El verano es sinónimo de playa, vacaciones, mucho calor –más dependiendo de donde se esté– y reformas. No hay tregua con el martillo y la piqueta durante los meses estivales. Y solo hay que echar un vistazo a las desiertas calles de las ciudades para darse cuenta de que el hueco que en otro momento ocupaba un coche ahora es propiedad de un contenedor de escombros.

No es para menos, uno de los pocos efectos positivos que la pandemia ha tenido sobre el mundo es el incremento del ahorro. Uno que las familias están apostando ahora a las reformas. Algo que, en cualquier caso, ya venían tocando. España cuenta con uno de los parques inmobiliarios más viejos de Europa. El cual, además, lleva años de retraso en su proceso de renovación. Según datos de INE, la media de años de la vivienda en España es del 45; con Barcelona a la cabeza con 69 años de media, Madrid le sigue de cerca con 53. Y el problema no son los años, si no la falta de renovación de las mismas. Desde la crisis de 2008, el sector de las reformas no ha terminado de despegar; el país aún arrastra el parón de los años de la crisis y un mercado inmobiliario muy viejo. Un efecto similar al del automóvil.

Ahora, pese a la crisis por el coronavirus, el negocio parece estar repuntando. Y el sector tecnológico lo tiene en cuenta. La construcción es, quizá, uno de los sectores con menos tech en ciernes así a primera vista. La realidad es que un grupo de emprendedores trabaja para cambiar ese detalle. Así como terminar con uno de los problemas sobrevenidos en el negocio: la economía sumergida.

La generación heredera ya es tecnológica

Foto por Spencer Davis en Unsplash

Lo ocurrido en la crisis de 2008 está a años luz de lo que acontece hoy en día. Pocos salen de la secundaria para meterse en un sector de la construcción muy bien pagado. La realidad es que aunque la fama de las reformas sea mala "el perfil de los trabajadores está cambiando", explica Gabriel Combra de Cubicup.

La startup de gestión de reformas sabe qué se mueve en el sector reconoce que "la gente que trabaja en reformas son jóvenes, digitalizados, tecnológicos y más moderno; en dos tres años va a ser un sector que atraiga trabajo, va a cambiar bastante". El déficit de un 2008 que dejaba atrás la burbuja inmobiliaria está empezando a llenarse con jóvenes profesionales.

Y atrae a los arquitectos que buscan un hueco ante la falta de obra nueva, también para los emprendedores que empiezan a tener experiencia en el negocio. Junto a Cubicup, el negocio de las reformas ha empezado a conquistar desde el punto de vista dela tecnología. Si bien es cierto aún queda un grupo de la vieja escuela, empresas como Aquí tu reforma o Cubicup están empezando a mejorar la imagen del colectivo que aún guarda un problema sobrevenido: la fiscalización.

Tecnología vs. economía sumergida

Dicen los datos oficiales que el volumen de reformas durante 2021 ha crecido un 14%. 2022 será igual o mejor al presente curso. Esto dejaría un total de casi 3.000 reformas de media cada mes de enero a este momento, con un crecimiento durante los meses de verano.

La realidad es que es una cifra que nadie conoce. Solo se saben datos de aquellas que cuentan con permisos efectuados bajo proyecto, el resto forman parte del universo de la economía sumergida. Los datos de crecimiento se estiman, por tanto, en función del consumo de materiales que viene aumentando desde hace meses –de ahí, también, el incremento de su precio medio–. Y teniendo en cuenta que la mayor parte de las viviendas que se compran en la actualidad son de segunda mano, muy por encima de la nueva, la búsqueda de renovación está a la orden del día.

El uso de plataformas de contratación de obras, por tanto, vendría a solucionar uno de los problemas más grande del negocio de las reformas. El pago del los impuestos estaría cubierta por esta nueva generación de compañías. Más caro sí, pero con el consiguiente incremento de la seguridad y profesionalización. Plataformas de impulso a la compra de vivienda usada buscan, además, reducir el IVA de la obras a fin de incentivar la compra por parte de los grupos de edad más jóvenes. Con obras que rondan entre los 30.000 euros para las zonas básicas, hasta los 80.000 en caso de un servicio integral, las ayudas se entienden como necesarias para algunos representantes del sector.

Una cuestión de reformas basadas en el consumo de energía

Además de una respuesta tecnológica para una generación cada vez más tecnológica, pese a que en el caso de Cubicup confirmen que la media de edad de sus clientes está en los 45 años aproximadamente –principalmente por una cuestión de poder adquisitivo y propiedades inmobiliarias–, la cuestión de la eficiencia es la bandera del colectivo. Para este grupo de edad, el hecho de que les ofrezcan todo los servicios, confirmen las fechas de una obra –el mayor problema del proceso–, se cierre con un seguro y sea digital parece ser algo más que necesario.

Combra cifra los periodos de obra, una reforma completa de los espacios húmedos de la casa (cocina y baños), entre los 20 y 25 años. Teniendo en cuenta lo viejo de las viviendas en la actualidad, las demoras por las sucesivas crisis y el incremento del ahorro por la COVID-19 es un buen momento para su negocio. Especialmente cuando la parte del presupuesto ha sido uno de los mayores problemas para la gestión de las obras. 1 de cada 4 terminan sin gestarse por falta de fondos; este es un buen momento para aumentar la ratio de un sector que se está empezando a enfrentar con el paso del tiempo. Lo que suma un problema sobrevenido.

Las nuevas normativas en materia de eficiencia energética están empujando al crecimiento del negocio. Se estima que el 40% del consumo energético y un 36% de las emisiones de efecto invernadero tienen origen en viviendas mal acondicionadas; lo que indica que la reforma de las fachadas, cambios de calderas, ventanas y el resto de infraestructuras ya no son aconsejables, sino obligatorias. Con planes de renovación vía ayudas del Estado o la Unión Europea articuladas bajo la financiación pública, la reducción de la factura de la luz –alcanzando día a día su récord– es además un factor necesario y del que el sector tech está sacando un buen partido.