Los vampiros son parte de nuestra cultura literaria y audiovisual; pero lo más parecido que sabemos que existe son los murciélagos que se alimentan de sangre, tanto de animales como de personas. Son más bien pocos; pero es muy interesante entender cómo han evolucionado de forma diferente los murciélagos vampiro de los que no lo son. Además de entender mejor cómo desaparecieron algunas de estas especies. Y, ahora, el hallazgo de una mandíbula de un murciélago vampiro gigante (Desmodus draculae) de hace 100.000 años en una cueva argentina puede ser la pista que necesitamos para entender qué pasó.

Aunque los murciélagos llevan 50 millones de años en la Tierra, la verdad es que apenas hay registros fósiles. Por eso, encontrar restos de estas especies es tan importante para entender la evolución, explican desde ScienceAlert. Por eso, descubrimientos como el de la mandíbula del Desmodus draculae pueden darnos una valiosa información.

"Son la única familia de murciélagos del mundo [que] despierta la curiosidad por las leyendas de Transilvania y su espeluznante Conde Drácula", comenta en el medio el paleontólogo Mariano Magnussen, del Laboratorio Paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, en Argentina. "Pero en realidad son animales pacíficos que se alimentan de la sangre de los animales, y a veces de los humanos, durante unos minutos sin causar molestias… Lo único malo es que pueden transmitir la rabia u otras enfermedades si se infectan. Seguramente sus representantes prehistóricos tenían comportamientos similares".

Hay pocas especies 'chupasangre'

Solo tres de las aproximadamente 1.400 especies de murciélago se alimentan con sangre de animales o personas

Si apenas sabemos cosas de los murciélagos, podríamos pensar que cualquiera de ellos se dedica a chupar sangre y que le da igual si se la arrebata a un animal o una persona. Pero la realidad se aleja de las películas de miedo que podamos montarnos en nuestras cabezas. Sabemos que solo tres de las aproximadamente 1.400 especies de murciélago se alimentan de este modo. Estos hematófagos son conocidos como murciélagos vampiros o Desmodontinae. Es más, las tres especies conocidas se sitúan en América Central y del Sur y son el murciélago vampiro común (Desmodus rotundus), el murciélago vampiro de patas peludas (Diphylla ecaudata) y el murciélago vampiro de alas blancas (Diaemus youngi).

De la poca información que tenemos sobre los murciélagos vampiros, sabemos que todos deben de tener un ancestro común del que después divergieron estas tres especies y también la que han encontrado la mandíbula, la D. draculae.

Foto por Clément Falize en Unsplash

La importancia de los restos de esta especie de murciélago

¿Y por qué es tan importante haber encontrado estos pequeños restos de hace 100.000 años? Pues los investigadores lo tienen claro:

"La importancia de los fósiles son diversas. Para empezar, los restos fósiles de murciélagos son raros en Argentina", indica a ScienceAlert Santiago Brizuela, paleontólogo de la Universidad Nacional de Mar del Plata en Argentina.

"También confirma la presencia de la especie en latitudes medias y durante el Pleistoceno (el único otro material de la especie en Argentina es aislado pero mucho más joven). Este es uno de los registros más antiguos, no se conoce en el Plioceno".

La especie D. draculae era un 30% más grande que el murciélago vampiro común que vive en la actualidad

Poco sabemos de esta especie desde que fue descrita en 1988. "Vivió durante el Pleistoceno en América Central y del Sur, hasta hace poco tiempo: se han descubierto algunos restos lo suficientemente recientes como para no haberse fosilizado, lo que sugiere que puede haberse extinguido hace sólo unos cientos de años", indican en el medio. Pero lo más sorprendente es que esta especie, la D. draculae, era un 30% más grande que el murciélago vampiro común que vive en la actualidad. Podía llegar a medir unos 50 centímetros, según han estimado los expertos.

Además, algunos investigadores creen que esta especie de murciélago vampiro gigante se alimentaba de roedores vivos o ciervos; pero otros apuntan a que sus presas eran megafauna que desapareció cuando se extinguieron hace unos 10.000 años.

En definitiva, aún nos queda mucho por saber sobre esta especie. Pero el hallazgo de este tipo de restos puede ir rellenando los huecos que todavía quedan en la evolución de estos murciélagos vampiros. No son Drácula, pero son casi tan interesantes como el legendario vampiro. Y lo más cerca que estaremos de que estos seres fantásticos existan.