Netflix anunció la compra de Roald Dahl Story Company (RDSC). Esta es la compañía que maneja los derechos del escritor británico Roald Dahl. De pronto, este nombre no parece tan familiar para quienes no estén inmersos en el mundo de la literatura. Pero es probable que, cuando se mencionan títulos como Charlie y la Fábrica de Chocolate y Matilda, cambie la relación con el autor. 

Dahl es el responsable de las obras que derivaron en esas películas y varias más que se encuentran dentro del imaginario de algunas generaciones que crecieron con esos relatos, tanto escritos como adaptados a la gran pantalla. Por tanto, Netflix se hizo con la compañía que maneja el legado narrativo de un autor que, de una u otra forma, está en la memoria de algunas personas. 

Sin embargo, en relación con su figura, puede que no sea tan conocido su perfil. Dentro de la literatura, Roald Dahl es bien estimado por una obra nutrida dentro de distintos géneros narrativos. Teniendo en cuenta el potencial productivo que Netflix tiene, es válido sospechar que contar con el catálogo de relatos de Roald Dahl puede ser el primer paso de una serie de adaptaciones.

Roald Dahl, una de las voces infantiles más importantes de la literatura

Roald Dahl, retratado por Carl van Vechten.

Roald Dahl nació en Cardiff el 13 de septiembre de 1916. Aunque murió en 1990, el interés de Netflix en relación con su obra permite intuir que, tiempo después, parte de sus relatos e historias siguen vigentes en la actualidad. De hecho, dos de sus obras más conocidas, a raíz de sus adaptaciones cinematográficas, tienen un fondo de temas y complejidades pertinentes en la actualidad. 

Hay que recordar, como apunta la periodista Virginia Hernández, que Roald Dahl es una de las inspiraciones más importantes de la escritora J.K. Rowling, reconocida de manera global por ser la autora de toda la saga de libros de Harry Potter. Como menciona Hernández, Dahl construyó su prestigio a partir de “finales inesperados y personajes traviesos y excéntricos, que cuestionan la autoridad, y adultos que la mayor parte de las veces son meros cretinos”.

Matilda, en ese sentido, es uno de los personajes clave para ejemplificar la complejidad de los relatos elaborados por Dahl. Una niña con habilidades especiales encuentra en la literatura el conocimiento de un universo a través del cual alcanzar la paz y la diversión que no halla en casa, con unos padres bastante particulares, por decir lo menos. Dentro de las interpretaciones posibles, una de las preguntas que se pueden extraer de esa historia está relacionada con la forma en la que se trata la infancia femenina o cuáles son los estigmas que se fomentan desde la temprana edad. 

Su pertinencia narrativa

Esas preguntas, en un mundo abierto de forma progresiva a la agenda de género, resultan pertinentes. Dahl ya las proponía desde hace años. En El País, a propósito de los 100 años de su nacimiento, indicaron en relación con Dahl: “Sus narraciones están llenas de giros divertidos e inesperados pero repletos de reflexiones. Son fábulas que invitan a pensar; viajes intemporales cuyo punto de partida siempre es el mundo de la infancia. Quizá porque Roald Dahl nunca olvidó del todo al niño que un día fue”.

Ese espíritu lo conservó pese a atravesar distintas circunstancias personales complejas. Una de ellas fue la guerra. La periodista Isabel Zapata lo recuerda en Letras Libres

“En 1940 Roald Dahl tuvo un accidente mientras piloteaba un avión de la Real Fuerza Aérea (RFA) por el desierto de Libia. La guerra apenas empezaba y el joven aviador ya había quedado imposibilitado para combatir: tenía la nariz destrozada, una contusión grave en la columna vertebral y los ojos tan lastimados que durante días los médicos asumieron que había perdido la vista”.

¿Por qué este episodio es importante? Porque, como señala Zapata en su nota, distintas circunstancias posteriores a ese episodio acercaron a Dalh a la escritura literaria. Parte de su obra está conformada por títulos como: 

  • The Gremlins (1943)
  • Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the Chocolate Factory, 1964)
  • Danny el campeón del mundo (Danny, the Champion of the World, 1975)
  • Los Cretinos (The Twits, 1980)
  • El gran gigante bonachón (The BFG, 1982)
  • Las brujas (The Witches, 1983)
  • Matilda (Matilda, 1988)
  • Cuentos en verso para niños perversos (1982)
  • ¡Qué asco de bichos! (1984)

A través de esos títulos, y varios más dentro de una extensa obra literaria, el autor construyó valoraciones como la siguiente, compartida por Natalie Wallace, quien es parte del Museo Roald Dahl de Great Missenden, para el trabajo de Virginia Hérnandez: "Dahl es probablemente el escritor de libros infantiles más importante del siglo XX y a los niños les encanta".

Algunas frases célebres de Roald Dahl

Icon hizo un compilado con varias de sus expresiones más famosas. Acá compartimos sólo cinco de ellas:

  • “El que no cree en la magia nunca la encontrará”.
  • “El sexo es como meterse el dedo en la nariz: resulta estupendo cuando lo hace uno mismo, pero es asqueroso verlo hacer a los demás”.
  • “No importa lo que seas o parezcas mientras alguien te ame”.
  • “Si te interesa algo, sea lo que sea, ve a por ello, abrázalo, ámalo y, sobre todo, apasiónate por ello. Lo tibio no es bueno. Lo caliente tampoco. Ser incandescente y apasionado es la única opción”.
  • “Hay veces en las que algo es tan espantoso que te fascina y no puedes dejar de mirarlo”.

Resta ver qué inventará Netflix con una de las voces más valiosas en la historia reciente de la literatura.