El precio de la luz se ha disparado en España en las últimas semanas coincidiendo con la mayor ola de frío registrada en los últimos años. El 8 de enero, el precio del megavatiohora (MWh) se sitúo a 114,89 euros, subiendo cerca de un 30% con respecto al año pasado; casi triplicando el precio que había sido habitual unos meses antes.

¿Pero qué ha provocado este alza en plena ola de frío? Entre discusiones sobre bajada o redistribución de impuesto, desde el punto de vista puramente de la generación y la importación de la energía tiene una explicación bastante más clara.

“Se han unido varias condiciones, algunas más predecibles, y otras extraordinarias, que han provocado esta alza”, explica Antonio Delgado Rigal, doctor en Inteligencia Artificial y CEO de Aleasoft. Una compañía que se dedica a emitir previsiones del precio de la energía en base a software y big-data.

Esta especie de tormenta perfecta en pleno temporal de frío a causa de la borrasca Filomena en España. Con temperaturas inusualmente bajas que han marcado récord histórico en varias poblaciones y ha provocado grandes nevadas en Madrid capital y el interior de la península, cuenta como relata Delgado Rigal con varios condicionantes.

Renovables paradas y problemas con el suministro de gas

“En primer lugar, la generación de energía renovables ha caído en picado. La falta de viento ha detenido la producción eólica, mientras que las placas solares cubiertas de nieve apenas han aportado energía al mix de generación”, explica. Esta situación entra dentro de los habitual en varios periodos del invierno, donde la falta de recurso eólico siempre suele activar la entrada de fuentes de generación más caras como el carbón o el gas para la centrales de ciclo combinado.

El siguiente gráfico ofrecido por Aleasoft muestra cómo ha variado la generación de energía eólica en distintos países europeos:

Sin embargo, el segundo condicionante no es tan habitual y sí que se debe a una situación sobrevenida. Con muchas centrales de carbón paradas o en desmantelamiento desde el año pasado, el gas, además de ser muy requerido por su uso para la calefacción, se ha convertido en un bien extraordinario para generar energía en estos días en los que además la demanda eléctrica ha crecido un 15% debido a la necesidad de calentar hogares y puestos de trabajo.

“El mercado del gas está viviendo una situación inusual. Se encuentra muy tensionado debido a que en Asia, especialmente en China y Japón, también han sufrido grandes heladas. Los barcos que transportan gas en este momento se han ido desviando y moviendo hacia puertos donde se pagaban más caro, que ha sido en Asia, generando esa tensión y alza en los precios”, explica Rigal.

Pero los problemas con la luz y el gas no acaban ahí

Además de ser de por sí una fuente de energía costosa por sus problemas de transporte y almacenamiento, Argelia, el principal exportador de gas a España, ha tenido problemas para sacar adelante su producción. Lo que ha generado todavía mas tensión por parte de los compradores españoles. “La falta de reservas de gas ha provocado la compra de gas a exportación, a demanda como si dijéramos, lo que aún ha incrementado más el precio”, cuenta el CEO de Aleasoft.

Por acabar de rematar esta tormenta perfecta, los precios de los derechos de emisión de CO2. Que deben pagar las empresas contaminantes como las centrales productoras de energía no renovables y también han fijado máximos históricos tras rebotar después de tocar suelo durante el pasado confinamiento de marzo, situándose por encima de los 35 euros.

2020, el año con la energía más barata en España en 10 años

Rigal señala que pese a que en España el debate sea vibrante estos días, la situación no es distinta -e incluso mejor a nivel de precios- de lo que se ha visto en otras partes de Europa. “En Reino Unido el precio del MWh ha llegado a estar durante algunas horas por encima de las 1.000 libras, mucho más que aquí”, cuenta.

La subida además también ha sido importante teniendo en cuenta que el 2020 fue el año con la energía más barata en España de al menos la última década. Tras episodios en los que el precio de la luz también se disparó en 2017 y 2018, los precios se habían relajado debido al confinamiento y a que 2020 fue el mejor año en aportación de la energía solar.

“Si tenemos en cuenta la inflación y una visión a largo plazo desde principios de siglo, quitando las subidas puntuales, el precio de la generación de la energía se ha mantenido con unos precios neutros casi al nivel o incluso por debajo de la inflación”, sostiene Rigal. Por ejemplo, con una mirada de amplio alcance, el precio en 2005 era de 53 euros por megavatiohora, por los 34 de media anual de 2020.

“Otras cosa -añade Rigal- es si tenemos en cuenta el coste de los impuestos”. Y es que como es sabido el recibo de la luz que reciben las familias está compuesto por en un 65% por distintos impuestos y un 35% solo por el precio real de la generación de la energía. El Gobierno de España tiene planes para rebajar la carga impositiva en la factura que reciben los ciudadanos redistribuyendo impuestos como las llamadas primas a las renovables en todo el sistema eléctrico, pero hay lecturas encontradas sobre si esto acabará siendo favorecedor para el pequeño consumidor o no.

El precio de la luz bajará con un mix más renovable, pero no tanto

A día de hoy, y tras muchos años de idas y venidas, el acuerdo general es que la energía renovable es la más barata del mix energético, así que nos preguntamos: ¿Bajará la luz si España consigue el objetivo de una generación eléctrica cada vez más renovable?

“Las energías renovables efectivamente son las más baratas, y cuando se dispone de ellas el precio de la energía en el pool y también en la factura tienden a bajar. El problema es que a día de hoy no existen buenos métodos para almacenar la energía producida por fuente renovables”, señala Delgado Rigal.

El problema del almacenamiento de la energía generada por fuentes verdes es uno de sus mayores retos a futuro. A lo largo del último año se ha hablado y mucho del hidrógeno verde como vector que pueda servir para almacenar y aprovechar la energía generada por centrales renovables cerca de balsas o puntos de agua. Pero el camino de la ingeniería aún es largo. España actualmente cuenta con una estrategia del Hidrógeno para mejorar estos usos durante la década que acaba de empezar.

Pero aunque se consiguiera, Rigal cree que lo normal es que “la energía nunca caiga de unos precios por debajo de los 40-45 euros por MWh debido a los costes estructurales que siempre va a tener su generación”.

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