Andrew Bosworth, directivo de Facebook, ha sorprendido a todos con una demoledora declaración de intenciones sobre la política de privacidad de la compañía. En un comunicado interno, Bosworth ha instado a los empleados de Facebook a crear nuevos productos manteniendo siempre un alto nivel en lo que a privacidad se refiere y recopilando solo y exclusivamente los datos necesarios para mejorar la experiencia de los servicios o productos.

En su publicación, recogida por Big Technology, Bosworth comentó que la forma en que han estado operando durante años ya no es viable. «El sentimiento global ha cambiado claramente hasta un punto en el que las personas están dispuestas a aceptar sacrificios en la calidad del producto de formas que no habíamos considerado a cambio de tener garantías más sólidas en torno a la privacidad de los datos», afirmó.

«No quiero que solo cumplamos con las expectativas de privacidad de los consumidores de hoy. Quiero que diferenciemos nuestros productos por su privacidad. Dejemos que otras empresas se esfuercen por estar a nuestra altura», explicó en un comunicado paralelo.

El directivo de Facebook, además, pidió a sus empleados que desarrollen productos donde no se podrán recopilar, usar o almacenar ningún dato de sus usuarios. «En lugar de imaginar un producto y recortarlo para que se ajuste a los estándares modernos de privacidad y seguridad de datos, vamos a invertir nuestro proceso. Comenzaremos asumiendo que no podemos recopilar, usar ni almacenar ningún dato», explicó.

Lo interesante a partir de estos momentos será cómo esto afecta al modelo de negocio de la compañía, que se basa en la recopilación de datos y la publicidad dirigida. Según el propio directivo de la compañía, el nuevo camino a seguir de Facebook debería convertirlos en líderes indiscutibles en el campo de la privacidad.

El desafío de Facebook: compaginar la privacidad con su modelo de negocio.

Imagen: Luis del Barco | Hipertextual

Modificar el modelo de negocio de Facebook no es una tarea sencilla. Facebook utiliza la información sesgada —lugar de residencia, intereses, edad, sexo…– de cada uno de sus usuarios para vender publicidad a los anunciantes. Cuanto mayor es el detalle, más optimizan las publicaciones comerciales y, por consiguiente, logran una tasa de conversión más alta para los clientes.

Todo esto se traduce en una mejor inversión de los propios anunciantes, ya que sus productos van directos a su público objetivo. Peroesta dinámica también está causando daños colaterales a la compañía. El último escándalo se generó con la nueva política de WhatsApp, algo que no sentó nada bien a los propios usuarios y que motivó un fuerte ingreso a otras aplicaciones de mensajería instantánea como Telegram o Signal.

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