Hasta hace poco, los datos que teníamos sobre la eficacia de las vacunas del coronavirus provenían de los ensayos clínicos. Eso no es poca cosa. Al fin y al cabo, están diseñados escrupulosamente para dar la información necesaria para el diseño de las campañas de vacunación. Sin embargo, también es importante ver cómo funcionan en la conocida como fase IV, en la que comienzan ya a utilizarse en un entorno real y extendido a la población. El primer estudio de este tipo, realizado con Pfizer-Biontech, acaba de publicarse en The Lancet.

Se trata de una investigación realizada en Israel, el país donde más avanzada se encuentra actualmente la vacunación, con alrededor del 60% de la población inmunizada. Al disponer de una muestra tan elevada, no solo se obtienen datos muy fiables. También es posible analizar todos los grupos de edad a partir de los 16 años, así como comprobar cómo afectan las vacunas del coronavirus de Pfizer a las infecciones, las hospitalizaciones y las muertes. Los resultados, como cabía esperar, son muy esperanzadores.

Vacunas del coronavirus para frenar la pandemia

Los datos de este estudio se recogieron entre el 24 de enero y el 3 de abril de 2021. Para entonces, el 90% de los israelíes mayores de 65 años ya había recibido las dos dosis de las vacunas del coronavirus de Pfizer. En cuanto a los que se encuentran entre 16 y 64 años, tenían la pauta completa el 72%. 

Los datos se recogieron entre el 24 de enero y el 3 de abril de 2021

A ambos grupos se les realizó un seguimiento, que se prolongó hasta los 48 días posteriores a la finalización de la inmunización. El objetivo era comprobar si se infectaban y, en caso de que lo hicieran, cuál era la gravedad de los síntomas, si requerían hospitalización o si, lamentablemente, acababan muriendo.

Los datos se dividieron en dos bloques, según si los pacientes habían completado la pauta o si aún habían recibido solo una dosis de las vacunas del coronavirus.

Para empezar, entre 7 y 14 días después de la administración de la primera dosis se alcanzó un 57’7% de protección contra la infección, un 75’7% contra la hospitalización y un 77% contra la muerte. Estas cifras se elevaban considerablemente cuando los participantes recibieron la segunda. Así, 14 días después de terminar la pauta todos los mayores de 16 años tuvieron una protección del 96’5% frente a la infección, un 98% frente a la hospitalización y un 98’1% contra la muerte. 

En cuanto a las diferencias por edades, los mayores de 85 años previnieron un 94’1% de infecciones, el 96’9% de hospitalizaciones y el 97% de las muertes. Estas cifras mejoraban ligeramente en personas más jóvenes, entre 16 y 44 años, pues evitaron infectarse en un 96’1% y tener que ser hospitalizados en un 98’1%. Además, la protección contra la muerte fue del 100% para ellos.

Analizando variantes

La variante predominante en Israel en el momento de la realización de este estudio fue la B.1.1.7, más conocida como británica. También se habían detectado casos de la sudafricana, aunque no se pudo recoger información al respecto.

El estudio muestra que las vacunas de Pfizer son eficaces frente a la británica, que también ha dominado en otros muchos lugares del mundo. Ahora el punto de mira está en la india, aunque aún no tenemos información sobre cómo actuarán frente a ella las vacunas del coronavirus. Por eso, es primordial poner barreras de contención para su expansión, más allá de la propia inmunización.

La variante predominante en el momento del estudio era la británica

De cualquier modo, tanto Pfizer como otros laboratorios ya han avanzado que, en caso de ser necesario, adaptar las vacunas de las que ya disponen a la aparición de variantes resistentes sería un trabajo mucho más rápido, pues no habría que partir de cero.

En definitiva, la vacunación funciona. Otros países no están tan avanzados como Israel, ni tampoco tienen estudios publicados al respecto. Sin embargo, sus datos también arrojan ráfagas de luz al final del túnel. No hay más que ver cómo está avanzando el coronavirus en España, donde la cuarta ola se ha amortiguado rápidamente, a pesar de la cercanía de las vacaciones de Semana Santa.

No nos queda otra, por lo tanto. Al principio de la pandemia nos hablaban de la importancia de hacer test, test y test. Ahora, la única salida de esta pandemia pasa por vacunar, vacunar y vacunar. Israel es la mejor prueba de ello.

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