Rozy es influencer y tiene más de 60.000 seguidores en Instagram. Se está convirtiendo en un personaje famoso en Corea del Sur. Todo apunta a que tiene una larga carrera por delante, sobre todo porque siempre va a tener 22 años. La influencer digital y modelo fue creada por Sidus Studio X en agosto de 2020 y, en poco más de un año, Rozy es su producto más rentable.

La influencer digital empezó a hacerse famosa en Corea en julio cuando apareció en un anuncio de televisión. Hasta ahora, ha conseguido más de 100 patrocinios con empresas distintas. También ha firmado ocho contratos exclusivos y ha protagonizado dos anuncios para la televisión local. Baek Seung Yeop, director de Sidus Studio X, afirmó que espera ganar cerca de 854.000 dólares para finales de año con el trabajo de Rozy.

A pesar de que no llega al éxito de influencers de carne y hueso afianzadas, es un arranque bastante notable, si partimos de la base que llegaría a casi el millón de dólares en ingresos un año después de nacer. Y a los 100 patricionios dos meses después de su primer anuncio.

Esta cifra está un poco encima de la media. Luis Díaz, CEO de la agencia de influencer marketing Human to Human (H2H) comentó que una influencer de moda con entre 50 y 100.000 seguidores puede tener de 50 a 75 colaboraciones al año. Al respecto, la influencer Azul Místico indicó que depende de las colaboraciones, porque "no es lo mismo hacer una Story que hacer un vídeo en YouTube o una campaña con varios post". La cifra de los ingresos de Rozy, cerca de los 854.000 dólares sí parece algo descabellada, aunque los precios por colaboraciones varían mucho entre diferentes países.

Las ventajas de no ser de carne y hueso

Rozy tiene planes de futuro. Sus creadores no quieren limitarla a anuncios y buscan expandir sus actividades hasta el cine y los programas de entretenimiento. En definitiva, quieren aprovechar el filón. El CEO de la empresa que ha creado a Rozy explicó que la popularidad de los influencers virtuales va en aumento porque es mucho más fácil colaborar con ellos para campañas publicitarias.

No hay peligro de que se pongan enfermos, no tendrán escándalos personales que puedan poner en peligro su imagen y las ubicaciones se pueden crear por ordenador. De esta manera, no hay limitaciones de espacio y tiempo. Además, los influencers virtuales no envejecen.

El auge de los influencers digitales

Las ventajas que ofrece crear un personaje con inteligencia artificial provocan rechazo para algunas personas, aunque es un hecho que es un sector al alza. Lil Miquela se ha convertido en una de las influencers virtuales más famosas. Tiene más de 3 millones de seguidores en Instagram y ha llegado a captar una inversión de hasta 125 millones de dólares del fondo para startups Spark Capital. La revista Vogue la nombró la "chica ficticia del momento" en 2019 y también se ha colocado como defensora de los derechos LGBTQ y del movimiento Black Lives Matter.

Los millennials y la Generación Z son el público objetivo de influencers digitales como Lil Miquela. Principalmente, porque el contenido sigue siendo la clave del éxito ya sea de influencers de carne y hueso o virtuales. Cada personaje creado con inteligencia artificial tiene unas ideas detrás y un contenido trabajado.

En este sentido, ocurre como con los influencers tradicionales, que pueden tener más afinidad con una marca que con otra. En el caso de los digitales, están las ventajas que comentábamos anteriormente, como el ahorro de dinero en desplazamiento -porque las campañas son virtuales- y la ausencia de polémicas.

Digital o de carne y hueso

Sin embargo, los influencers digitales no son competidores de los reales. Al menos por ahora. Algunas agencias de publicidad han mostrado su interés por esta tendencia al alza, pero que no supera todavía la popularidad de influencers como María Pombo o Laura Escanes, en el caso español.

Todo indica a que van a poder convivir en el mismo ecosistema porque su forma de trabajar y de exponerse será muy distinta. Mientras que los influencers digitales apelan a un prototipo de belleza irreal por su naturaleza, los de carne y hueso están apelando cada vez más a mostrar una imagen más realista. A pesar de la utilización de filtros en muchos casos, redes sociales como Instagram se han convertido en un espacio para mostrar fotografías cada vez más naturales.