De aquí a un tiempo, la cuestión de las cafeteras, y más concretamente las cafeteras superautomáticas, automáticas o semiautomáticas, está tomando posiciones a la hora de elegir esos pequeños electrodomésticos para el hogar. De ser una decisión arbitraría, la cuestión ahora es un hecho de peso más cuando entra en juego el tema de los electrodomésticos inteligentes. No vale cualquiera y tampoco todas merecen un hueco en nuestro hogar. Y la que escribe estas líneas se confiesa haber entrado en el juego de lleno.

Lejos quedan los tiempos de cafetera italiana al fuego o la clásica de vaso y filtro. Desde que la secta de la Nespresso irrumpiese en nuestros hogares, así como todas sus copias ya variaciones, el mundo del café ha cambiado de puertas adentro. Después llegaron variaciones más sofisticadas. La Moccamaster, una versión avanzada del café de filtro. Las semiautomáticas de brazo que conquistan por precio y calidad. Y más tarde, las cafeteras superautomáticas o automáticas. Unos modelos que, aunque entran por el ojo en cuanto a las prestaciones, no tanto por sus inconvenientes y precios. La Melitta Barista TS Smart entra, precisamente, en este segmento.

Y es que el tema del café es fácilmente comparable a los términos religiosos. Los ateos, un preocupante grupo –cada vez más creciente– que rechaza el café. Los agnósticos que bien podrían vivir con un Cola-Cao, y si cae un café bienvenido sea. Los devotos flexibles, que se adaptan a lo que venga por el camino; es posible que este sea el segmento más peligroso de todos al haber aceptado las atrocidades del café torrefacto como una normalidad.

Los creyentes de misal y rezo diario. Aquellos que solo tomarán un café si este es digno de beberse. Solo claudicarán si la máquina, el proceso y el producto están a la altura de su paladar. Y entre estos dos últimos, los creyentes fluidos que aún mantienen la esperanza de que algo bueno pase entre lo ortodoxo y lo liberal, pero que día a día pierden la esperanza. Servidora, y la cafetera superautomática que nos trae, cree encontrarse entre este grupo, o al menos lo espera.

Dicho esto, y si estás buscando una nueva cafetera superautomática para tu hogar, te contamos nuestra experiencia con la Melitta Barista TS Smart durante casi un mes de uso, más o menos accidentado.

Lo primero, una parte técnica de la Melitta Barista TS Smart

Hay muchas cafeteras superautomáticas, aunque no lo parezca. Elegir una es realmente complicado. Ya no solo por sus prestaciones, si no por el precio que va desde los 600 euros a los 1.600 euros. La Melitta Barista TS Smart llegó a superar el umbral de los 1.000 euros, pero ahora mismo se pueden encontrar ofertas de menos de 900 euros.

Como siempre, todo depende de las prestaciones de la misma. La Melitta Barista TS Smart alcanza 15 bares; una medida más que correcta para una cafetera superautomática doméstica. Una profesional estaría en torno a los 9 bares de presión; esta diferencia deriva de las piezas de la máquina que hacen que esta pierda intensidad según avanza el proceso de preparación del café.

En cuanto a la temperatura, esta cafetera superautomática alcanza los 87-93-97 grados. También dentro de la media para este segmento de pequeños electrodomésticos. La posibilidad de elegir los grados es importante. Por norma, este tipo de modelos venían poniendo al café casi ardiendo; pecado capital para los devotos que comentábamos al principio. Para los amantes del producto esto es un sacrilegio: un café debe estar en ese punto en el que se pueda beber sin perder las papilas gustativas por el camino y, lo que es más importante, sin dejarlo reposar durante unos largos minutos de contemplación. Esto, sin duda, ha sido algo que he aprendido con el tiempo.

En las casas de cualquiera, y en los bares de viejo, el café siempre estará al nivel de una fundición. En el caso de este modelo, hay que jugar con la temperatura ya que corre el riesgo de aumentar durante el proceso de preparación del café.

Programable para varios tipos de intensidad de café y 21 recetas –además de las que uno pueda diseñar sobre la marcha–, la amplia variedad es una de sus mayores ventajas. Aunque lo cierto es que, tras un tiempo de uso, la selección se reduce a los clásicos del día a día. El resto de recetas quedan para las visitas y fiestas de guardar. Y si somos sinceros, muchas de las opciones que se ofrecen en el papel terminan siendo iguales en su resultado. El mocca, el capuchino y el café con leche poco difieren en este caso, que podemos elegir tanto desde la aplicación como desde el panel táctil.

También cuenta con varios depósitos para el café: opción de café molido, o varios tipos de grano para todos los gustos con 5 grados de intensidad de molido. Esta es, de hecho, una de las mejores prestaciones que ofrecen este tipo de máquinas. Usando en mi día a día una semiautomática con molinillo externo, la idea de prescindir del paso de moler el grano –un proceso que suele terminar con café sobre la encimera– es bastante atractiva.

