El telescopio espacial James Webb será enviado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra previsiblemente entre octubre y diciembre de este mismo año. Tras varios años de retrasos, el telescopio ya está listo para ocupar su lugar como heredero del Hubble; aunque durante un tiempo podrían llegar incluso a trabajar a la vez. 

Tres agencias espaciales han desarrollado el telescopio espacial James Webb (también conocido como JWST, por sus siglas en inglés): la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadience (CSA). Es más, entre los países europeos que han realizado este instrumento se encuentra España. MIRI y NIRSpec son los dos instrumentos en los que ha participado Europa. El primero es una colaboración con la NASA mientras que el segundo es completamente de la ESA.

Para saber más sobre MIRI, el James Webb y cómo se trabaja en un proyecto tan grande; en Hipertextual hemos hablado con Macarena García, miembro del equipo científico y de operaciones para el Webb de la Agencia Espacial Europea, con sede en Baltimore. Además, García lidera el equipo del instrumento MIRI en Baltimore.

El camino hasta el telescopio James Webb

"Admiro mucho a las científicas que empezaron en este campo antes que yo, y que abrieron el camino que otras hemos seguido"

“Desde niña me fascinaba el cielo nocturno, pensar en cómo los objetos celestes se mueven constantemente y lo vasto que es el universo. Series como Cosmos, de Carl Sagan, me introdujeron en el campo de la astrofísica”, cuenta a través de correo electrónico García. Ahora, es una mujer en un campo, el de la astrofísica, que durante mucho tiempo fue un lugar de hombres. No obstante, García apunta a que ha tenido “mucha suerte” porque “los equipos en los que he trabajado son diversos, multigeneracionales y con bastantes mujeres. Admiro mucho a las científicas que empezaron en este campo antes que yo, y que abrieron el camino que otras hemos seguido. Siempre tengo eso en cuenta a la hora de apoyar a las nuevas generaciones”.

Su interés por la astrofísica ha llevado a Macarena García hasta Baltimore. Pero antes de trabajar con el telescopio espacial James Webb, estudió en la Universidad de La Laguna y “visitaba frecuentemente” el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). “Los profesores de astrofísica eran investigadores del IAC y tuve la oportunidad de trabajar con ellos en algunos proyectos asociados con varias asignaturas”, explica. En 2004, la astrofísica comenzó a trabajar en este telescopio espacial “era miembro del proyecto de colaboración como parte de mi doctorado en Madrid”. “En 2008 la Universidad de Colonia me contrató para unirme formalmente al proyecto” y desde entonces ha estado trabajando para esta misión.

Las preguntas que respondería el JWST

Como decíamos, García lleva involucrada “formalmente” en el proyecto del James Webb desde hace 13 años. Ahora, el telescopio está más cerca de observar el espacio. Así que ella, como líder del equipo de uno de los cuatro instrumentos, MIRI, en el Instituto de Ciencia sobre Telescopios Espaciales (STScI) en Baltimore; está centrada en las “preparaciones para el lanzamiento”. Pero después también tendrá que hacer “la comprobación en órbita de las capacidades del instrumento MIRI, así como su calibración”, comenta. 

Pero ahí no termina todo. Y es que García y su equipo serán los encargados de apoyar “a los astrónomos de todo el mundo para asegurar el éxito de sus programas de observación”. “Como miembro de la ESA, el apoyo a la comunidad científica europea y la comunicación con el público es una parte importante de mi trabajo”, añade.

“Me gustaría ver algo inesperado en los datos, algo que genere nuevas preguntas o nos dé respuestas sorprendentes” 

¿Y qué preguntas puede ayudarnos a responder el James Webb (JWST)? “El telescopio Webb nos ayudará a entender cómo se formaron las primeras galaxias y estrellas. Observará el nacimiento de estrellas y planetas, incluyendo planetas con indicios de vida. Web también observará nuestro Sistema Solar”, comenta la astrofísica. “Personalmente estoy interesada en responder a la pregunta de cómo se formaron las primeras galaxias y cómo evolucionaron hasta el día de hoy. Pero realmente lo que me gustaría ver es algo inesperado en los datos, algo que genere nuevas preguntas o nos dé respuestas sorprendentes”.

Otros telescopios, ¿pronto?

ESA

Las misiones de este estilo, como la del telescopio espacial James Webb, “llevan muchos años y hay que planificarlas con antelación”, explica García a Hipertextual. Así que sí, hay otros telescopios que ya están en marcha. De hecho, la astrofísica hace una lista de algunos de los próximos que podrían salir al espacio. En la ESA, Euclid, “un telescopio para observar el universo oscuro”, está planeado para 2022. Mientras que ARIEL, “que estudiará la composición de aproximadamente 1000 planetas extrasolares”; es una misión prevista para 2029, aunque podría retrasarse.

En la NASA también tienen previstos otros lanzamientos. Entre ellos el del telescopio espacial Roman, que podría estar en órbita para mitad de esta década. Tiene “el objetivo de estudiar la materia y la energía oscura; y buscar y estudiar planetas extrasolares entre otros muchos objetivos científicos”, explica García. “Todos estos proyectos son complementarios, y forman parte de la visión a largo plazo de estas dos agencias espaciales”.

¿Veremos cumplir 30 años al telescopio espacial James Webb?

El Hubble lleva muchos años activo. Se envió al espacio en 1990 y, tras varias reparaciones, ya nada queda del telescopio original, o eso podrían decir algunas personas. Otras dirían que sigue siendo el mismo, aunque se hayan cambiado todas sus piezas. Estamos, de nuevo, ante la paradoja del barco de Teseo que los seguidores de Marvel ya han escuchado en la serie Wandavision de Disney Plus. 

Pero volvamos al JWST. ¿Sería posible que estuviera 30 años en el espacio? La gran diferencia con el Hubble es que el telescopio espacial James Webb no puede ser reparado por astronautas al encontrarse demasiado lejos. Por tanto, lo más probable es que no podamos disfrutar de él tanto como nos gustaría. Pero seguro que nos da muchísimos datos que nos ayudarán a conocer el universo mejor.

Webb tiene que durar un mínimo de 5 años, esperamos que dure al menos 10. El factor que determinará la vida útil del observatorio es la duración del combustible necesario para hacer pequeñas correcciones que lo mantendrán en su órbita. Estoy segura de que, una vez entremos en la fase de operaciones, se estudiarán y utilizarán todas las estrategias de optimización posibles para alargar la vida activa de Webb al máximo. Incluso con eso, 30 años me parecen demasiado. A diferencia del Hubble, Webb no se diseñó para permitir reparaciones; estará situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, demasiado lejos para enviar astronautas.

Macarena García, miembro del equipo Científico y de Operaciones para el Webb de la Agencia Espacial Europea, con sede en Baltimore, y lidera el equipo del instrumento MIRI en Baltimore.

Para García, a nivel personal, trabajar en el telescopio espacial James Webb “ha sido, y sigue siendo, una oportunidad fantástica que disfruto a diario”. “Webb no es sólo el telescopio especial más grande y sofisticado jamás construido; el equipo que lo ha hecho posible es un ejemplo de colaboración internacional con el que es un placer trabajar. ¡Estoy deseando ver los datos que nos va a proporcionar!

Ahora ya solo nos queda esperar mientras llega el ansiado día en el que el telescopio sea lanzado y, luego, se ponga en funcionamiento. Dure 30 años o no, el James Webb nos dará muchísima información con la que podremos saciar, al menos un poco, la curiosidad por el universo en el que vivimos.