Los médicos son los que están en medio del paciente y la ley. Una ley que entró en vigor el pasado viernes 25 de junio y que regula, después de años de debate, el derecho a la eutanasia en España. La normativa ya es una realidad pero la discusión no ha acabado: opiniones dispares y críticas a ciertos aspectos de la ley de la eutanasia. Ha prometido ser garantista pero todavía quedan flecos sueltos. Y en el centro de los posibles problemas están los médicos, los encargados de llevar a cabo el proceso de petición de eutanasia. 

Por primera vez, el personal sanitario se ha asustado, "hasta ahora lo veíamos muy irreal", dijo a Hipertextual Joaquín Ojeda, neurólogo y presidente de la Comisión de Ética Asistencial del Hospital Universitario Infanta Sofía. "El médico se ha dado cuenta de que la ley puede generar muchos problemas éticos".

Uno de los más importantes es lo que se entiende por sufrimiento. Los enfermos que sufran "una enfermedad grave e incurable", un "padecimiento grave, crónico e imposibilitante". O un "sufrimiento físico o psíquico constante e intolerable" pueden decidir cuándo quieren acabar con su vida. La pregunta es qué se puede considerar por un sufrimiento como el que describen en la ley. 

El paciente decide

No todos los profesionales sanitarios piensan igual. Josep Terés, presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Barcelona, opinó que los médicos no tienen que estar preocupados por valorar el sufrimiento de los pacientes. "El sufrimiento es algo subjetivo", explicó". "Y la ley se refiere a un sufrimiento que el paciente considere insoportable e intolerable. El que sabe cuánto sufre es el paciente y no el médico quien tiene que interpretar esto".

En este contexto, Terés subrayó que lo más importante es la autonomía del paciente.

"La eutanasia es el máximo paradigma de la autonomía del paciente. Y aquí el médico no es más que un actor, imprescindible por supuesto, pero un actor. El protagonista principal es el paciente". 

Josep Terés

La eutanasia en España, sin manual de buenas prácticas

En este contexto, y en el caso de la Comunidad de Madrid, las autoridades sanitarias han hecho llegar una serie de documentos a los jefes de servicio con los detalles de cómo funciona el procedimiento. "No es el de buenas prácticas, sino una evaluación de la toma de decisión del paciente que solicita la eutanasia en España", señaló Ojeda, "el documento se centra solo en el deterioro cognitivo, no en la capacidad del paciente con problemas psiquiátricos, eso va a ser muy difícil de manejar". 

El manual de buenas prácticas busca homogeneizar procesos y recomendar prácticas relacionadas con los medicamentos que se administran a los pacientes que han solicitado la eutanasia. También modelos de documentos sobre el desarrollo del proceso e indicaciones relacionadas con la objeción de conciencia. Cada comunidad autónoma tiene que realizar su propio manual en un plazo de 3 meses desde la entrada en vigor de la ley el pasado viernes.

Hasta entonces, si un paciente solicita la eutanasia, el médico puede atenerse al Protocolo de actuación para la valoración de la situación de incapacidad de hecho pero para muchos supone un conflicto ético. "Y la dificultad para ver cómo articulamos eso con los PDF. Son unos documentos que tenemos que rellenar, pero no se han aconsejado buenas prácticas de cómo hacerlo", condenó Joaquín Ojeda. Resume que, más allá de la documentación que han recibido del Gobierno, "los hospitales están totalmente perdidos". 

Todavía hay dudas sobre la eutanasia en España

No obstante, Josep Terés consideró que los centros hospitalarios han tenido tiempo suficiente para formarse en estos 3 meses desde que se aprobó la ley de la eutanasia en marzo y entró en vigor el pasado 25 de junio. En su caso, explicó que la organización médico-colegial ha elaborado un documento de buenas prácticas relacionadas con la eutanasia. "En el colegio de médicos de Barcelona hemos montado una comisión consultiva a disposición de todos los colegiados", dijo a Hipertextual.

