Sabemos que las compañías tecnológicas patentan sus ideas todo el tiempo. Algunas de ellas benefician a los consumidores cuando ven la luz en productos comerciales. Otras, por el contrario, son propuestas disparatadas que se inspiran en historias de ciencia ficción. Estas últimas encajan a la perfección con una patente registrada recientemente por Microsoft. Los de Redmond acaban de demostrar que ellos también vieron Black Mirror, lo suficiente para proponer una tecnología un tanto escalofriante.

Sin entrar en términos técnicos, la patente de Microsoft reportada por The Independent describe una tecnología de chatbots cuyo propósito es imitar a personas muertas. De esta manera podrías «platicar» con seres queridos que ya fallecieron. Evidentemente, la propuesta se apoya en la inteligencia artificial para poder replicar el comportamiento de esas personas. Sería necesario, entonces, obtener todos los datos posibles de las mismas: imágenes, vídeos, publicaciones en redes sociales, mensajes de texto y mensajes de voz.

Aunque la patente se enfoca en la implementación de esta tecnología por medio de un chatbot común, como el que has usado para contactar al servicio de soporte alguna empresa, por ejemplo, también se habla de llevarlo al siguiente nivel de realismo. Es decir, ofrecer un modelo 2D o 3D de la persona. Crear su rostro sería posible gracias a las imágenes, vídeos y audios procesados por la inteligencia artificial.

Microsoft no se olvida de las celebridades

Ojo, porque si bien la idea se ejemplifica con personas fallecidas, también abre la puerta a interactuar con figuras vivas que quizá están fuera de nuestro alcance. ¿Alguna vez soñaste con platicar con Scarlett Johansson o Ryan Gosling? Vale, sí, la conversación no sería directa, pero al menos tuviste un acercamiento. Todavía más interesante sería la posibilidad de conversar contigo mismo para descubrir que eres un insoportable.

«La persona específica [a la que representa el chatbot] puede corresponder a una entidad pasada o presente. Como un amigo, un pariente, un conocido, una celebridad, un personaje de ficción, una figura histórica o una entidad aleatoria. La persona también puede corresponder a uno mismo (por ejemplo, el usuario que crea el chatbot)», explica la patente.

¿Se hará realidad? En la actualidad existen las tecnologías para hacerlo posible, ciertamente. Sobre todo en lo que se refiere a inteligencia artificial. Sin embargo, surgirían demasiados cuestionamientos y críticas al respecto. Sin olvidar, claro, que no muchas personas públicas querrán ceder sus datos personales para que otros conversen con su chatbot. Vivimos tiempos algo surrealistas, así que lo mejor será no descartar ni la idea más disparatada.

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