Lo que comenzó siendo una broma ahora es una startup bien financiada. Más que bien podría decirse. Con una primera ronda de 4,5 millones de dólares, ahora levantan una segunda operación de 100 millones de dólares. Estamos hablando de mmhmm, el proyecto de éxito sorpresivo del fundador de Evernote Phil Libin, que en contra de todo pronóstico ha sobrevivido a su primer año de vida. La startup de videoconferencias que quiere desmarcarse de Zoom, Slack, Meet y compañía sigue su camino. Viva y coleando.

Financiados por SoftBank, Sequoia, Mubadala, y Human Capital, Libin reconoce a Hipertextual que mmhmm nunca se creó para hacer una empresa real. Iniciando su proyecto en mayo y lanzando al mundo en julio de 2020, lo que es cierto es que la llegada de la pandemia hizo magia para la startup de Libin. Como consecuencia, el nombre –que ahora reconocen que es tarde para cambiar– se mantiene. Y no parece que les vaya mal de todo: incluso con su complicada pronunciación, mmhmm tiene a los inversores en su bolsillo.

La compañía de Libin ha superado, incluso, las mayores dudas que se mantenían sobre su negociado. mmhmm nacía en el seno All Turtles, un estudio de creación de startups fundado por el empresario después de dejar Evernote en 2017, y a los pocos días de nacer ya se enfrentaba a una idea que rondaba por la cabeza de todos: qué impedía a la competencia, con la que de hecho tienen que trabajar estrechamente, copiar la base de producto de mmhmm.

mmhmm, un producto necesario, ¿pero saturado?

"Empezamos mmhmm intentando que la gente comenzase a ser más divertida en vídeo, a ser más entretenida y a expresarse mejor", explica Libin a Hipertextual. A través de una videoconferencia vía Zoom, Libin usa precisamente las bondades de su propio producto. Fondos dinámicos y de colores, skins, diapositivas, vídeos incrustados... todo vale para mmhmm en temas de vídeo. "Es una forma de dar superpoderes de comunicación a la gente", añade.

Con soporte para cualquier plataforma de vídeo del momento, mmhmm sabe que debe renovarse. De lo contrario, el producto fácilmente replicable por las plataformas nativas terminaría en el olvido. Por ello, el fundador afirma que además de tener soporte para todas las aplicaciones del mercado, mmhmm está trabajando en su propia herramienta de videoconferencia nativa. De esta manera, su foco puede estar más allá de las reuniones institucionales y dirigirse, por ejemplo, al sector de la educación online.

Con esto, apunta a que, de momento, el negocio del vídeo aún tiene mucho que decir.

"La industria del vídeo se va a convertir en algo mucho más grande de aquí a unos años. Bastante más grande de lo que es ahora. Está en plena transformación".

Phil Libin, fundador de mmhmm

Para el optimista y entusiasta fundador, el sector aún se está definiendo y encontrando su lugar. La pandemia obligó a encontrar soluciones rápidas para una situación inusual; ahora sabemos que el concepto de videoconferencia ha venido para quedarse acompañado de un cada vez más creciente teletrabajo. mmhmm, por su lado, defiende dos cuestiones. Por un lado, se han trasladado reuniones aburridas de gente aburrida y cansada al mundo del vídeo. También que no todo tiene que ser blanco y negro: el video no sustituye a las relaciones personales, ni a la inversa. "La gente no tiene que usar el vídeo para todo, solo lo usará para cuando lo necesite y sea necesario, por lo que hay que crear un producto para que se use cuando se necesite y no porque sea el único mecanismo", añade.

En todo este contexto, la industria del vídeo está encaminada a convertirse en plataformas y luego ya se verá. "No tengo ni idea de qué va a pasar, pero queremos trabajar junto a ellas para estar en el futuro. Estaremos presentes cuando la industria decida qué hacer", apunta Libin.

Financiación por expansión

No contentos con haber superado las expectativas del mundo un año después de su lanzamiento, mmhmm trabaja en su expansión. Con un 40% de sus usuarios en Estados Unidos, curiosamente el segundo mercado para la startup de videoconferencias es Japón. Un 14% concretamente. Pero tiene truco, el japonés es la segunda lengua de la aplicación por una vinculación personal del fundador con Japón.

Ahora le llega el turno al resto de los lenguajes, entre ellos el español. Dentro de unas semanas, confirman que estarán disponibles en 13 idiomas más y confían que las regiones de habla hispana –lo que incluye Latinoamérica en su totalidad– tengan más peso que el total de Estados Unidos.