Anthony Carro es el actual representante de la NASA en España; aunque ya ocupó este cargo durante seis años en la década de 1990. Pero nació en Ortigueira, al norte de Galicia. A los 18 años se marchó a estudiar a Estados Unidos, ya que su tío vivía allí. Trabajó antes para la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) y después llegó a la NASA.

El pasado jueves, 4 de noviembre, se realizó un encuentro-homenaje a Anthony Carro en el ciclo de conferencias Singularity, una actividad organizada por el Planetario y la Fundación “la Caixa”. Por lo que en Hipertextual hemos podido hablar con él sobre su carrera en la agencia estadounidense.

"Trabajé de técnico en la FAA en Washington y después me pasé a la NASA. Fue gracioso porque ambas estaban al lado y tenían un túnel por debajo que las unía, podíamos ir de una cafetería a otra sin mojarnos. Yo fui para la cafetería de la NASA y ya me quedé allí", cuenta Carro.

Carro ha perdido ya la cuenta de todas las misiones en las que ha participado con la NASA "Messenger, Dawn, JUICE, Kepler, la Estación Espacial Internacional, el Transbordador Espacial...", enumera. Pero, además, también ha colaborado en Rosetta, que aunque es de la Agencia Espacial Europea, la NASA tenía "algún instrumento". Por otra parte, también ha cooperado con Japón y su agencia espacial, JAXA, en las misiones Hayabusa 1 y Hayabusa 2, ambas con la idea de recoger muestras de asteroides en el espacio. De hecho, Hayabusa 2 ya volvió a la Tierra y la misión se considera todo un éxito.

Relaciones entre la NASA y España

Las relaciones entre España y Estados Unidos siempre han sido buenas. De hecho, en España contamos con una de las estaciones de antenas más importantes de la historia. Primero se montó en Fresnedillas de la Oliva, donde se recibió la señal de la llegada del hombre a la Luna; pero después se llevó pieza a pieza hasta Robledo de Chavela. Esta antena histórica ya no está en funcionamiento. De las nuevas antenas se encarga Carro. Pero ¿qué es un representante de la NASA en otro país? ¿Cuál es su trabajo?

Los hay de dos tipos, explica Carro a Hipertextual. "Unos son más bien técnicos y otros, por acuerdos internacionales. Dependiendo de por qué sea, su objetivo puede ser distinto". "Trabajamos en la estación de Robledo de Chavela y vamos a tener otras cuatro estaciones más. El papel es más para hacer acuerdo con el Gobierno de España. Por ejemplo, tenemos uno entre Estados Unidos y España de colaboración científica, en el que la NASA representa a EEUU y el INTA, del Ministerio de Defensa, a España".

En definitiva, la razón principal es la estación de antenas en Robledo de Chavela. Pero en Perseverance, por ejemplo, también contamos con instrumentos españoles, más concretamente una estación meteorológica conocida como MEDA. "Además, en dos misiones anteriores hubo instrumentos españoles, también meteorológicos; pero en Perseverance hay también una antena de ganancia, una muestra para calibración de un instrumento...", añade.

¿Por qué en España?

"La NASA colabora con España prácticamente desde el principio. Se creó en 1958 y un año después ya estábamos aquí"

Anthony Carro, representante de la NASA en España

Por tanto, la cooperación entre España y la NASA es sobre todo científica. Además, solo hay una persona de la NASA en España: el propio Anthony Carro. Y es que incluso la antena de Robledo de Chavela está operada por técnicos españoles. Tal y como marca el acuerdo firmado hace tiempo con la agencia espacial. Y es que "la NASA colabora con España prácticamente desde el principio", explica Carro. La institución se creó en 1958 "y un año después ya estábamos aquí".

Pero ¿por qué la NASA necesita una antena en España? "Las relaciones con España siempre fueron muy buenas", repite Carro. "Pero hay otras razones. Maspalomas está más o menos a la latitud de lanzamiento de Florida. Además, para el espacio profundo se necesitaban antenas. Tenemos una en Boston y otra en Australia; pero se necesitan tres estaciones para seguir las misiones 24 horas al día", ilustra el representante de la agencia espacial. Es más, ahora cuando en España es de día, señala Carro, "podemos operar las otras dos antenas"; al igual que las otras pueden operar la nuestra cuando aquí es de noche.

España, parte de la historia de la NASA

Héctor Blanco/Wikimedia Commons

Entre las antenas española y australiana hay una pequeña rivalidad. Y es que no se ponen de acuerdo sobre cuál fue la primera en recibir la llegada del hombre a la Luna. Pero si nos ponemos técnicos, tal y como señala Carro, "cuando el Apolo 11 se posó en nuestro satélite, fue la nuestra; pero cuando Neil Armstrong salió dos horas después fue Australia", comenta entre risas.

Por otra parte, la historia de España y la exploración espacial de la NASA ha seguido unida durante este tiempo. De hecho, "en Robledo de Chavela tenemos la Antena 61, que mide 34 metros, y recibió las primeras imágenes de Marte con la misión Mariner 4", cuenta Carro. "Participamos en el inicio de la exploración lunar, también en el de Marte y ahora con Perseverance", señala. Por tanto, la historia de España sigue aún hoy muy unida a la de la NASA.

La importancia de invertir en ciencia

Sobre la importancia de la inversión en ciencia para los ciudadanos hemos hablado ya en Hipertextual. Sin embargo, en la conversación con Carro también ha salido este tema: "Cuando me preguntan esto siempre bromeo y digo: si crees que la inversión en ciencia no es importante, dame tu teléfono móvil y tu GPS y después pregúntame. La exploración del espacio está muy relacionado con el desarrollo de tecnología y el conocimiento", cuenta.

Es cierto que hay que saber elegir muy bien los proyectos en los que se invierte porque el dinero no es infinito. "Hay que tener prioridades, claro, la gente tiene que comer y vivir. Pero el desarrollo tecnológico es muy importante porque luego se usa en la Tierra; la información que conseguimos se aprende en los colegios... En la NASA también educamos a los ciudadanos del futuro", concluye.

En definitiva, la exploración espacial va de la mano del desarrollo tecnológico. Y la ciencia que se hace en España gusta en Estados Unidos, como bien demuestra que las únicas tres estaciones meteorológicas que hay en Marte estén desarrolladas por científicos españoles.