Ni que decir tiene que de la calidad del grano dependerá la calidad del café. Por lo que si quieres invertir en una superautomática, no escatimes en él.

Más tecnicismos y, sí, problemas con la limpieza

Antes de hablar de los resultados, hay que seguir con algunos puntos de la Melitta Barista TS Smart. Uno de ellos aplica a su depósito del agua y su limpieza.

Es, sinceramente, uno de los mayores escollos con los que me he encontrado estos días con la cafetera superautomática. Con una DeLonghi de brazo desde hace algunos años, no había tenido que interactuar tanto con una cafetera hasta que llegó la Melitta Barista TS Smart. Cuenta con una capacidad de 1,8 litros. Si esto te parece mucho, puedo asegurarte que se queda corto. El consumo de agua de este tipo de cafeteras superautomáticas está por encima de cualquier otro modelo del mercado. Si bien es cierto que rellenar el depósito es muy sencillo, sí que es un proceso que hay que repetir bastante a menudo.

¿Por qué gasta tanto agua? Muy sencillo. La Melitta Barista TS Smart tira de este depósito para hacer el café, como es lógico, pero también para autolimpiarse. Es en la parte de la higiene donde se va más cantidad de agua.

Y es que la cafetera hace un autolimpiado cada vez que se usa. Un detalle que mantiene el interior de nuestra máquina en perfectas condiciones, pero que genera tres problemas paralelos. El exterior de la cafetera, así como las inmediaciones a donde esté situada, terminan por ser víctimas de la onda expansiva del chorro de vapor que emite al limpiarse. Si eres un maniático de la limpieza, esta máquina puede ser tu kriptonita; yo perdí la batalla de mantener las partes de acero inoxidable sin salpicaduras. De la encimera y el suelo ni hablamos.

El segundo problema es que hace bastante ruido. En general es un modelo silencioso, teniendo en cuenta que moler grano siempre genera ruido. Pero cuando se limpia es de todo menos discreta. No han sido pocos los sustos de pensar que había alguien en casa cuando la Melitta Barista TS Smart comenzaba a autolimpiarse.

Por último, la cuestión del tanque donde van a terminar los residuos. He aquí un gran problema de diseño. El agua que deshecha la máquina, así como el café usado, van a terminar al mismo lugar. Pero de forma independiente como es lógico.

No es sencillo vaciarlo, especialmente si tienes el pulso como para tocar panderetas. Si la pila de la cocina está lejos de donde esté situada la Melitta Barista TS Smart tienes un problema. Lo más seguro es que algo termine derramado por el suelo ya que se trata de una plancha llena de agua del tamaño de la cafetera con unos bordes realmente bajos.

¿Cuántas veces tendremos que vaciar este depósito? Bastantes. El cálculo está a 10 cafés por ronda -bastantes pocos en mi opinión–, por lo que si tu consumo es alto tendrás que proceder en varias ocasiones. Y sí, siempre será en el momento menos oportuno.

El tamaño importa en una cafetera superautomática

Los electrodomésticos sufren de la tendencia del móvil. Fueron enormes en sus inicios, se fueron haciendo pequeños –cuanto más invisibles mejor– y ahora han vuelto a crecer. La Melitta Barista TS Smart es gigante, sin tapujos.

Las cocinas de hoy en día, pasilleras en su mayoría y con un precario espacio de encimera libre, no están hechas para las cafeteras superautomáticas. Con una dimensión de 372 x 259 x 467 mm, es similar a un microondas pero con más altura.

¿Su mayor problema? Necesita espacio por todos los flancos. Por arriba para rellenar el café y el agua. A los lados para poner el tanque de leche y al frente para poder sacar los depósitos. Más la onda expansiva cuando emite el vapor y se limpia. Es decir, no cabe en el hueco esquinero de tu cocina, al final terminará siendo incómoda.

Sí que es cierto que no es del todo pesada y cualquiera puede moverla. Unos 10 kilos, que teniendo en cuenta su tamaño, no está mal. Pero eso depende, claro está, de que su exterior es prácticamente de plástico. De hecho, sobre la marcha más de una pieza terminó desprendiéndose del aparato.

El depósito de la leche, amado al principio y odiado al final

La Melitta Barista TS Smart cuenta con un depósito de leche externo. Podemos adquirir el oficial de la marca o versiones de la misma. En nuestro caso era el que venía con la cafetera superautomática.

¿A quién no le gusta un buen café con su leche espumosa? Es un capricho al que difícilmente podremos negarnos. En mi caso, no lo he hecho. Todos y cada uno de los cafés preparados con la Melitta Barista TS Smart han tirado del tanque de leche externo. Pero, sinceramente, es una auténtica pesadilla.

