William Thompson, más conocido como Lord Kelvin, fue un gran científico, conocido por sus contribuciones a los campos de la termodinámica y la electricidad. Aunque, sobre todo, por dar nombre a una escala usada para medir la temperatura.  Aportó trabajos muy importantes a la ciencia. Sin embargo, hasta las mentes más brillantes se equivocan. Y, al parecer, él lo hizo al proponer la existencia de una forma que debería rotar naturalmente al caer en un fluido. Los científicos de la época tomaron la teoría de Kelvin como buena, sin detenerse mucho a comprobarla. Vamos a ver, ¿quién iba a poner en entredicho las afirmaciones de un físico tan ilustre?

Ha hecho falta que pasen 150 años para que, finalmente, alguien haya intentado demostrarlo. Los responsables de hacerlo han sido investigadores procedentes de Estados Unidos y Suecia, cuyos resultados pueden leerse en un estudio publicado recientemente en Physical Review Fluids.

Para llevar a cabo su investigación han seguido las instrucciones de Lord Kelvin, como quien sigue la receta del más ilustre de los chefs. Pero el resultado, desgraciadamente, no ha sido el plato que esperaban.

El error tras la teoría de Kelvin

La teoría de Kelvin trata sobre una figura a la que él bautizó como helicoide isótropo. Dejó las instrucciones para construirlo, por lo que estos científicos las usaron para imprimir cinco modelos en 3D.

Imprimieron 5 modelos de la figura en 3D

Básicamente, consiste en una esfera con aletas colocadas en ángulos de 90º y 45º, de modo que se vea igual desde cualquier ángulo. Básicamente, por eso es isótropo.

El lord también describió cómo debía comportarse al dejarse caer sobre un fluido. Supuestamente, primero debería empezar a girar y luego, a medida que se hundiera, ir tomando velocidad. Lo hicieron con cinco modelos de tamaños diferentes, pero en ningún caso consiguieron apoyar la teoría de Kelvin. Las figuras se hundían. Sin más. 

Esto resulta sorprendente, puesto que en los manuscritos del científico se describe paso a paso cómo construir la figura. Incluso se detallan los materiales. Esto, según ha explicado unos de los autores en declaraciones a Live Science, sugiere que no solo teorizó. También construyó un modelo. ¿Cómo pudo seguir adelante si no funcionaba?

Inicialmente estos científicos del presente pensaron que podría ser precisamente la razón por la que nunca nadie reprodujo el experimento. Quizás sí lo hicieron; pero, al fracasar, abandonaron su empeño.

Aún hay esperanza

Pero quizás no esté todo perdido. Hay algo en lo que la teoría de Kelvin sí puede ser correcta. 

La teoría de Kelvin podría ser correcta, pero quizás exageró sus efectos

En busca de una explicación a lo que en su día dijo el físico, decidieron analizar cómo fluía el líquido, concretamente aceite de silicona, a través de los helicoides.

Vieron que había algo en lo que la teoría de Kelvin era cierta: una relación entre el movimiento del helicoide a través del fluido y su rotación. Y es que, a medida que la figura se va hundiendo, la fricción de las partículas del aceite, guiadas de una aleta a la siguiente, deberían generar una fuerza que lo hiciera girar. Y, cuanto más abajo, más rápido. El problema es que el efecto era minúsculo.

Por lo tanto, podría ser que la teoría de Kelvin fuese perfecta sobre el papel, pero con una exageración en la fuerza que podría tener dicho efecto. Aun así, estos científicos creen que, con algunas modificaciones en la fabricación, quizás podrían conseguir hacer girar los helicoides.

Puede que no estuviese tan equivocado después de todo. Pero, incluso si demostraran definitivamente que sí lo estaba, muchas otras de sus teorías y trabajos seguirán siendo de gran importancia para la física. Nadie es perfecto. Lord Kelvin tampoco lo era.