En un principio se pensaba que los síntomas del coronavirus eran únicamente respiratorios. Sin embargo, con el tiempo se ha visto que pueden afectar a muchos niveles: el sistema digestivo, el corazón, el cerebro, la piel…. Son muchos los sistemas que sufren los daños de este virus, ya que tiene receptores en las células de muchos más órganos de los que pensamos. Por eso, la lista se ha hecho inmensa y de paso ha quedado abierta, pues no es raro que incluso más de un año después de su llegada a nuestras vidas sigan apareciendo algunos nuevos. Es, por ejemplo, el caso de los efectos en las uñas.

De momento los casos no han sido muchos, pero sí suficientes para que la mayoría de especialistas consideren que no es una simple coincidencia. De hecho, recientemente varios científicos de la Universidad de East Anglia, de Reino Unido, han escrito un artículo sobre ello en The Conversation. En él hablan principalmente sobre dos lesiones en las uñas para las que se han detectado varios casos en pacientes con coronavirus, pero también otras tres que, aun siendo más aisladas, parecen estar igualmente relacionadas.

Los efectos del coronavirus en las uñas

El síntoma del coronavirus asociado a las uñas para el que más casos se han detectado es la presencia de un dibujo en forma de media luna roja, que aparece sobre la base.

El más común de los síntomas del coronavirus en las uñas es un patrón en forma de media luna roja sobre la base

Aunque es un patrón que ya se había visto asociado a otras condiciones, nunca lo había hecho tan cerca de la base. Por eso, ha pasado a formar parte de los síntomas que ya se conocen como uñas COVID. Ocurre relativamente pronto, en algunos casos antes de las dos semanas desde que tuvo lugar el diagnóstico de coronavirus. Y tampoco parece ser algo de lo que preocuparse, pues en todos los pacientes terminan remitiendo poco después, con el crecimiento de la uña. En cuanto a las causas, no están claras, pero se cree que podría estar asociado a la presencia de pequeños daños en los vasos sanguíneos, aunque también hay expertos que opinan que puede ser el resultado de algunos coágulos de tamaño reducido, originados durante la respuesta inmunitaria.

Patrón de media luna. Neri et al., J Eur Acad Dermatol Venereol., 2020

Dentro de que todos los casos de uñas COVID son poco frecuentes, entre los más comunes, además del ya mencionado, se encuentran las líneas de Beau.

Estas lesiones son más que conocidas. Consisten en líneas profundas, en forma de canal, que aparecen de lado a lado de las uñas de las manos o los pies. Suelen estar asociadas a situaciones de estrés celular, como una infección o tratamientos agresivos como la quimioterapia. Por eso, no es extraño que también se relacionen con el coronavirus. En estos pacientes, aparecen generalmente desde cuatro semanas a partir del momento del diagnóstico. Después, al igual que con el resto de causas, remiten en el momento que desaparece el motivo que las causó y la uña vuelve a crecer con normalidad. 

Casos raros

Además de los dos casos mencionados, que son los más comunes, se han detectado lesiones aisladas en las uñas de algunos pacientes con coronavirus.

Aunque son casos aislados, en un solo paciente, se cree que tienen relación con el coronavirus

Por ejemplo, hubo un paciente al que se le aflojaron las uñas hasta el punto de separarse de la base y caer hacia fuera  tres meses después de pasar la COVID-19. Este también es un signo ya conocido, llamado onicomadesis. Suele ser reversible, pues las uñas sanas y fuertes vuelven a crecer debajo de las que se despegaron cuando se soluciona el origen del problema. De hecho, eso fue precisamente lo que ocurrió con este paciente.

Por otro lado, hubo una persona a la que las uñas se le decoloraron y tomaron un tono anaranjado 112 días después del diagnóstico. El último seguimiento se le hizo un mes después y todavía seguía igual, por lo que no hay datos sobre la reversibilidad de este síntoma.

Finalmente, a un paciente de coronavirus se le detectaron líneas de Mees 45 días después de su positivo por COVID-19. Estas son bandas blancas que aparecen a los ancho de las uñas. Son comunes en envenenamientos con metales pesados, aunque también pueden verse en pacientes con problemas renales o en aquellos sometidos a quimioterapia. En general, pueden aparecer por numerosos desórdenes sistémicos y desaparecen una vez que estos se solucionan.

En definitiva, las uñas COVID no son graves. Hay otros muchos síntomas que deben preocuparnos más. No obstante, es importante prestar atención a cualquier signo anómalo, pues darlo a conocer puede ayudar mucho a quienes intentan recomponer el puzle del modus operandi de este virus. Estamos más cerca del final del túnel, muchísimo más que hace pocos meses. Pero no es momento para dejar de intentar conocerlo. Lograrlo puede ayudarnos a acercar aún más ese final y, sobre todo, a estar preparados para posibles futuros encuentros con este virus o con otros emparentados con él.