El papel de los influencers en temas de salud puede llegar a ser muy peligroso. Lo hemos visto con la pandemia, tanto en los inicios, cuando pudimos ver a algunos de ellos aconsejando tomar bebidas calientes para prevenir la COVID-19, como ahora. No hay más que ver las recientes declaraciones de una famosa influencer quejándose por tener que usar mascarillas y mostrando sus dudas hacia la existencia del coronavirus. No obstante, también pueden mostrar recomendaciones peligrosas a otros niveles. Por ejemplo, hace un año fueron muy sonados varios casos en los que se aconsejó el uso cosmético de antibióticos. No ha sido tan difundido ni tan común, pero en los últimos meses también hemos podido ver otros consejos peligrosos, como el relacionado con la utilización de velas para limpiar los oídos.

Esta es una técnica conocida como coning, muy extendida en ambientes relacionados con la naturopatía y otras prácticas similares. Consiste en la utilización de una vela terminada en punta; que, una vez colocada en el oído, se enciende, generando un supuesto cambio de presión que favorece la salida de cera. Promete limpiar los oídos, e incluso en algunos casos llegan a asegurar que puede prevenir enfermedades como el cáncer. No obstante, no hay ninguna evidencia de que así sea. De lo que sí hay pruebas es de los peligros que puede llegar a suponer. Por eso, los expertos coinciden en desaconsejar encarecidamente su uso.

¿Cómo funcionan las velas para limpiar los oídos?

Para usar correctamente las velas para limpiar los oídos normalmente se necesita la ayuda de una segunda persona. Aquella que quiere someterse al tratamiento debe tumbarse de lado, con el oído que se quiere limpiar hacia arriba. Después, la otra introduce la vela y la enciende. La mayoría incluyen poco más abajo de la mitad un círculo protector de papel de aluminio u otro material similar, para recoger la cera que gotea.

Los vendedores de este tipo de artilugios prometen la limpieza por presión, pero también por cambios de temperatura. Supuestamente, al calentarse el cerumen se haría más fluido y no saldría en ese momento, pero sí más tarde. Esta es la teoría, ¿pero realmente funcionan en la práctica? Y mucho más importante aún, ¿son seguras?

En Hipertextual nos hemos puestos en contacto con un establecimiento en el que pueden comprarse velas para limpiar los oídos. Incluso cuenta con profesionales que enseñan a utilizarlas. Al interesarnos como posibles clientes, uno de sus empleados nos explicó que “es un remedio muy antiguo y sin riesgo de ningún tipo porque no hay cera derretida en los oídos”. Hizo referencia también a la presencia de ese “adminículo metálico” para que la cera no haga contacto con el oído. De cualquier modo, aclaró que incluso los que no lo llevan son totalmente seguros. Tras estas primeras declaraciones hemos vuelto a llamar al establecimiento, esta vez como prensa, solicitando información para un artículo. No obstante, se han negado a atendernos ni en ese momento ni en cualquier otro, alegando que tienen mucho trabajo y “no les viene bien”.

Opinión profesional

El vendedor con el que pudimos hablar inicialmente insistió en que las velas para limpiar los oídos funcionan por diferencia de presión. Sin embargo, cuando hemos preguntado al doctor Luis Lassaletta, presidente de la comisión de otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, ha sido muy tajante al respecto. “Se ha confirmado que la presión creada es mínima y en ningún caso suficiente para que se extraiga el cerumen”. Y lo mismo ocurre con la hipótesis del calor: “El aumento de la temperatura es mínimo y en ningún caso facilita la salida espontánea del cerumen”.

Tampoco está de acuerdo en que sea una técnica segura. “Se han descrito depósitos de la cera de la vela en el oído que han necesitado extracción en urgencias, otitis externas, quemaduras en el oído y en la cara, e incluso perforación del tímpano”, recuerda. “Además, la inserción de cualquier elemento como las velas en el conducto auditivo externo puede empujar el cerumen hacia dentro, por lo que el efecto puede ser contraproducente”.

Como él, otros expertos avisan de los peligros que supone. Ya en 2006, la Universidad de Cambridge publicó un estudio en el que se analizaba la ineficacia de este método y los riesgos que puede suponer. En él desaconsejan encarecidamente su uso, como también lo lleva haciendo desde 2010 la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA).

Pero, a pesar de estas recomendaciones, muchas personas han seguido usándolas. Es, por ejemplo, el caso de un niño de 10 años, que en 2016 tuvo que ser intervenido para retirar varios trozos de vela del oído, después de que recurriera al coning para tratar una alergia.

Deja que la cera siga su curso

El empleado del establecimiento que vende las velas para limpiar los oídos nos recomendó su uso regular, especialmente para personas propensas a los tapones. Sin embargo, esto puede incluso complicar más su situación.

Cabe destacar que la cera es una sustancia que sirve para lubricar y limpiar el canal auditivo. Por eso, según explican en Medical News Today, las personas que tienen poca cantidad manifiestan problemas como sequedad o comezón. Esta sustancia sale naturalmente del oído durante gestos como los generados al masticar o tragar. Esto no quiere decir que gotee, pues una vez en el extremo externo del canal auditivo se seca y descascara. Por esto, como también explica el doctor Lassaletta, no debemos intentar limpiarlo nosotros mismos. Como ya hemos visto, las velas para limpiar los oídos son peligrosas, pero también lo es cualquier otro objeto, como los típicos bastoncillos. Su uso puede empujar la cera hacia dentro, dificultando su propia autolimpieza.

De cualquier modo, sí que es cierto que hay personas a las que se les acumula más cantidad de la normal, por lo que no les vale con el propio sistema natural de limpieza. “Hay personas que producen cera en exceso o tienen un conducto auditivo externo más estrecho o más angulado de lo habitual y tienen más tendencia a formar tapones de cerumen”, aclara. “Estas personas deben acudir a un otorrinolaringólogo para que extraiga sus tapones y evitar cualquier tipo de manipulación; que, lejos de ser eficaz, supone un riesgo para los oídos”.

Por eso, debemos hacer caso a los profesionales de la otorrinolaringología, incluso si eso supone desoír el consejo de nuestros influencers favoritos. Lo ha dicho muy claro el experto consultado por este medio: “La actitud de los influencers que recomiendan medidas inútiles y peligrosas como las velas para limpiar los oídos es absolutamente irresponsable”. Las influencias pueden ser peligrosas, según de quién vengan, y este es un claro ejemplo de ello.

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