Si hay una cosa que ha conseguido Dyson con todos sus lanzamientos es no dejar indiferente a nadie. Cuando uno entra en una habitación donde hay un equipo Dyson, es inevitable que atraiga las miradas y la curiosidad de las personas. Así empezó hace años con su ventilador sin aspas y, desde entonces, ese diseño vanguardista se ha extendido al resto de productos de la casa como los purificadores de aire.

En esta ocasión, hemos probado uno de sus últimos lanzamientos: el purificador de aire Dyson Purifier Cool Formaldehyde. Un nombre muy largo pero que se justifica por todas sus prestaciones.

Hay que tener en cuenta que aunque su función principal es la de purificar el aire, también funciona como ventilador. Algo que en los meses más calurosos es bastante importante. 

Unboxing y configuración inicial del Dyson Purifier

Nada más sacarlo de la caja, la primera impresión que da es que, pese a parecer muy grande comparado con otros dispositivos similares, es bastante ligero. Asignarle un lugar de la casa puede ser complicado, pero una vez encontremos su sitio, gracias a su diseño moderno en colores muy sobrios como el blanco, plateado y bronce, se integra muy bien con el resto de decoración. 

Lo primero que tendremos que hacer nada más sacarlo de la caja es colocar los dos filtros que incluye. En la base del purificador se abrirán dos puertas, y colocar el filtro no supondrá ningún problema. 

La primera vez que lo conectemos tendrá que estar funcionando una hora seguida. Esto se debe a que necesita hacer una medición inicial del aire, niveles, temperatura y humedad de la habitación en la que se encuentre. 

Esta nueva versión del purificador es un 20% más silenciosa que el modelo anterior, aunque eso no quiere decir que no haga ruido. Pero del nivel 4 (de 10 posibles) para abajo se funde perfectamente con el ruido de fondo de cualquier hogar.

Después de conectarlo a la red es el momento de vincularlo a nuestro smartphone a través de la aplicación Dyson Link. Una vez hecho, podremos gestionar prácticamente todo desde el teléfono. Aunque también podremos hacerlo "manualmente" si preferimos. Como curiosidad, también podremos dejar el mando sobre el propio purificador gracias a un sistema imantado. Así será más complicado perderlo.

La aplicación nos permite controlar el modo de funcionamiento: si queremos que solo purifique el aire, o que también funcione como ventilador a través de la opción "air multiplyer". También podemos ajustar la potencia y oscilación, o activar los modos "auto" y "noche".

Pero es también en la aplicación donde accederemos a la información de la calidad del aire tanto dentro como fuera de la casa con un gráfico que nos muestra la evolución del mismo a lo largo del día actual y los días anteriores. Y el detalle de qué tipo de partículas son las que más lo están afectando en cada momento.

A través de la conexión WiFi con la aplicación Dyson Link podemos también controlar el purificador de aire mediante comandos de voz, a través de Siri y Google Assistant. La habilidad para controlarlo por Alexa todavía no está disponible en todas las regiones, y España es una de las que aún se queda fuera.

Dos en uno: purificador y ventilador

Dentro de su función como ventilador, el nuevo Dyson Purifier Cool Formaldehyde es bastante potente con velocidades del 1 al 10 y opciones de oscilación que se pueden controlar al centímetro desde la aplicación. Puede rotar 45, 90, 180 o 350 grados, pero lo interesante es que podemos controlar el punto desde el cual parte esa rotación. También se le puede indicar que apunte hacia un lugar específico desde la app.

Pero, ¿qué pasa si solo quiero purificar el aire, y no hacerlo circular o tener el ventilador encendido? El Dyson Purifier Cool tiene dos tipos de flujo de aire que se pueden seleccionar tanto desde el control remoto como desde la aplicación móvil: el de empujar el aire, que sirve como ventilador y distribuye el aire purificado hacia donde esté apuntando, y el de difusor que no mueve el aire sino que simplemente lo pasa a través de los filtros.

Purificador y calidad del aire

Es turno ahora de hablar de la función de purificación de aire, un aspecto en el que Dyson ha hecho bastantes progresos. Desde la propia aplicación podremos conocer los parámetros y los niveles de agentes nocivos que se encuentran en el ambiente y que afectan a la calidad del aire, dentro y fuera de casa (indicándole previamente en qué ciudad estamos).

Algunos aspectos que podremos conocer desde la aplicación son:

  • La temperatura actual de la habitación.
  • La humedad relativa.
  • Materia particulada PM2.5 como humo, emisiones industriales o velas.
  • Materia particulada PM10, como polen y otros alérgenos.
  • Compuestos orgánicos volátiles (COV), generalmente malos olores potencialmente nocivos como los de productos de limpieza, perfumes o vapores al cocinar.
  • Dióxido de nitrógeno y gases comburentes, habitualmente de las emisiones de vehículos.
  • Formaldehído, un contaminante común en el aire interior, que puede emanar de muebles, pintura, pegamento o textiles a lo largo de los años.

El sensor de formaldehído

Justamente sobre este último punto llega la novedad de este modelo: un nuevo sensor de formaldehído de estado sólido diseñado para destruir partículas contaminantes COV, entre las que se encuentran el formaldehído. Un patógeno muy común en los hogares que se desprende de pareces, muebles o incluso textiles con el paso del tiempo.

Al ser 500 veces más pequeño que una partícula con un tamaño de 0,1 micras, resulta especialmente difícil capturarlo y puede permanecer expuesto durante largo tiempo si no se detecta a tiempo debido a la continua emisión de sustancias químicas aéreas.

El Dyson Purifier Cool Formaldehyde elimina el 99,95% de las partículas con un tamaño de 0,1 micrones. Para lograrlo, los ingenieros de la compañía han rediseñado la circulación del aire para conseguir un filtro estándar HEPA 13 completamente sellado, de modo que no solo garantiza el paso del aire por el filtro; también bloquea posibles puntos de fuga por los que el aire sucio pueda introducirse en la corriente de aire.

Otra novedad es que, a diferencia de otros sensores basados en gel, el sensor de estado sólido del nuevo Dyson no se seca con el paso del tiempo, por lo que ayuda a preservar la durabilidad del aparato. 

¿Merece la pena?

Contar con un purificador de aire se ha vuelto más importante en los últimos tiempos, y especialmente ahora que el teletrabajo llegó para quedarse en muchos hogares. Todo lo que podamos hacer para sumar calidad de vida y de salud sin duda es bienvenido.

El Dyson Purifier Cool Formaldehyde es un producto muy bueno y muy eficiente como purificador del aire. Sin embargo, el precio de partida de 649 euros puede hacer que para muchos no sea una opción, decantándose por otros purificadores más accesibles, como el de Xiaomi.

Dyson ha conseguido respaldar sus precios por dos aspectos clave. Por un lado, un diseño que no deja indiferente a nadie, cosa que no pasa con el resto de purificadores del mercado. Y, en segundo lugar, por la innovación de la compañía que, además de diseñar equipos vanguardistas también se observa en una aplicación desde la que puedes gestionar prácticamente todo. En definitiva, si haces el esfuerzo de pagar lo que cuesta, no te arrepentirás. 

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