Si la cafetera es superautomática en lo técnico, no lo es en absoluto en lo práctico. Junto con la cuestión de la limpieza del tanque que hablábamos más arriba, el tema de la leche ha sido un dolor de cabeza. No hay un momento de tregua en este aspecto.

Es probable que, con el tiempo, hubiese prescindido de este dispositivo y hubiese vuelto al microondas de toda la vida

La leche tiene azúcar, y además es un producto con poca vida útil fuera y dentro de la nevera. Esta combinación obliga a tener un control extremo en nuestra gestión del tanque de leche después de cada uso. Ya no solo por higiene, también por seguridad alimentaria. Aunque el tanque se pueda meter en el refrigerador, sí que hay que limpiar el conducto de la leche tras su uso. De dejarlo más tiempo, corres el riesgo de no poder hacer nada más tarde. La leche se cuajará e impedirá el paso en el futuro. Y hazme caso, se atasca muy rápido. Además, este tubo es realmente estrecho y complicado de limpiar si quieres dejarlo tal cual vino de fábrica.

Es probable que, con el tiempo, hubiese prescindido de este dispositivo y hubiese vuelto al microondas de toda la vida.

Una app siempre queda bien

No voy a mentir, esta parte me ha encantado. Pese a los problemas sobrellevados. La Melitta Barista TS Smart cuenta con Bluetooth. Sí, ahora todos nuestros electrodomésticos lo tienen por algún motivo. El tema en este caso es que también cuenta con una aplicación para controlar la máquina. Y es realmente más sencillo que manejar el cuadro de mando táctil, que ya viene pensado para no tener que interactuar mucho con el aparato más allá de que queramos opciones muy personales. Desde dicha app, podemos elegir nuestras recetas, crear nuevas o modificar las existentes con un simple toque.

Es el sistema perfecto para los que quieren el café recién hecho nada más levantarse de la cama. Si dejas la taza antes de acostarte, podrás prepararte el café antes de salir de la cama y tomarlo sin intermedios. Yo no lo he hecho, pero confieso que he fantaseado con la idea.

Pese a todo, le vemos un problema a la aplicación: se desconecta de nuestro dispositivo con asiduidad. Habrá que hacer la búsqueda de la Melitta Barista TS Smart casi cada vez que lo vayas a usar. Pero, pese a esto, tiene ese toque curiosón que nos gusta.

Hablemos claro, cuál es el resultado de la Melitta Barista TS Smart

Seamos sinceros. Cualquier parecido del café de la foto promocional con la realidad que nos tomemos en casa es pura casualidad. Ni la leche queda tan espumosa, ni el café tan suntuoso. Es decir, el café es puramente correcto, aún teniendo grano de buena calidad. Mejor que en un bar de toda la vida, a años luz de un local de baristas especializados. En mi opinión peor que en mi cafetera de brazo, pero mejor que los modelos clásicos que aún está permitido vender –cosa que carece de sentido–.

Es, quizá, la opción de tener varias modalidades de café a nuestro alcance el mayor atractivo de este tipo de este tipo de cafeteras superautomáticas. Pese a que siempre se termine por consumir los clásicos. Elegir cuánto café o leche queremos en nuestra taza es interesante. No es lo mismo ese primer café de primera hora de la mañana que el de después de la comida o del almuerzo. Poder elegir es una ventaja. De hecho, puedo decir que con esta máquina es posible que haya reducido la cantidad de cafeína consumida a lo largo de la semana.

¿Me compro la Melitta Barista TS Smart?

Ante la pregunta de si debes comprarte la Melitta Barista TS Smart o una cafetera superautomática la respuesta es complicada.

Hay que tener en cuenta su tamaño y consumo. Lo dicho, es superautomática en el proceso de hacer un café, pero requiere tiempo y dedicación en cuanto a su óptimo mantenimiento. Es algo a tener en cuenta. Mide antes de comprarla. Si dudas de si cabe, lo más seguro es que no lo haga. Realmente ocupa mucho.

El elevado precio, comparado las cafeteras automáticas o semi, es elevado, por lo que es algo que pensarse. Será una cafetera de larga duración, y como en cualquier relación que tiene el largo plazo sobre la mesa tardaréis tiempo en conoceros y concretar los gustos. Pese a que sea fácil de manejar, la cantidad de opciones puede abrumar en primera instancia y pillar el truco al gusto del café en cuanto a cantidad y temperatura llevará su tiempo y muchas pruebas. Si el precio es una barrera de entrada y dudas, quizá lo mejor es que vayas a por modelos más modestos. Menos tecnológicos sí, pero también con menos dolores de cabeza.

En definitiva si eres un ortodoxo del café esta no es tu iglesia, pero si aún aceptas la flexibilidad y quieres dar una oportunidad a las nuevas tendencias, quizá sí que puedas hacerle un hueco en tú día a día.

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