La objeción de conciencia todavía genera dudas entre la comunidad médica

A pesar de todo, no es imposible que existan escollos a la hora de poner en marcha la ley de la eutanasia en España. Una de las dudas está relacionada con el certificado de defunción porque, desde el punto de vista médico-legal, los especialistas dicen que es una muerte violenta. Porque se define como una muerte producida por un agente externo. Terés añadió que, sin embargo, la ley considera la defunción después de la eutanasia como una muerte natural y actualmente es un debate dentro de la comunidad médica.

Otro hilo suelta pasa por la objeción de conciencia. La ley contempla que tiene haber un registro en el que los médicos se registren pero no se tiene en cuenta qué pasa si los médicos quieren objetar ad casu. "Debería de poderse objetar por cada caso, porque un médico puede no estar de acuerdo con la practicar la eutanasia a una persona tetrapléjica pero sí a un enfermo de ELA, por ejemplo".

Algunos dicen que la ley es garantista, pero otros la definen como compleja. Para Josep Terés, se ha confundido el hecho de que la ley tiene que ser garantista con que tiene que ser complicada. El largo proceso, que puede durar hasta un mes y que pasa por una comisión de garantías, "huele un poco a desconfianza con los profesionales".

Y entonces llegó la ética

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No obstante, el conflicto ético nace porque muchos médicos podrán formar parte de una práctica que no habían realizado hasta ahora: facilitar la muerte de sus pacientes. No es algo que no hayan hecho nunca, pero en otros términos. Joaquín Ojeda explicó en entrevista con este medio que los médicos pueden ayudar a morir a sus pacientes en sus últimos días. "A veces ponemos tratamientos que acaban con la vida de los pacientes, pero no como objetivo fundamental, sino para aliviar el dolor y sufrimiento". Es lo que se llama la sedación paliativa. 

Por ejemplo, un paciente oncológico al que le quedan semanas de vida puede ser un caso menos problemático. El conflicto, continuó Ojeda, es ese epígrafe de la ley de eutanasia en España que hace referencia al dolor crónico e imposibilitante. "Ahí se puede meter todo, desde una enfermedad hasta una discapacidad". 

Este punto es en el que discrepa una parte de la comunidad médica y el motivo por el cual se aplicaría el derecho de los médicos a la objeción de conciencia. Un aspecto que se ha contemplado desde un principio dentro de la eutanasia en España. 

"Ha habido muy poca reflexión y debate y los médicos estamos acongojados porque se nos cae encima una patata caliente".

Joaquín Ojeda

Eutanasia fuera del sistema sanitario

La regulación de la eutanasia en España ha sido motivo de debate y de polémica desde hace años. Cientos de enfermos han reclamado su derecho a acabar con su vida, la comunidad médica se ha dividido y la desinformación ha corrido como la pólvora. Con noticias como que un paciente corre peligro de que le apliquen la eutanasia sin su consentimiento. Los años de debate han ayudado a acabar con prejuicios y estigmas aunque quizá no lo suficiente. 

"La ley de eutanasia llega en un momento muy malo para España y para el mundo porque ha habido muy poco debate porque hay otros problemas más graves, que es la pandemia. Porque no hay una ley de cuidados integrales en los pacientes y sigue habiendo muchos pacientes que tardan 6 meses en llegar a las unidades del dolor y eso no puede ser. No puede haber un paciente que esté sufriendo y que no se le dé la prestación y que pida la eutanasia porque no quiere seguir sufriendo".

En algunos casos puede ser así, en otros se puede tratar de pacientes que toman la decisión siendo plenamente conscientes y por enfermedades crónicas. La eutanasia en España es un debate que siempre estará abierto porque siempre habrá gente que quiera acabar con su vida por la enfermedad que padece.

Sin embargo, el debate para algunos médicos consiste en si el sistema sanitario debe participar en el proceso que lleva a una persona a acabar con su vida. "O si realmente podría existir un organismo de asuntos sociales, compuesto por médicos, pero que se separe la práctica asistencial médica. Que no se considere por lo tanto como un acto médico".