Clubhouse ha sido una revolución. Bueno, más que el servicio en sí, que se desinfla cada día un poco más, su concepto. La salas de audio temáticas, algo que Discord siembre ha abanderado en la industria del gaming, ha sido un revulsivo para industria tecnológica.

Pocas redes sociales se han resistido a introducir este concepto en sus aplicaciones y web, e incluso los servicios de mensajería como Telegram, las han abrazado. Ahora la última en llegar a esta moda es Slack, el servicio de mensajería corporativa.

Si bien el enfoque de Slack distan un poco de las propuestas de Clubhouse, Twitter Spaces o Telegram, lo cierto es que la pretensión es la misma, pero para un mercado diferente. Slack ha anunciado su propio concepto de salas de voz, Huddles, con la idea de llevar el audio abierto al mercado empresarial.

Huddles de Slack: la idea de Clubhouse con la implementación de Discord

En sí, los Huddles de Slack están más cercas de las salas temáticas de audio de Discord que de Clubhouse; pero la esencia, la de la comunicación por audio, es similar. Un concepto un tanto interesante si tenemos en cuenta que Slack ya cuenta con llamadas de voz (y de vídeo).

La diferencia entre los Huddles de Slack y sus llamadas de voz tiene que ver con la ubicuidad. Según la compañía, es una buena alternativa a las llamadas de voz o las videollamadas se elimina parte de la presión de los trabajadores. ¿Cómo? Al permitir conversaciones rápidas sin la necesidad de programar una reunión o contestar una llamadas.

Huddles permite a los usuarios de Slack crear reuniones improvisadas, ya sea dentro de los mensajes directos o en uno canales corporativos existente. Cuando un participante inicia una reunión, otros miembros pueden unirse rápidamente y hablar en tiempo real, igual que en Discord. No hace falta esperar a que de la reunión, la sala está abierta y se puede entrar y salir. Además, permite compartir pantalla y otras funciones adicionales.

La idea detrás de estos Huddles es la aliviar la fatiga de Zoom que se ha arrastrado durante la pandemia. Menos vídeo, más voz. Menos reuniones, más conversaciones.