisión italiana.

¿Pero qué sabemos realmente sobre este fármaco? ¿Hay motivos para lanzar las campanas al vuelo? ¿O deberíamos recurrir de nuevo a esa cautela a la que tanto estamos apelando durante la pandemia? Lo cierto es que sí que debemos volver de nuevo a ser cautos, pues es verdad que se ha investigado el uso de este fármaco para prevenir el coronavirus. Pero el estudio en cuestión está demasiado en pañales para que podamos pensar realmente que tendrá alguna eficacia en la prevención de la COVID-19.

¿Para qué sirve Broncho Vaxom?

Broncho Vaxom es en realidad el nombre comercial de OM-85, un fármaco liofilizado compuesto por lisados bacterianos. Esto quiere decir que se compone de partículas procedentes de células bacterianas degradadas. Concretamente de Haemophilus influenzae, Streptococcus (Diplococcus) pneumoniae, Klebsiella pneumoniae ssp. pneumoniae y spp. ozaenae, Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes, Streptococcus sanguinis (viridans) y Moraxella (Branhamella/Neisseria) catarrhalis.

Esta degradación evita que la administración de las bacterias lisadas genere una infección. No obstante, sí que se da una respuesta por parte del organismo. De hecho, este fármaco actúa como inmunomodulador del sistema inmunitario, favoreciendo una respuesta más rápida en caso de que el organismo entre en contacto con cualquiera de los patógenos que se encuentran en el liofilizado.

Con este fin, el fármaco lleva décadas disponible en las farmacias de México, entre otros países. ¿Pero qué tiene que ver con el coronavirus?

OM-85 como fármaco contra el coronavirus

El estudio que relaciona Broncho Vaxom y el coronavirus se publicó el pasado mes de diciembre en Journal of Allergology and Clinical Immunology. Sus autores son un equipo de científicos de la Universidad de Arizona entre los que se encuentra la propia Vercelli. 

Estudiaron este fármaco porque consideraron que ese papel inmunomodulador podría ser útil también contra otras infecciones, más allá de las generadas por las bacterias del lisado.

Y es que, en realidad, no actúa como una vacuna. Estas, al poner una parte del patógeno en cuestión en contacto con el organismo, provocan que se generen anticuerpos y células inmunitarias específicas para combatirlo. En cambio, lo que hace la administración oral del lisado bacteriano es diferente.

Este fármaco parece reforzar también la función barrera de las células del tracto repsiratorio

Sí, recluta a las células del sistema inmunitario contra las bacterias patógenos del sistema respiratorio. Pero hace más cosas. Por ejemplo, se ha visto que refuerza la función barrera en las células epiteliales del sistema respiratorio. Además, parece que en ratones regula la activación de diversos genes relacionados precisamente con esa función barrera. Esto parece ser algo más inespecífico, que podría estar asociado en general con las infecciones respiratorias, no necesariamente bacterianas.

Dado que es un fármaco más que consagrado, cuya administración se considera muy segura, estos científicos pensaron que quizás podría ser una buena herramienta contra el coronavirus. Eso sí, en la entrevista concedida a la televisión italiana Vercelli avisó que no sería un sustituto a las vacunas. Pero quizás sí un complemento. Y también incidió en que lleva más de 60 años en las farmacias de muchos países.  Pero esto último, en realidad, no es un dato importante, puesto que no es momento de recurrir a este fármaco.

Foto por Kobby Mendez en Unsplash

Cuidado con lo que comunicas

Durante la pandemia que nos ha tocado vivir hemos visto que comunicar bien lo que se investiga es tan importante como investigar.

La población ha tenido acceso a datos científicos a los que no había accedido antes. No por impedimento. Más bien por desinterés. Y eso es un problema, ya que sin la formación adecuada los datos se pueden malinterpretar. 

Es igual de importante investigar que comunicar bien lo que se investiga

Pasa lo mismo con hablar antes de tiempo de las supuestas propiedades de fármacos que ya están en las farmacias. Ocurrió con la cloroquina y con la ivermectina. Se estudiaron como tratamiento contra el coronavirus, pero finalmente los ensayos clínicos demostraron que, en realidad, no tenían una gran utilidad que compensara los efectos secundarios. Pero para cuando se supo esto ya era tarde. Numerosos medios de comunicación y personajes públicos habían sacado a la luz este tema y la población buscaba enfervorecida esos medicamentos salvavidas en las farmacias. Con la cloroquina se llegó incluso a alertar que si se seguía así se podría generar un desabastecimiento para las personas que realmente la necesitan.

Ahora, esta científica ha hablado públicamente de los resultados de su estudio. Eso está bien. La población tiene derecho a saber lo que se estudia. Sobre todo cuando la investigación la financia un organismo público, como en este caso, en el que han contado con fondos provenientes del Instituto Nacional de Salud Ambiental de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos. El problema viene cuando esa información no se interpreta bien.

En el estudio en cuestión se analiza la eficacia in vitro del Broncho Vaxom contra el coronavirus. Es decir, se analiza su eficacia con células cultivadas en laboratorio. No se ha probado en seres humanos, por lo que sería una temeridad correr a las farmacias en busca de este medicamento. Sí, sabemos que es seguro en humanos, pero como profilaxis frente a infecciones respiratorias recurrentes de origen bacteriano. Todo lo demás está en estudio, pero no demostrado.

Si corriéramos a las farmacias en su busca podríamos repetir los errores del pasado con la cloroquina o la ivermectina. Desde un consumo inútil hasta un desabastecimiento peligroso para ciertos grupos de la población.

De hecho, los propios autores de este estudio aclaran que sus resultados justifican que se realicen estudios adicionales sobre la eficacia de Broncho Vaxom frente al coronavirus. Pero no que esa eficacia sea ya una realidad. Hacen falta más estudios, por lo que aún es pronto para lanzar las campanas al vuelo. Podríamos pensar que esto es un fastidio. Que ojalá existiera un fármaco que nos ayudara a prevenir la COVID-19 como supuestamente hacía el Broncho Vaxom. Pero ese fármaco sí que existe. Se trata de cualquiera de las vacunas del coronavirus. Así que, si aún no te la has puesto, todavía estás a tiempo.