Cuando la fotógrafa Danni Connor decidió grabar el sonido de una pequeña ardilla en una de sus incursiones por Suecia, no tenía ni idea de lo que ocurriría después. No sabía que aquel clip de audio acompañado de la imagen del animalito daría la vuelta al mundo al volverse viral en redes sociales. Pero lo que ni mucho menos imaginaba es que formaría parte del sonido de la que ya se considera una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine: Dune (Villeneuve, 2021).

La joven ha hecho pública toda la historia con un vídeo de su canal de Youtube en el que también participa Mark Mangini, el editor de sonido que se puso en contacto con ella para pedirle el clip de audio que usaría en la película.

Es una historia de lo más curiosa, que empieza con un acto de solidaridad hacia tres pequeñas ardillas huérfanas y termina en la gran pantalla. Desde luego, la vida da muchas vueltas. Aunque, bien visto, quizás se deba a que todo ocurrió en el poco convencional 2020. 

La trágica historia de una ardilla bebé

Danni se encontraba dando un paseo por el bosque en junio de 2020 cuando una pequeña ardilla llamó su atención.

Su presencia le preocupó, pues era demasiado joven para estar sola, especialmente en el suelo. Estaba claro que buscaba a su madre y su ausencia le llevaba a intuir que debía haber fallecido.

Cuando el animalito se fue la fotógrafa pensó que no volvería a verlo. Sin embargo, regresó al día siguiente con dos hermanos de la misma edad. No debían tener más de 7 u 8 semanas, según explicó en una entrada de Instagram en la que publicó la primera de la serie de fotos y vídeos que grabó de las visitas de esta simpática familia. Estas se hicieron cada vez más frecuentes, pues ella comenzó a dejarles a su disposición algo de agua y cacahuetes para comer. Entablaron una bonita amistad que le permitió poder grabarlas de cerca. Tanto como para poner un micrófono junto a una de ellas sin espantarla mientras se alimentaba.

Decidió subir el vídeo a sus redes sociales, sin imaginar que en solo un día aquellos adorables chirridos alcanzarían los 15 millones de visitas en Twitter. Baby Pear, el nombre con el que Connor bautizó a la ardilla, dio la vuelta al mundo y, así, llegó a los oídos de un editor de sonido que se encontraba inmerso en la búsqueda de un sonido animal muy concreto para formar parte de Dune.

De un bosque sueco al desértico Arrakis de Dune

En realidad, Mangini no fue el primero de los editores de Dune que escuchó el sonido de la ardilla grabado por la fotógrafa. 

Según contó él mismo en la entrevista que concedió a Connor para su canal de Youtube, fue otro editor de la película, Joe Walker, quien le hizo llegar el clip de audio después de toparse con él en Internet.

Habían probado con el sonido de algunos pequeños roedores, pero ninguno tenía la expresividad que buscaban

Llevaban mucho tiempo en busca del sonido perfecto para un ratón de grandes orejas que formaría parte del ambiente de Dune. Habían probado con pequeños roedores, desde hámsters hasta conejillos de indias, pero ninguno tenía esa expresividad que buscaban.

Sin embargo, cuando escuchó a la ardilla Baby Pear supo que eso era lo que había estado buscando. Escribió un correo a Connor, quien cuenta que no podía creérselo cuando lo leyó. Inicialmente le dijo que le gustaría usar su grabación para el sonido de una película, pero no especificó cuál. Sin embargo, bastó con bucear un poco en IMDB para saber que Mangini se encontraba inmerso en la edición del sonido de Dune. Por lo tanto, era esa gran obra de la ciencia ficción la que podría albergar los sonidos de su pequeña amiga.

No dudó en aceptar, por lo que pronto el equipo de Mangini se puso manos a la obra. El sonido, según explica en el vídeo, era perfecto, pues era real, orgánico, con la expresividad necesaria. Pero, sobre todo, se podía modelar para conseguir el sonido de un animal que, realmente, no existe.

Cuenta también que no es la primera vez que hace algo así. De hecho, en uno de sus primeros trabajos, en Gremlins, algunos de los sonidos de las criaturas ficticias que lo protagonizan provenían de la manipulación de los gruñidos de su propio gato.

Sacar el micrófono en el momento adecuado

En la entrevista, Mangini ha agradecido a Connor que decidiera acercar el micrófono a la ardilla mientras comía. Y es que, gracias a esa cercanía al sonido principal, el resultado fue un audio libre de interferencias, mucho más fácil de modelar.

Gracias a lo cerca que colocó el micrófono la fotógrafa pudo captar el sonido sin interferencias

Cuando grabó la entrevista Connor aún no había podido ir a ver Dune, pues en Reino Unido, donde ella vive, se estrenó un poco más tarde. Sin embargo, al final del vídeo de la entrevista reservó un hueco para mostrar sus impresiones al salir del cine. Allí, además de contar lo mucho que le gustó la película, explica que el sonido de la ardilla, aunque algo modificado, es fácilmente reconocible, como ya le había avisado Mangini en la conversación que mantuvieron.

Y así fue como una pequeña ardilla que comía inocentemente junto a sus hermanas acabó convertida en una estrella del cine solo porque Danni Connor, además de preocuparse por ella y alimentarla, sacó el micrófono en el lugar y el momento adecuados.