Uno se da cuenta que hay algo extraño en la escena inicial del episodio “Out of the Ashes” (11x05) de The Walking Dead (Frank Darabont y Angela Kang, desde 2010). Y, cuando vemos aparecer a varios fantasmas de enemigos temibles del pasado, confirma su fácil sospecha de que lo que vemos es una simple pero violenta pesadilla. La coloración del fondo boscoso, por otra parte, tiene un tono surreal que recuerda en cierta forma a la vegetación del capítulo “In Dreams” (6x12) de Fear the Walking Dead (Robert Kirkman y Dave Erickson, desde 2015), así que ayuda bastante a reconocerlo.

Sin embargo, el objetivo de la guionista LaToya Morgan, curtida en Parenthood (Jason Katims, 2010-2015), Shameless (Paul Abbott y John Wells, 2011-2021) o Into the Badlands (Alfred Gough y Miles Millar, 2015-2019), y Greg Nicotero (Creepshow), el director más prolífico de la serie tras treinta y cuatro episodios, con este oscuro comienzo onírico consiste en revelarnos las preocupaciones de Aaron (Ross Marquand). Que se materializan muy pronto en una nueva amenaza para su comunidad.

El conflicto de ‘The Walking Dead’ sobre el que ansiamos saber

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No es posible, por otro lado, que el vídeo orientativo que ponen a continuación de los títulos habituales no nos traiga a la memoria los de la Iniciativa Dharma con el doctor Pierre Chang (François Chau) en Lost (J. J. Abrams, Damon Lindelof y Jeffrey Lieber, 2004-2010). De hecho, nos produce la misma sensación de ridículo surrealista de algo que se encuentra fuera de lugar en unas circunstancias peligrosamente anormales. Como las de The Walking Dead.

Pero no disponemos de demasiados minutos para pensar en esta ocurrencia. La narración de “Out of the Ashes” centrándose en tres focos que se convierten en cuatro alarga el capítulo hasta no lejos de la hora y, además, reduce la duración de las escenas porque es preciso encargarse de no perjudicar el desarrollo dramático en ninguno de ellos; lo que cumplen con un rigor muy consciente.

No obstante, a pesar de que sentimos una curiosidad lógica por la organización social de la Commonwealth y queremos que nos la muestren cuanto antes, la situación de The Walking Dead que verdaderamente nos inquieta y en la que deseamos una mayor atención es la de Maggie Rhee (Lauren Cohan) y Negan (Jeffrey Dean Morgan), dos compañeros de viaje muy mal avenidos y con difíciles cuentas pendientes que no se sabe si quedarán saldadas en algún momento. Y tal como termina “Hunted” (11x03), con ese sangriento plano para que no olvidemos un viejo trauma fundamental que les atañe a los dos, un poco ansiosos andamos por este asunto.

La utilidad del último arco dramático de Carol Peletier

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Al margen de nuestras esperanzas, la sorpresa surge en el escenario de Hilltop, y resulta que algunos de esos fantasmas pesadillescos no lo son tanto como parecía. Así las cosas, da gusto que las tramas relacionadas con unas hostilidades específicas, como las de los Susurradores de Alfa (Samantha Morton) y Beta (Ryan Hurst) o, por lo que decíamos, los Salvadores de Negan, no se aíslen en compartimentos estancos, sino que coleen después de que se supongan acabadas. Por la verosimilitud en el propósito de ofrecer un espejo con la complejidad de la vida y la intención de huir de los relatos simplones.

Y no solamente este hilo narrativo nos brinda lo inesperado de “Out of the Ashes”, sino también la mayor intensidad emocional, que entronca con el sueño de la primera escena, y una resolución elocuente que se sirve del arco de Carol Peletier (Melissa McBride) en la décima temporada de The Walking Dead para llegar a donde se dirige. Algo que Angela Kang (Terriers), LaToya Morgan y Greg Nicotero rematan con otro volantazo sobre una supervivencia que, de todos modos, ya conocíamos.