Los Facebook Papers siguen pasando factura en el seno de Meta, la compañía dirigida por Mark Zuckerberg. A pesar del cambio de nombre y algunos otros intentos de lavar su imagen, la empresa está buscando la forma de evitar nuevas filtraciones. Es evidente que el caso de Frances Haugen ha calado hondo y los directivos quieren prevenir nuevas situaciones similares.

Por ello apostarían por una postura más inclinada al secretismo en el manejo interno de la información. Según publica The Verge, la red social se encuentra en una encrucijada: cómo sostener su postura de apertura hacia sus empleados —y el histórico lema Be Open—, y en simultáneo imponer medidas de control para impedir la salida masiva de documentos que no se han pensado para compartirlos públicamente.

De acuerdo con el reporte, uno de los principales cambios se ha visto en el área de Integridad de Facebook, "casualmente" la sección en la que se desempeñaba Frances Haugen. Meta ahora ha instaurado una lista limitada de empleados que tienen aprobación automática para acceder a los grupos privados de la organización en Workplace, su plataforma de comunicación interna.

La lista en cuestión ha sido bautizada como Umbrella (Sombrilla) e incluye a poco más de 6 mil trabajadores de Integridad y otros departamentos relacionados. Si bien el número no parece tan pequeño, tengamos en cuenta que Meta cuenta más de 68 mil trabajadores de tiempo completo en la actualidad. Quienes no aparecen en el listado pero desean tener acceso a alguno de los grupos de Integridad tienen que rellenar un formulario para solicitarlo.

En Facebook no están acostumbrados al secretismo, algo que se evidencia fácilmente

Que Meta, la ahora compañía madre de Facebook, Instagram, WhatsApp y Oculus, busque respuestas a las filtraciones en el secretismo no es una idea particularmente nueva en Silicon Valley. Esto no significa que sea positiva o efectiva, pero es la estrategia que adopta la mayoría de las compañías tecnológicas.

El informe de The Verge pone de manifiesto que Facebook nunca tuvo reparos en compartir información sensible con sus empleados. El eslogan Be Open se ha potenciado internamente con el aval de los principales directivos, y podría decirse que históricamente ha dado resultados. Si bien la compañía de Mark Zuckerberg ha sido el eje de varias polémicas a lo largo de los años, hasta la aparición en escena de Frances Haugen no había sufrido de filtraciones internas de tal magnitud.

Por ello, tener que plantearse la alternativa de grupos cerrados, accesos restringidos y secretismo en general es algo que parece no cuadrar con la cultura interna de Meta o —a fines prácticos— Facebook. Esto se palpa claramente en un mensaje interno enviado por Andrew Bosworth, actual jefe tecnológico de la compañía, y que se divulgó públicamente. En el mismo queda claro el sentimiento de que ahora Meta es una compañía demasiado grande como para que todos tengan acceso a todo.

Cuando el 'Be Open' ya no funciona como antes

"Si mi consejo anterior en respuesta a las filtraciones era ser más intencional al escribir, mi consejo actual es que debemos insistir en que las personas sean más intencionales al leer. Pero leer y escribir requieren un esfuerzo asimétrico y, por lo tanto, para lograr ese objetivo, creo que debemos administrar nuestra información con más cuidado. Me decepcionaría si las personas bien intencionadas no pudieran acceder a la información que podría legítimamente mejorar mejorar su trabajo; pero no considero que solicitar el acceso a dicha información sea un listón demasiado alto, más de lo que considero pedirle a la gente que escriba con mayor claridad. Estas son las consecuencias naturales de nuestra escala e importancia y negarlas sería meter la cabeza en la arena en un acto de ilusión", explicó.

El memo de Bosworth fue enviado el 20 de octubre; es decir, pocos días antes de la publicación de los Facebook Papers. Desde entonces, el secretismo en Meta no pasa solamente por listas de empleados y grupos cerrados. En noviembre, el departamento legal y de comunicaciones de Meta retiró ciertos contenidos internos que se iban a proyectar a los empleados en una reunión. ¿El motivo de la autocensura? El temor a que existan filtraciones.

¿Será el secretismo la respuesta que Meta está buscando para evitar nuevas filtraciones? Ya veremos cómo avanza esta historia en el futuro.