La 'Ley Rider', o más bien la ausencia de ella, está generando mucha polémica. Sin un texto definitivo sobre la mesa, prácticamente a ninguna de las partes implicadas en el diálogo le convence el tono que está tomando el posible resultado.

No gusta ni a RidersxDerechos, para los que esta iniciativa se queda corta. Pero mucho menos a la Asociación Profesional de Riders Autónomos. Ambos sindicatos del sector rider, ambos sin representación en las mesas de diálogo -una de sus mayores quejas- y ambos en las antípodas sobre su visión de lo que debería ser el sector y cómo tendría que estar regulado. De hecho, uno de los mayores objetivos del colectivo ha sido el de reunirse directamente con los agentes sociales y el Ministerio de Trabajo con la idea de poner su situación sobre la mesa.

Sin cambios consistentes

"Hasta la semana pasada todas las negociaciones eran un fracaso total, y ahora lo sigue siendo", explica Jordi Mateo, presidente de la APRA, a Hipertextual. "En ningún momento se ha tenido en cuenta la opinión de los riders", añade.

Dilatada desde verano de 2020, la revisión de la normativa que vendría a afectar al colectivo de los repartidores de plataformas ha sido una de las prioridades de la Cartera de Trabajo. Sin embargo, el colectivo afectado en primera instancia por esta situación reclama la atención del Ministerio ante la legislación que podría estar en contra de la mayor parte de la opinión de los riders.

Sin síntomas de acuerdo antes de Navidades, y retomando las negociaciones con el cambio de año, lo cierto es que pocos avances se han registrado en la famosa 'Ley Rider'. Solo la semana pasada se anunciaba una posibilidad de acuerdo. Una opción que duró realmente poco y que pronto fue desmentida por las partes.

El caos que vendría a cambiarlo todo

Es cierto que con el cierre de las reuniones, de las que se anunciaba sería las últimas, se decía que había llegado a un un principio acuerdo. De mínimos al menos. Presumiblemente, la patronal habría cedido ante la cuestión de la laboralidad de los riders aceptando que, al menos en su mayor parte, tendría que ser considerados como empleados y contratados por sus respectivas plataformas. Así lo habían informado los sindicatos y el propio Ministerio. Al poco, la patronal aseguraba que no existía tal acuerdo; por el contrario, se estaría esperando a un nuevo texto por parte del Gobierno con el que llegar, entonces sí, a un pacto.

El inicio de lo que supuestamente se había tenido como acuerdo parece no ser otra cosa que la simple aceptación de la decisión del Tribunal Supremo. El cual, en su último fallo contra Glovo, consideraba a los riders implicados como falsos autónomos. Era algo inevitable en cualquier caso. Aunque según adelantaba La Información, esto podría ser la antesala de una búsqueda de algún resquicio legal para mantener la situación tal y como ha ido hasta ahora.

Ahora, APRA y su rival en el sector, RidersxDerechos, están a merced de un texto que no termina de materializarse. "Es curioso que se le llame 'Ley Rider' cuando en ningún momento están teniendo en cuenta a los riders", apunta Mateo.

La 'Ley Rider', un acuerdo sin acuerdo

De hecho, es de lo poco en lo que pueden coincidir los sindicatos opuestos: esta Ley, al menos en su concepción inicial, estaría pensada para abarcar a todos los colectivos dependientes de plataformas. Esto afectaría al sector de la limpieza o incluso al transporte controlado por Uber o Cabify. El concepto de 'Ley Rider' era una coletilla que, al final, ha determinado el futuro de la misma. Sobre este punto, APRA tiene clara una cuestión:

Esto es una chapuza discriminatoria, una obsesión del Ministerio de Trabajo. Se ha dedicado a difundir un mito de que los riders son precarios, cuando la media del colectivo está cobrando una media de 11 euros la hora, cuando podemos trabajar cuando queremos y donde queremos. Quieren hacer un decretazo con esto; esta obsesión que tiene el Gobierno de tirar para adelante consideramos que es un fracaso".

Sin cifras oficiales, o al menos imparciales de la situación, APRA sitúa entre el 75% y el 80% de los riders partidarios de mantener el modelo de autónomos. Eso sí, con una revisión similar a las de Francia, Italia o California, donde se ha creado un sistema híbrido que compatibilice la laboralidad y el papel de autónomo.

De hecho, la idea de crear un modelo híbrido es uno de los posicionamiento de la Asociación Española de Startups, liderada por Carlos Mateo. Para el colectivo, que ahora tiene entre manos la materialización de la ansiada Ley de Startups, "la regulación el trabajo debe adaptarse a las nuevas realidades. No es ni una cosa ni la otra y es algo que ha surgido en los últimos años y se tendría que adaptar la regulación a la situación del mercado labora protegiendo a todas las partes".