Un juego estrenado en 1983 genera interés, casi cuarenta años después, debido al anuncio de su adaptación animada a la pantalla grande. Super Mario llegará a las salas de cine el 21 de diciembre de 2022, luego de que el proyecto fuera anunciado hace unos años, sin mayor novedad en relación con el reparto de voces, hasta ahora. En este contexto, ¿por qué la película de Mario Bros. podría estar dentro de las adaptaciones más esperadas? Porque Mario Bros., más que un videojuego de Nintendo, es un ícono pop contemporáneo. 

En tiempos de videojuegos cada vez más realistas, con diversas opciones de jugabilidad y autonomía en relación con las historias, Mario Bros. se remonta a una época distinta. Para quienes no tengan mayor referencia, Mario Bros. es más propio del tiempo en el que se narra Stranger Things que del año 2021. Una de las primeras plataformas en las que se jugó fueron las máquinas recreativas o máquinas de videojuegos arcade. Sí, esas con las que se armaron clubes de videojuegos en distintos lugares del mundo. 

Nintendo fue la compañía con la que Mario Bros., luego convertido en Super Mario, alcanzó mayor popularidad. Puede que, de esas primeras propuestas, los gamers con mejor memoria o más tradicionales recuerden la versión para NES, la segunda consola de Nintendo presentada para el mercado estadounidense.

Eso fue en el año 1985, bastante lejos de la primera película de Marios Bros. que se hizo, en el año 1993. En 1985 también apareció el juego en Japón en la Nintendo Family Computer. Aunque en un principio había dudas en relación con el recibimiento del videojuego, e incluso al comienzo la receptividad no fue tan significativa, poco a poco fue cambiando esa historia. 

Breve historia sobre Mario Bros.

Aunque su estreno bajo ese nombre se produjo en 1983, su primer paso dentro de la industria se remonta un par de años antes. En 1981, el personaje de Mario apareció por primera vez en Donkey Kong bajo el nombre Jumpman. El argumento del juego era, en esencia, el mismo que trascendió a través de Nintendo: Jumpman tenía que rescatar a una dama sometida por un gorila enorme.

Dos años después de ese estreno, el juego creado por Shigeru Miyamoto y Mitsuharo Sato comenzó a llamarse Mario Bros. Entre varias relaciones que se pueden establecer entre una y otra edición, estaba la mítica gorra roja del personaje principal, Mario. Este sujeto, que podía saltar y rebotar, recibió esas habilidades por parte de sus creadores, quienes querían que tuviera alguna habilidad sobrehumana.

En declaraciones recopiladas por el diario El País, Miyamoto explicó parte del momento histórico en el que se produjo la figura de Mario Bros., en 1981: 

“La cantidad de colores y de píxeles que teníamos era muy limitada. Me reté a lograr un personaje icónico con esas restricciones. Dibujé una gran nariz y un mostacho para que los jugadores reconocieran una cara. La ropa era roja y azul para distinguir sus movimientos. Y la gorra, para que a nadie le pareciera raro que no se le moviera el pelo al saltar”.

Desde entonces, han surgido múltiples versiones del juego, partiendo de la clásicas hasta otras con una propuesta visual y de jugabilidad muy distinta a la original. Esto ha ido de la mano con la evolución tecnológica, ya que Nintendo fue avanzando de los 8 a los 16 bits, entre otros procesos y mejoras, para luego adentrarse en el universo 3D hasta llegar a este presente, en el que ya tiene fecha de estreno de la película de Mario Bros. 

A través de esas evoluciones, no sólo se sostuvo un producto comercial, sino un videojuego que poco a poco fue pasando de generación en generación. 

De videojuego a ícono

Durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Río, en 2016, Mario tuvo un papel importante. Shinzō Abe, el primer ministro japonés para la época, personificó al personaje simulando que se trasladaba desde Japón a Brasil. A partir de entonces, la iconografía del personaje fue usada de distintas maneras para promocionar Tokio 2020. Más allá del impacto comercial que tuviera esa estrategia, la evidencia es clara: Mario Bros., a través del tiempo, se convirtió en uno de los principales embajadores culturales de Japón. 

Para lograr eso, una de sus evoluciones fue la clave: Super Mario 64. Esta edición se presentó luego de la primera película de Mario Bros., estrenada en 1993. El clásico juego, a partir de ese momento, pasó a jugarse en 3D y ya nada fue lo mismo. De hecho, esa apuesta terminó salvando a Nintendo. Como recuerda el periodista Enrique Alpañés, el arribo de ese juego se produjo en un contexto complicado: 

“En 1996 un nuevo jugador, PlayStation, acababa de entrar en el mercado, amenazando la supervivencia de los fabricantes clásicos, como Nintendo o Sega. Al final, la mayor perjudicada fue esta última y Mario se convirtió en un héroe. No solo salvó a Nintendo, sino que sentó las bases sobre las que después se asentaron todos los juegos de plataformas posteriores y consolidó al fontanero italiano como el ícono pop que es hoy”.

