Las redes sociales locales viven su mejor momento. La crisis sanitaria por el coronavirus y la limitación del movimiento en muchas regiones ha hecho de lo cercano un mundo. Tanto ha sido su crecimiento que incluso ha traído desde la tumba una de las aplicaciones que llevaba cuatro años en el olvido. Yik Yak, que anunció su cierre definitivo en 2017, regresa para volver a ocupar su lugar en el mundo.

Retorna con todos sus pros y sus contras. Comprada en 2017 por Square por 1 millón de dólares era el principio del desmantelamiento de la aplicación. Después de todo, desde 2o16 Yik Yak venía arrastrando un problema de base. Funcionando por geolocalización, la red social pensada para poner en contacto a los universitarios de Estados Unidos en un radio de 5 millas –14 km– fue víctima del anonimato que le hizo popular.

Cualquiera podría comentar o hablar en Yik Yak en lo que ahora se conocería como hilos de Twitter. Cualquiera podría votar de una forma similar a la de Reddit. Pero nadie sabría la identidad de los usuarios. Si bien el lugar fue pensado para conocer gente, compartir lugares o actividades cercanas o información del entorno, pronto esto quedó en el olvido. Ni que decir tiene que la red social fue el caldo de cultivo para un sinfín de comentarios basados en el odio, el racismo, el bullying o cualquier otra agresión en redes sociales. Todo, por supuesto, amparado en el más absoluto anonimato.

El primer problema para Yik Yak llegó en agosto de 2016. Se implantó la obligatoriedad de registrarse con un nombre y un correo en las redes sociales. Era el principio de la lucha contra el odio en dichas plataformas y el mismo que hoy sigue vinculado al entorno de Twitter o Facebook. Para Yik Yak era perder su esencia y también enfrentarse al monstruo que tenía entre manos. Ya por aquel entonces, la red social sabía del problema y de la imposibilidad de controlar lo que ahí sucedía.

Pese a todo, la red social fue un éxito inmediato. Fundada en 2013 por Tyler Droll y Brooks Buffington para centrarse en las facultades de Estados Unidos –una historia que también vivió Facebook–, su impacto pronto comenzó a expandirse por el mundo. Millones de estudiantes tenían a Yik Yak como referencia en sus campus. Canadá, Australia, Brasil, Indonesia, Alemania, Francia o Italia replicaron el impacto inicial en el país norteamericano. A España llegó en 2016 sin terminar de cuajar del todo. Poco después anunciaron el cierre y con ello todos los mercados.

Y ahora, Yik Yak seguirá siendo anónima

Desde el cierre de Yik Yak, otras redes sociales han ocupado su lugar. Nextdoor se posicionó como la protagonista de las redes sociales locales. Adoleciendo de los mismos problemas que la cesada en lo que a comentarios se refiere dentro de sus paredes, lo cierto que es ha vivido su momento dorado durante la pandemia.

Ahora bien, la pregunta ahora es si la red social regresada de entre los muertos mantendrá la característica principal que les hizo triunfar: el anonimato, aunque sea parcial. De momento solo para iOS y en Estados Unidos, pero con una clara intención de expandirse a los mercados donde ya tenían presencia, la red social afirma que estará trabajando de una forma intensiva en controlar los comentarios de odio. Será el gran reto de Yik Yak en un momento en el que los discursos de odio se han intensificado. Según datos de la Unesco, tras la pandemia, los comentarios racistas, machistas o xenófobos han aumentado de forma exponencial. Todo teniendo en cuenta el intento de las redes sociales por controlarlos.

Yik Yak mantendrá el anonimato de sus usuarios, salvo el hecho de estar en el rango de los 14 kilómetros de influencia. Para evitar cualquier acoso, desde la red social se prohibe la publicación de cualquier dato que haga referencia a información personal, tanto de uno mismo como de terceros. "Eres responsable de tus yaks y sus consecuencias y de tus interacciones con otros yakkers. Le instamos a que tenga cuidado con sus interacciones", apuntan desde sus términos y condiciones. Lo que no se ajuste a esta normativa será borrado y el usuario –o yakker– expulsado.

Asímismo, los usuarios podrán denunciar cualquier caso de abuso e intimidación para que este sea revisado por el equipo. Por este motivo, de momento solo será posible hablar en inglés dentro de la red social. Habrá que esperar a cómo se enfrentan a una futura expansión y ampliación de idiomas. En cuanto a las noticias falsas, bulos o actos relacionados con la obstrucción a la justicia o a la democracia –el asalto al Congreso de enero de 2021 aún está reciente– también cuentan con su espacio en las prohibiciones. No se podrán publicar noticias falsas, salvo que sean obviamente satíricas.