Igor Grom contra el Doctor Peste, de Oleg Trofim, comienza con una persecución. Una espectacular y con toda la estruendosa vivacidad de una película de acción al uso. Pero muy pronto es evidente que la larga secuencia no es una introducción, un prólogo o una forma de dotar a la película de Netflix de identidad. 

En realidad, este recorrido por una espléndida San Petersburgo es una presentación lineal de su personaje central. Y una que además parece confundirse con la intención de la película de rendir tributo a lo esencial de su argumento. El Igor Grom de Tikhon Zhiznevsky tiene toda la presencia y el buen hacer para llevar sobre sus hombros lo que sea que vendrá después. 

O eso es lo que necesita demostrar el argumento, mientras avanza a tropezones por todos los tópicos del género de acción. Lo singular es que Igor Grom contra el Doctor Peste transita en dos direcciones distintas. Mientras la cámara sigue a Grom para mostrar su heroica, salvaje y sin duda contundente manera de hacer cumplir la ley, el guion medita sobre lo que esconde. 

Y lo hace en paralelo, en lo que parece un doble discurso sobre el bien y el mal que Igor Grom contra el Doctor Peste no elabora del todo. Grom, que representa la ley y un recio sentido del orden, es en realidad un héroe sin demasiadas aristas. Hay algo confuso en este esforzado despliegue de imágenes construidas para ser explícitamente llamativas sin que tenga mucho qué decir. 

La ejecución limpia y radiante podría pasar por un mensaje más complejo de no ser porque Igor Grom contra el Doctor Peste no tiene la intención de serlo. Basado en el cómic del mismo nombre escrito por Artem Gabrelyanov y Evgeniy Fedotov, la película de Netflix carece de sentido del propósito. Y lo deja claro muy pronto. De la misma manera que su versión en papel, Oleg Trofim crear una colección de imágenes deslumbrantes. Pero el mensaje a cuestas — el orden, el peso de la justicia y la búsqueda de un bien moral superior — parece haberse desvanecido en medio de la espectacularidad.

Para su primera media hora, Igor Grom contra el Doctor Peste dejó claro que a pesar de su aire exótico y extravagante, su premisa es utilitaria. O al menos carece de la profundidad real para ser algo más que un recorrido frenético hacia algo más elaborado. La película de Netflix tiene la firme intención de entretener y lo hace. Pero a costa de lo que podría ser una premisa mucho mayor, más interesante o al menos un poco más profunda. 

'Igor Grom contra el Doctor Peste', un escenario problemático

12-07-2021 ¿Habrá secuela de Igor Grom contra el Doctor Peste, la película rusa que arrasa en Netflix?. Igor Grom contra el Doctor Peste, la adaptación del cómic de acción e intriga ruso de Bubble Comics, ha sido todo un éxito tras su llegada a Netflix. SOCIEDAD CULTURA NETFLIX

Igor Grom contra el Doctor Peste tuvo una complicada producción que la hizo atravesar todo tipo de problemas antes de llegar a Netflix. La adaptación resultó complicada y mucho más cuando el director tuvo que enfrentar la disyuntiva de la traducción para un mercado más amplio. 

Igor Grom contra el Doctor Peste es un producto ruso que basa su identidad en serlo. Y de hecho, hay un despliegue de recursos para celebrar cierta simbología cultural que se hace evidente a medida que la película avanza. De modo que el primer escollo consistió en luchar por mantener el inglés como idioma original. 

Puede parecer un detalle pequeño, pero Major Grom es la quintaesencia del héroe ruso. A la vanguardia de la aventura agresiva y una rebeldía curiosamente juvenil, es la última encarnación de un tipo de personaje tradicional en el país. 

De modo que la decisión de conservar el ruso y añadir subtítulos fue inevitable. Y también, disminuyó la capacidad de la película de Netflix para abordar otros mercados además de las plataformas streaming. La decisión influyó en su montaje final, que debió ser adaptado un ritmo mucho más occidental y menos local. Con todo, Igor Grom contra el Doctor Peste conserva buena parte de su identidad de su origen cultural. 

Tal vez por eso, esta adaptación a gran escala de una historia enrevesada tenga algo de confuso para un público poco familiarizado con las metáforas del país. Con su aire serio y comedido, Grom es una especie de versión diminuta del poder como se concibe en Rusia. 

La gran versión rusa del héroe y el asesino

La reputación de Grom como policía infalible le precede y la película de Netflix se encarga de recalcarlo en cada oportunidad posible. En el cómic, la insistencia en el carácter de su personaje principal contextualiza su aventura. En el film tiene un curioso acento en sus puntos más blandos. Como buen renegado que termina siendo, Grom utiliza métodos cuestionables.

Pero mientras en cualquier argumento estadounidense eso haría del personaje un marginado, en su versión rusa es un héroe a temer. Y de hecho es esa visión sobre la heroicidad y el poder lo que conspira para que la premisa de la película parezca ambigua. 

Por un lado, la versión original emerge de vez en cuando. En especial cuando Grom debe hacerse cargo de su cargo más importante que involucra a un asesino en serie vestido como una célebre máscara del doctor peste. El desconocido comienza a impartir una retorcida forma de justicia y Grom se hace cargo con su habitual comportamiento. 

Por el otro, debe encontrar la manera en que los métodos de Grom no se equiparen a los de su némesis. Y es entonces, cuando Igor Grom contra el Doctor Peste sufre con el doble discurso que los esfuerzos de su director no logra solventar. 

Para su segunda mitad, la película parece hacer reales esfuerzos para unificar su tono y su ritmo. Hacerlo además sin perder de vista su identidad como película de acción y su búsqueda de objetivo. Hay intentos de plantear una disimulada buddy movie, al mostrar cómo el estoico Grom lleva a cuestas un compañero no deseado. 

Pero entre ambos no hay suficiente química como para solventar los momentos inclusos en la búsqueda del doctor Peste. Mucho menos a medida que el guion parece perder el control de su historia y convertirse en una serie de escenas desordenadas y llamativas.

Al final, Igor Grom contra el Doctor Peste es muchas cosas a la vez sin ser satisfactoria en ninguna de ellas. De la acción, a cierto humor dosificado a la una verdadera carrera contra reloj contra un asesino ingenioso, la película abre hilos argumentales sin cerrar ninguno. Quizás, el punto más blando de este recorrido acelerado por el nuevo cine de acción ruso. 

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