Escapa del Undertaker, de Ben Simms, retoma el testigo de Black Mirror con su clásico capítulo interactivo Bandersnatch sin tenerlas todas consigo. A pesar de sus buenas intenciones, la película de Netflix no crea una atmósfera lo suficientemente interesante como simular el juego entre el público y la historia. Quizás se debe a que Escapa del Undertaker parece más interesada en la percepción sobre las opciones a escoger que en relatar una historia.

Si a Bandersnatch se le criticó por el hecho de tener una historia central simple que privilegiaba las opciones, Escapa del Undertaker comete el error contrario. Cada opción parece mucho más intrincada y complicada que el argumento original, por lo que el resultado es una especie de combinación de clichés tramposos. Por supuesto, se trata de un juego de posibilidades y como tal, la película de Netflix está construida para permitir al espectador construir su propia historia. 

Ahora bien, que las infinitas ramificaciones en las decisiones sean más interesantes que la idea principal puede ser un problema. Y lo es en la medida en que Simms debe analizar cómo solventar el hecho de que el argumento no es del todo sólido. En una época de jugadores de videojuegos que concibe lo interactivo como versiones de interés a un tema único, Escapa del Undertaker sabe a poco. 

No obstante, también es una arriesgada apuesta de Netflix en lo que parece ser un trayecto hacia una serie de proyectos semejantes. Y en esta ocasión, al menos es evidente, que la intención es mucho más depurada que en el capítulo de Black Mirror y al menos, más amplia. Lo que hace a Escape The Undertaker en un producto que cumple las expectativas, al menos en lo básico.

'Escapa del Undertaker', una y otra vez la misma historia 

Desde la serie Sobrevivir es el reto del 2019, el gigante de las plataformas ha intentado crear las condiciones para lo interactivo de manera progresiva. Y aunque no ha tenido todo el éxito previsible, sí es evidente que la intención engloba algo más. 

Con un servicio de expansión videojuegos en el futuro, Netflix busca abarcar varios puntos a la vez. La capacidad interactiva de sus producciones pueden ser una de las más interesantes de cara a lo que espera obtener al futuro. 

De hecho, Escapa del Undertaker se hace más compleja en la medida que aumenta el alcance. No solo la historia es más sustanciosa a pesar de sus fallas, sino que incluye varios luchadores de WWE. El punto permite que el escenario y el argumento tomen una especie de versión metaficcional que puede hacer más sencilla la interacción. 

Después de todo, buena parte de los protagonistas, personajes y las subtramas de la película de Netflix están relacionados con cierto aire fantástico. Pero más allá de eso, también es notoria la intención del director de integrar las particularidades del mundo de la lucha a la premisa. 

El resultado es una curiosa combinación que puede permitir que el deseo del espectador de explorar las diferentes posibilidades sea una experiencia general. En realidad, las pequeñas historias están construidas para ser probabilidades, decisiones y cápsulas contexto. De modo que el posible jugador tendrá que ir y venir entre todas las líneas para completar la experiencia total. 

¿Funciona algo de semejante envergadura y que implica una considerable cantidad de tiempo para el espectador? Lo hace en la medida que la historia explota sus puntos más altos. Escapa del Undertaker está protagonizado por el stable de Lucha libre The New Day conformado por Kofi Kingston, Xavier Woods y Big E. Lo cual, por sí solo, es una aventura atractiva para los fans. 

También lo es expandir el universo del popularísimo personaje Undertaker en cuyos “dominios” transcurre la acción. Cada parte de la película de Netflix está concebida para vivir la experiencia de poderes sobrenaturales. También para recorrer este pequeño mundo de los asiduos al fenómeno de la WWE. La cuidada ambientación, y la cualidad intencional de película serie B, brinda a Escapa del Undertaker sus mejores momentos. 

Pero el problema real en Escapa del Undertaker radica en el hecho de cómo se construye la estructura central. La historia avanza con lentitud, y para cuando el espectador puede decidir sobre cuál opción tomará ha transcurrido parte de la película. Si a eso se añade la duración de los segmentos, al final la experiencia puede alargarse más de cuatro horas. 

¿Es posible que un espectador esté tan interesado en seguir la historia cada vez más endeble durante esa cantidad de tiempo? La pregunta se repite a medida que las opciones se hacen muy parecidas entre sí. O que al final, el posible televidente deba ver al menos tres veces la película interactiva. ¿Puede sustentar Escapa del Undertaker semejante inversión de esfuerzo? La respuesta es más complicada de lo que parece. 

Buenas intenciones, resultados tibios

Por supuesto, las comparaciones entre Sobrevivir es el reto, un capítulo de Black Mirror y Escapa del Undertaker son disparatadas. Al final, la película de Netflix es un subproducto evidente de WWE y como tal tiene el objetivo de divertir. Hacerlo sin mayores complicaciones. Pero lo que quizás funciona en un ring o en un programa especial, en una película resulta tedioso y largo. En especial, a medida que es claro que al ensamblar las piezas generales, la intención de Escapa del Undertaker es mostrar una experiencia más amplia. 

Al final, Escapa del Undertaker es una idea divertida aunque con complicados problemas de ejecución. No solo parece incompleta, sino dirigida a los fanáticos de la WWE. Y aunque el resto del público puede disfrutar la experiencia, es probable que no tenga la posibilidad de encontrar sus matices más interesantes.