En Europa y América Janssen está llevando a cabo el estudio Mosaico, que parece muy prometedor, con hombres cis y trans que son homosexuales o bisexuales; es decir, que se acuestan con otros hombres. De hecho, la filial de Johnson&Johnson también ha sido una de las farmacéuticas en sacar una vacuna del coronavirus. Sin embargo, en contraposición a sus éxitos también ha llegado un fracaso: la vacuna del VIH que Janssen estaba probando en varios países de África. Pero, ¿cómo ha sido este ensayo clínico? ¿En qué consistía y dónde se ha probado? Y, sobre todo, ¿por qué se considera un fracaso?

Hablemos del ensayo clínico. El estudio, llamado Imbokodo, se estaba realizando con mujeres jóvenes en el África subsahariana. Más específicamente en países como Malawi, Mozambique, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe. Desde 2017 han participado en la investigación 2.600 mujeres de entre 18 y 35 años, que recibieron placebo o la vacuna contra el VIH. ¿Por qué se ha probado en mujeres? La respuesta la encontramos entre los datos, ya que mujeres y niñas representaron el 63% de las nuevas infecciones de VIH en 2020 en esta región, según recoge El Mundo.

Poca eficacia de la vacuna del VIH

Janssen ha observado que su vacuna del VIH tan solo ofrecía un 25% de eficacia para prevenir la infección

Ahora, el ensayo clínico se ha detenido porque Janssen ha observado que su vacuna del VIH tan solo ofrecía un 25% de eficacia para prevenir la infección. Recordemos que la vacuna del coronavirus de Janssen tiene una eficacia del 66,3% en prevención de la enfermedad (y mucha más en la prevención de hospitalizaciones y fallecimientos).

"Pese a nuestra decepción de que la vacuna candidata no proporcionara un nivel suficiente de protección contra la infección por VIH en el ensayo Imbokodo, el estudio aportará importantes hallazgos científicos en la continua búsqueda de una vacuna para prevenir el VIH", comentó Paul Stoffels, director científico de Johnson&Johnson.

A pesar de lo ocurrido con este ensayo, hay que reiterar que es muy diferente al que se está realizando en la actualidad en varios países americanos y europeos; entre ellos en España. Este estudio estará en marcha, en principio, hasta marzo de 2024. Y entonces sabremos si la otra vacuna de Janssen es un éxito o también fracasa.

Un virus muy complejo

La vacuna del VIH, el virus que causa la enfermedad del sida, es muy difícil de encontrar debido a la complejidad del propio virus. A diferencia del SARS-CoV-2, este otro virus es especial por dos motivos: la alta variabilidad genética y las células que ataca. Es decir, el VIH muta con mucha más facilidad que el coronavirus. Esto significa que no puedes coger una proteína, como se ha hecho con la spike del coronavirus, para hacer la vacuna y con eso ya es suficiente. No se ha podido hasta ahora; pero los investigadores siguen trabajando.

Por otra parte, hay que diferenciar entre dos tipos de vacunas que se están desarrollando. Las vacunas sirven para prevenir el contagio de una enfermedad. Sin embargo, también se están intentando producir lo que se conoce como vacunas funcionales, es decir, sirven para curar la infección del VIH. En este segundo caso, se presenta otra dificultad: los reservorios de VIH. Es decir, los lugares en los que el virus se esconde y permanece a la espera para poder volver a infectar. Esto es una dificultad añadida a la hora de encontrar una cura.

En definitiva, este fracaso de Janssen al crear una vacuna del VIH evidencia que todavía queda mucho trabajo por hacer. Hay quien se preguntará por qué no tenemos ya una vacuna contra este virus y sí contra el coronavirus. Pero es que el VIH es muy distinto al SARS-CoV-2 y mucho más difícil para encontrar una vacuna que prevenga la infección e, incluso, una cura. Pero las investigaciones avanzan y los científicos aprenden también de los fracasos. No es una mala noticia porque nos acerca más al objetivo.