Homer Simpson ha trabajado de todo. De policía, de alcalde de Springfield, de carnicero, cantante de ópera, coreógrafo… Hasta de ocupaciones poco realistas como contrabandista de cerveza. Pero todos conocemos al patriarca de Los Simpsons como trabajador de la central nuclear. En la temporada 32 de la serie, que se estrenó en octubre de 2020, Homer sigue teniendo el mismo empleo y su vida ha cambiado poco. Vive en la misma casa de siempre y Marge sigue cuidando de Bart, Lisa y Maggie. Podríamos decir que la familia Simpson es un ejemplo de una familia de clase media estadounidense. O, al menos, lo era en los años 90.

En un capítulo de la séptima temporada de Los Simpsons, emitido en 1996, aparece un cheque de Homer en el que vemos por primera vez cuáles son sus ingresos. Gana 479,60 dólares a la semana, lo que supone un salario anual de cerca de 25.000 dólares. Si ajustamos esta cifra a la inflación, el sueldo de Homer Simpson rondaría en la actualidad los 42.000 dólares anuales. En 2019, el salario medio de los estadounidenses superó los 68.000 dólares anuales y en 1996 la renta media en el país era de 35.000 dólares.

En ambos casos, la familia Simpson no supera el sueldo medio de un trabajador. De hecho, en uno de los primeros capítulos de la serie, el patriarca le dice a Marge: "Estas son calles peligrosas para nosotros, los de clase media-alta-baja".

Todos quieren el ritmo de vida de 'Los Simpsons'

De hecho, la familia ha sido uno de los paradigmas de la clase media estadounidense. El sueldo de Homer mantiene a una mujer y tres hijos, tiene un coche, una casa en propiedad y todavía tiene dinero suficiente para beber cerveza en el bar de Moe. Hasta para algún viaje en familia. Sin embargo, el estilo de vida de la Los Simpsons en los años 90 se ha convertido ahora mismo en un ideal para muchas familias.

Un artículo de The Atlantic expuso que la afiliación a los sindicatos han caído del 14,5% en 1996 al 10,3% en la actualidad. De esta manera, se ha perdido progresivamente la seguridad para muchos trabajadores. Sus ingresos no están asegurados en algunos casos, tampoco beneficios como el seguro médico o el plan de pensiones. Además, el poder adquisitivo ha bajado por el aumento de los precios de la vivienda -una casa mediana cuesta 2,4 veces más que a mediados de los 90-. Por otro lado, los gastos de la atención médica se han triplicado en los últimos 25 años.

Los sueldos se estancan... pero el nivel de vida sigue subiendo

Seguramente, en un mundo como el actual Marge tendría que buscar un trabajo e incluso así la familia Simpson podría pasar por dificultades económicas. Además de la inflación y del aumento de los precios, uno de los problemas añadidos es que los salarios se han estancado. Hasta la década de 1970, el ingreso de la familia estadounidense promedio creció en proporción con la productividad económica nacional. Desde entonces, los salarios se han estancado en gran medida y no han podido mantenerse al día con la inflación.

Por eso, el estilo de vida de Los Simpsons es un ideal para muchas familias que han visto cómo sus sueldos no han subido mientras que los precios suben sin tregua. Homer representa a la clase media estadounidense y, tres décadas después, está justo en el mismo sitio en el que empezó. Con la diferencia de que en la vida real las dificultades para llegar a fin de mes se multiplicarían.

Pero que continúen con una economía estable no significa que el dinero no haya estado muy presentes a lo largo de las 32 temporadas de Los Simpsons. En un capítulo, Homer empieza a trabajar como Santa Claus en el centro comercial para conseguir dinero extra en Navidad. En otro episodio, Marge empieza a codearse con la alta sociedad después de encontrar un traje de Chanel muy rebajado. Cuando sus nuevas amigas se ríen de ella porque lleva siempre el mismo traje, Marge se las ingenia para cambiar el diseño y que así parezca que ha cambiado de outfit.

Los mil y un trabajos de Homer Simpson

Al final, los Simpsons siempre han salido adelante y han conseguido una vida, que pese a todo, parece idílica para muchas familias estadounidenses. En Twitter, la usuaria Erika Chappell viralizó este fenómeno: “Los Simpson han estado tanto tiempo que pasaron de ser una familia de clase media de ingresos bastante estándar con una casa y tres hijos a un mundo de fantasía imposible. Donde un graduado de secundaria de treinta y cuatro años sin herencia puede tener cualquiera de esas cosas y aún así ser perezoso”.

Es cierto que Homer Simpson no se ha caracterizado a lo largo de todos estos años por la pasión por su trabajo en la central nuclear. Sabemos que para el empleo de Homer no se necesita a una persona altamente cualificada, como tampoco ha sido necesario en los otros empleos. Han sido al menos 191, según un artículo de Vox. Estos trabajos han abarcado todo el espectro económico, de ingresos simbólicos a puestos ejecutivos.

Tres de los diez trabajos mejor pagados de Homer han sido en la central nuclear. En la temporada 13, probó suerte como vicepresidente ejecutivo de la planta y ganó 377.000 dólares anuales. Después, el sueldo ascendió a 980.000 dólares como director general de la empresa del Señor Burns y, tres más años más tarde, trabajó como gerente de instalación. Su salario fue entonces de de 131.836 dólares anuales, siempre según el artículo de Vox. También ha llegado a ser ejecutivo de negocios multinacionales (389.000 dólares), fundador de una startup en línea (215.000 dólares) y líder sindical (142.000 dólares anuales).

El auténtico sueño americano

Si el nivel adquisitivo de Los Simpsons ha sido en los últimos años algo irrealizable para muchas familias estadounidenses, imaginémonos cómo la crisis del coronavirus está cambiando el panorama. La Oficina de Estadísticas Laborales (US Bureau of Labor Statistics) mostró en su último análisis que a finales de noviembre había 9,8 millones de personas con empleo menos que en febrero.

Pero la sensación de que la familia Simpson vive una vida cómoda va mucho más allá de Estados Unidos. Además de las consecuencias de la pandemia en Europa y España -que ha elevado el índice de paro y ha puesto a la economía contra las cuerdas- el panorama no es nada fácil. Muchos españoles de 34 años -la edad que tiene (eternamente) Homer Simpson- ni siquiera han salido de casa de sus padres. El balance del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud arrojó que el 29,2% de los jóvenes entre 30 y 34 años no se han emancipado. Pero muchos no es porque no quieran, sino porque no pueden permitirse una vida independiente.

En cambio, Homer tiene una casa propia, un coche, tres hijos, una mujer sin ingresos y un padre en una residencia de ancianos -que no sabemos si también paga Homer-. El auténtico sueño americano -y no solo americano- de la clase media.

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