El fenómeno Mario Bros. fue tal que derivó en objeto de estudio. Eso explica varios libros en los que se aborda su caso. Uno de ellos es Sobre Mario, de fontanero a leyenda, que cuenta con la coautoría de Alex Pareja. Este autor fue consultado por Alpañés, en relación con el impacto del videojuego en su momento:

“Lo que hizo Super Mario 64 en 1996 fue trastocar por completo el género de las plataformas. Demostrar que se podía trasladar la esencia de esos juegos, que hasta el momento parecían recluidos a las dos dimensiones, a estos nuevos entornos, y con la calidad que siempre iba de la mano del personaje y de Nintendo. Una locura”.

El juego fue abrazado por viejos y nuevos usuarios, más allá de que no se tuviera novedades sobre alguna otra película de Mario Bros. A esa versión siguieron otras, porque en el universo de los videojuegos sólo sobreviven quienes se actualizan. En ese trayecto, Mario fue apareciendo en camisetas, gorras, banderas, muñecos a escala, tatuajes, entre otras manifestaciones. Da la sensación de que, incluso quienes no han jugado nunca el videojuego, saben quién es el personaje. En la actualidad, la franquicia Mario Bros. cuenta con su propio espacio en el parque temático de Universal Studios en Japón. La atracción lleva por nombre Super Nintendo World.

La adaptación cinematográfica: ¿valdrá la pena?

Foto por Boukaih en Unsplash

La película de Mario Bros. se estrenará en 2022 y no será la primera película de la franquicia. Esa producción se lanzó en 1993, bajo el título de Super Mario Bros. El film fue dirigido por Anabel Jankel y Rocky Morton, mientras que Bob Hoskins interpretó al famoso personaje. Si hasta este momento no se había escuchado mayor cosa sobre este proyecto fue porque resultó en un fracaso.

Para tener una idea del resultado, basta ver las cifras: se estima que la película contó con un presupuesto de 48 millones de dólares. Luego de su estreno, recaudó poco más de 20 millones de dólares. Quizá esa mala experiencia influyó en que pasara tanto tiempo entre una película y otra. Más allá de rumores, las primeras informaciones sobre esta nueva adaptación del videojuego se produjeron durante 2018. Sin embargo, no se profundizó al respecto. 

Tres años después, ya está confirmado el reparto de voces encabezado por:

  • Chris Pratt, como Mario.
  • Anya Taylor-Joy, como Princesa Peach.
  • Charlie Day, como Luigi.
  • Jack Black, como Bowser.
  • Keegan-Michael Key, como Toad.
  • Seth Rogan, como Donkey Kong.
  • Kevin Michael Richardson, como Kamek.
  • Fred Armisen, como Cranky Kong.
  • Sebastian Maniscalco, como Spike.

A juzgar por la evolución del videojuego, adaptándose a formatos y nuevos géneros de entretenimiento sin perder su esencia, esta adaptación parece el siguiente paso lógico dentro de la franquicia. Universos como el de Batman, por ejemplo, tienen distintas producciones, tanto live actions como animaciones; Sonic, otro personaje de culto, también tuvo su película hace poco. Más allá del enfoque comercial de este tipo de proyectos, también son una oportunidad para seguir cultivando legados narrativos en otros espacios. Eso, también, es llegar a más audiencias. 

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Por tanto, tiene sentido que la producción, encabezada por Nintendo e Illumination Entertainment, apueste por varios de los actores más reconocidos en la actualidad. Los protagonistas de la historia, ni más ni menos, son figuras consolidadas a través de su trabajo en films como Guardianes de la Galaxia y La guerra del mañana, en el caso de Pratt, mientras que Taylor-Joy es, quizá, una de las actrices más prometedoras dentro de una nueva generación. 

Al no ser un live action, la producción se ahorra alguna complicación. Son pocas las adaptaciones de videojuegos en ese formato que trascienden. El uso de la animación le permitirá a las productoras una serie de herramientas y libertades que, quizá, en otro registro sería más complejo lograr. Entre el elenco, el momento en el que se encuentra la franquicia de Mario Bros., posicionada como ícono pop y cultural, y la forma en la que será desarrollada la adaptación, no parece una mala idea apostar por el proyecto.